dijous, 27 de juliol del 2017

Hi ha solució no traumàtica?

Baixar del burro i fer pinya


Saben els nostres polítics d’aquí i d’allà on es porten? L’actitud decidida del Govern de la Generalitat per celebrar el referèndum peti qui peti ens aboca a un conflicte institucional i, poc o molt, els catalans en el seu conjunt sortirem escaldats, qualsevol que sigui el resultat d’aquesta picabaralla política.

Tirar pel dret suposa posar fi a una etapa d’estires i arronses que només està servint per deteriorar la imatge de unes institucions incapaces d’entendre’s. Alhora, permet que el procés abandoni la virtualitat que l’envolta: entre la promesa d’un esdevenidor idíl·lic -flors i violes- i l’auguri d’un daltabaix econòmic i social -misèria i tenebres-. Trencar amb la dinàmica política dels darrers anys comportarà patiment, perquè el procés empenta cap a la polarització de postures i l’esquerda social que provoca costa molt de reparar.

Solucionar el conflicte de forma no traumàtica necessita que tots aquells que hi són implicats, directa o indirectament, posin pel davant a tots aquells a qui representen, deixin de banda dèries maximalistes i es posin a treballar conjuntament per redreçar la situació, malgrat l’alt grau de deteriorament actual. Però això no serà possible sense estar disposats tots plegats a una col·laboració lleial que allunyi les desconfiances que cada cop es fan més paleses.

Posar fil a l’agulla i baixar del burro no es fàcil, sobretot quan cercant una via d’entesa s’està exposat a ser titllat de botifler o calçasses per aquells que pressionen des de la rereguarda. És hora de que tant els actors principals com els secundaris deixin de banda encimbellaments personals o mesquins càlculs electorals o econòmics.


Necessitat de fer pinya per enlairar el castell
de la convivència i la prosperitat
No val a badar. L’aparent calma social amaga una tensió latent que pot esclatar en qualsevol moment si –com ha passat en altres episodis històrics- es produeix algun esdeveniment que pugui ser utilitzat d’espoleta. Es una responsabilitat compartida –polítics, forces vives, ciutadans...- que això no arribi a produir-se.

dimecres, 19 de juliol del 2017

Orgullo rasante

Siempre al acecho

Dice María la protagonista de Orgullo y prejuicio: “El orgullo… es un defecto muy común. Mis lecturas me han convencido de que la naturaleza humana es en extremo propensa a él, y de que hay muy pocos que no abriguen sentimientos de propia complacencia con motivo de tal o cual condición real o imaginaria… El orgullo se refiere… a nuestra opinión sobre nosotros mismos…” (1) El orgullo parece estar agazapado esperando cualquier oportunidad para manifestarse, aprovechando incluso situaciones banales, como me ocurrió recientemente.

Fuimos a pasar el día a la piscina municipal que tenemos cerca de casa. Mi mujer y mis hijas llegaron primero y yo lo hice dos horas más tarde. Al comprar la entrada, la joven taquillera me pide un importe menor que la tarifa que teóricamente me correspondía (2,65€ en lugar de 4,60€). No hice ningún comentario y pensé interiormente que era una cuestión de horario, había llegado pasadas las 2 de la tarde.

Ya en casa, acabada la jornada acuática, comento en voz alta: “¿Sabes que sólo me han cobrado 2,65€?" Mi mujer respondió: “Eso es que te han aplicado tarifa de jubilado”. Mi ego se pronunció: “No puede ser. Ni se lo he solicitado, ni me han pedido el DNI. Además, hubieran visto que todavía no tengo la edad de jubilación –ordinaria-”.

Ahí quedó la cosa hasta que unos días más tarde me desprendí del tiquet que tenía en el monedero con intención de tirarlo a la papelera. Lo cogió mi mujer y le echó un vistazo antes de echarlo al cesto de los papeles y exclamó: “¿Qué te dije? La entrada de la piscina es de jubilado, por eso te costó menos”. Efectivamente en la entrada indicaba claramente ‘Jubilat individual’. Buscando una salida honrosa pregunté: “¿Quieres decir que hago cara de jubilado?” La respuesta -expresada con dulzura- fue la que más temía: “Sí, cariño, sí”. Comprendí entonces al pequeño Guille de la tira de Mafalda que reproduzco:



Charlie Rivel
Finiquitado, asumido, pensando que estaba totalmente repuesto y, además, decidido a escribir sobre ello para demostrarlo, aparece un nuevo brote. Llego una tarde a casa después de realizar unas gestiones y tras cruzar el umbral oigo unos gritos de alborozo de mis hijas. “¿A qué se debe este recibimiento?”, pensé esbozando una sonrisa. El encanto se desvaneció de pronto al llegar al salón y escuchar: "¡Ohhhh, es papá!" (estaban esperando a su tío para que les ayudase en un juego de ordenador). Al instante, simulé un llanto al estilo del legendario payaso Charlie Rivel (2) -emular a Nobita de Doraemon me pareció excesivo- y mi hija menor acudió a mi rescate intentando consolarme.

