dilluns, 12 de juliol del 2021

Respuesta al menosprecio

Estímulo para tomarse en serio la fe

Generó mucho ruido la intervención de un mediático diputado en la que se valió de imágenes bíblicas para sostener un discurso con el que probablemente se pretendía llevar al terreno religioso el debate de lo que es fundamentalmente una cuestión antropológica –quién es el ser humano, qué le caracteriza, cómo se desarrolla…-: la consideración de la transexualidad.


No sé cuántos diputados se sintieron concernidos al escuchar una y otra vez la cantinela prejuiciosa ‘ustedes creen…’ mientras el diputado regurgitaba las referencias bíblicas caricaturizadas que algunos plasman en internet, pero esas palabras resonaron también fuera del hemiciclo y dolieron a muchos que las interpretaron como una burla a sus creencias y lo expresaron públicamente.

Me pregunto qué queda tras la queja de tantos cristianos cuando alguien se mofa –o pretende hacerlo- de sus creencias. ¿Hay alguna inquietud por conocer más a fondo su fe o, al menos, aquellos aspectos que son más atacados? ¿Hay algún interés por dedicar tiempo a mejorar el conocimiento e interpretación de los textos sagrados? ¿Se considera suficiente oír el sermón del sacerdote durante la Misa?

Aunque la alusión estuviera adornada de cinismo, ¿cuántos de los interpelados por el diputado se han formado suficientemente para poder contestarle adecuadamente?

Aquellos que hemos crecido en un ambiente social cristiano corremos el peligro de conformarnos con lo que un día escuchamos en la catequesis o en la clase de religión sin preocuparnos en ir profundizando y actualizando unos conocimientos que son necesarios para fortalecer la fe, dotar de contenido a la vida de piedad y dar sentido a nuestra actividad ordinaria y extraordinaria.

La irritación que producen ataques sin ton ni son como los propiciados por el diputado también puede ser aprovechada para tomarse más en serio todo lo que conforma la fe que uno profesa. Una respuesta que ayudará a restañar la herida de forma positiva.