Estímulo para tomarse en serio
la fe
Generó mucho ruido la
intervención de un mediático diputado en la que se valió de imágenes bíblicas
para sostener un discurso con el que probablemente se pretendía llevar al
terreno religioso el debate de lo que es fundamentalmente una cuestión
antropológica –quién es el ser humano, qué le caracteriza, cómo se
desarrolla…-: la consideración de la transexualidad.
No sé cuántos diputados se
sintieron concernidos al escuchar una y otra vez la cantinela prejuiciosa ‘ustedes
creen…’ mientras el diputado regurgitaba las referencias bíblicas
caricaturizadas que algunos plasman en internet, pero esas palabras resonaron
también fuera del hemiciclo y dolieron a muchos que las interpretaron como una
burla a sus creencias y lo expresaron públicamente.Me pregunto qué queda tras la
queja de tantos cristianos cuando alguien se mofa –o pretende hacerlo- de sus
creencias. ¿Hay alguna inquietud por conocer más a fondo su fe o, al menos,
aquellos aspectos que son más atacados? ¿Hay algún interés por dedicar tiempo a
mejorar el conocimiento e interpretación de los textos sagrados? ¿Se considera
suficiente oír el sermón del sacerdote durante la Misa?
Aunque la alusión estuviera
adornada de cinismo, ¿cuántos de los interpelados por el diputado se han
formado suficientemente para poder contestarle adecuadamente?
Aquellos que hemos crecido en
un ambiente social cristiano corremos el peligro de conformarnos con lo que un día
escuchamos en la catequesis o en la clase de religión sin preocuparnos en ir
profundizando y actualizando unos conocimientos que son necesarios para
fortalecer la fe, dotar de contenido a la vida de piedad y dar sentido a
nuestra actividad ordinaria y extraordinaria.La irritación que producen
ataques sin ton ni son como los propiciados por el diputado también puede ser aprovechada
para tomarse más en serio todo lo que conforma la fe que uno profesa. Una
respuesta que ayudará a restañar la herida de forma positiva.