Manifestaciones de orgullo de bajos vuelos que no estoy seguro que merezcan seguir el consejo del malogrado Carles Capdevila en su último artículo, en que nos animaba a que nos dijéramos cosas bonitas para superar las exigencias a las que nos somete la vida diaria (3). O quizá sí, y mimándonos un poco al mirarnos al espejo consigamos que el semblante se relaje para afrontar la jornada con un talante más alegre y amable que se refleje en el rostro… aunque pueda costarnos más caro ir a la piscina.

(1) Jane Austen: Orgullo y prejuicio. Editor: Boreal (1998) Colección: Obras maestras. Título original: Pride and Prejudice (1813). Traductor:    J. de Urríes de Azara. 318 Páginas. Fragmento: Capítulo VI. Páginas 23-27
(2) Josep Andreu i Lasserre (Cubellas, Barcelona, 23 de abril de 1896-Sant Pere de Ribes, Barcelona, 26 de julio de 1983), conocido por su nombre artístico Charlie Rivel, fue un payaso español, uno de los más famosos de la historia del circo.

dijous, 13 de juliol del 2017

Antídoto casero de la vanidad

Aterrizaje suave


La popularidad es un estímulo para la vanidad. Mucha gente pendiente de lo diga o haga uno le hace sentir importante y se convierte en un poderoso reclamo para la sobreestimación y la jactancia. Ser objeto de tantas miradas y de la atención de tantos medios permite que en algunas exhibiciones de divismo que repelen a las mentes sensatas, aunque también puede hacer crecer la idolatría de los fans.

Traigo a colación tres ejemplos. El genial pintor Salvador Dalí dijo “que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien”. El piloto Fernando Alonso tras ganar su primer mundial de Fórmula 1 dijo: “solo me lo dedico a mí y a mi familia, no tengo que agradecer nada a nadie”. (1) Y el futbolista Cristiano Ronaldo, molesto por los silbidos que le propinaron: “yo pienso que por ser guapo, ser rico y un gran jugador, las personas tienen envidia de mí, no tengo otra explicación”. (2)

Siendo conscientes de esta tendencia al fantasmeo de los seres humanos, los antiguos romanos, que solían ser muy prácticos, instauraron la figura de un aguafiestas cuya misión era en los desfiles triunfales recordarles insistentemente a los homenajeados su condición mortal (memento mori). Es decir, consideraban que habían de ponerles un alerón para evitar que levitaran al ser aclamados por la multitud.

Pero algunos personajes que arrastran grandes éxitos profesionales han encontrado el remedio en su hogar, como el exentrenador del Barça Luis Enrique Martínez, que tras haber cosechado su equipo varios triunfos consecutivos dijo: Si recibo muchos elogios, cuando llego a casa mi mujer me pone en mi sitio”. (3)

En el mismo sentido, y más ampliamente, se expresaba el animador radiofónico Pepe Domingo Castaño durante una conversación con Luis del Olmo: “Pienso… en la gente que nos ha echado una mano… Empiezo a pensar en quien, a quien tengo que darle las gracias. Y se me ocurre una persona. Porque en un momento de tu vida nos creemos dioses. Hay un momento en que la fama, la popularidad, la gente te conoce, vas a un restaurante te saludan, cuando hay un acto en Madrid te invitan. Yo recuerdo aquel momento en que estaba en la cúspide y ya me creía Dios. Y siempre viene una persona a cruzarse en tu camino para recordarte, como le pasaba a los antiguos emperadores romanos o los grandes triunfadores que llegaban en el desfile de la victoria y había una persona detrás que le decía ‘eres hombre, eres hombre, eres hombre, eres humano’. Yo tengo que agradecérselo a mi mujer… Gracias a Tere yo bajé de aquella cúspide en la que estaba a punto de desmoronarme y me acerqué a la tierra y empecé a darme cuenta de que aquello no era mío, sino que era de más gente, sobre todo de la audiencia, los oyentes, de los que me habían ayudado, de la gente que me rodeaba, de mis amigos, de mis jefes… y entonces me volví un poco más humano y a raíz de ahí yo creo que adquirí una personalidad que no tenía y que se lo debo a ella. Por eso en la vida hay que ser agradecido y se lo agradezco de corazón.” (4)

Bien sabemos que la vanidad está alcance de todos, no hacía falta que Pascal lo recordase: “la vanidad está tan metida en el corazón del hombre que un soldado, un servidor de un soldado, un cocinero, un maletero, se jacta de sí mismo y desea tener  sus admiradores” (5); pero puestos a tener que necesitar un Pepito Grillo a nuestro lado, mejor que sea alguien de casa o, al menos, un buen amigo.


(5) Blaise Pascal: Pensées II,150 -Reproducido en la revista Nuestro Tiempo nº 412 Octubre 1988-

diumenge, 9 de juliol del 2017

Cul-de-sac o punt d’inflexió

Convocatòria amb conseqüències


Havia sentit l’expressió abans, però em va sorprendre veure-la escrita en una placa municipal d’un carrer de la ciutat de Quebec: Cul-de sac. Un lloc on es palesava el sentiment independentista: ‘1774 – Je me souviens’ deia la samarreta que vaig comprar en una botiga. També em va sorprendre veure edificis i espais públics on onejava només una bandera (canadenca, municipal...). Vaig pensar que una bona manera de resoldre els conflictes sobre les banderes es que habitualment només onegés l’ensenya que identifica el lloc públic amb l’entitat de qui depèn directament –municipi, regió, estat...-. Recordeu que passava amb les llengües utilitzades pel Sant Pare en alguns esdeveniments d’abast mundial? Per alguns semblava més important si utilitzava el català que el missatge que es transmetia. El papa Francesc va decidir utilitzar només l’italià i el conflicte lingüístic a casa nostra s’ha apaivagat en aquest assumpte.

Hi ha qui veu en la convocatòria, encara oficiosa, de l’1-O un carreró sense sortida, però penso que és més aviat un punt d’inflexió que trenca el bucle en que s’ha convertit el procés. El compromís explícit del president i els que el segueixen no permet marxa enrere, o caixa o faixa. Això hauria d’obligar a posicionar-se clarament aquells que tenen una posició rellevant a la societat i han mantingut una posició ambigua, bé esperant que siguin altres els que es cremin, o bé romanent a l’aguait per aprofitar un mal pas o una relliscada d’aquells a qui en darrer terme han de prendre les decisions.

El dia després no quedaran resolts els problemes quotidians dels catalans, sinó que s’entrarà en una nova fase -llevat que assistim a una nova comèdia- que farà que res sigui ben bé igual. El risc soterrat és que la picabaralla política es converteixi en un conflicte social i la convivència se’n vagi en orris. De vegades els polítics, capficats en les seves dèries, no són prou conscients del mal que poden arribar a fer quan actuen irresponsablement.

diumenge, 2 de juliol del 2017

La memoria y el respeto a la obra de arte

Un epílogo distorsionante


Rosa Regás
La edición de la novela Katrina de la escritora finlandesa Sally Salminen que he leído culmina con un epílogo redactado por Rosa Regás titulado: ‘Katrina, mi heroína de ficción’ (1). Un epígrafe que me llamó la atención, porque el patrón vital de la protagonista de la novela no encaja con el estilo de vida que propugna la escritora catalana –“mi heroína de ficción, para mi propia sorpresa y la de los que me conocen”-, aunque indique que “lo que a mí me fascinó de esta mujer… su coraje”.

Pero la mayor sorpresa se encontraba en el contenido, hasta el punto de llegar a preguntarme ¿hemos leído la misma novela? No esperaba que la glosa de un libro insertada en la misma publicación describiera una historia distinta de la que narra su autora. En los fragmentos iniciales da la impresión que Regás ha empezado a escribir en base a un recuerdo lejano sin haber tomado la precaución de repasar antes el texto, pero a la vez se muestra renuente a reconocer en ello un desliz: “a partir de una novela, pero también a partir de mi experiencia, de mis miedos, de mis esperanzas, de lo que creía que era la vida a los catorce años, mi fantasía ha fabulado una Katrina que apenas tiene que ver con la descripción que de ella hace Sally Salminen. Y todo esto gracias a uno de los infinitos milagros de la creación, esa mágica capacidad de los hombres de inventar un mundo coherente con su propia evolución, con su propia vida.

Con anterioridad a este párrafo Regás hace un alegato: “La memoria, que es la base de la creación, lo cambia todo, lo distorsiona todo. La memoria esconde lo que le interesa y hace aparecer lo que creíamos olvidado; inventa y atribuye pensamientos y palabras a personajes que siempre estuvieron mudos, los arrebata a otros que no callaron, da más importancia a una cosa que a otra; cambia las dimensiones; cambia los tiempos… Pero la memoria, que conserva impolutos nuestros recuerdos, nos los va devolviendo incrementados, embellecidos, o desbaratados y convertidos en monstruos que nos acechan en los sueños… Porque sin las trampas de la memoria… no haríamos más que reportajes del pasado… En el caso de Katrina soy consciente de que la memoria me ha jugado malas pasadas, pero también sé que sólo ella, en sus infinitas transformaciones, habría podido revelarme lo que escondía la conciencia, lo que estaba latente en algún rincón de la mente o donde se guarden las emociones, las esperanzas y los proyectos inconfesados.

Leonardo Polo
La memoria es la facultad de recordar. Dice el filósofo Leonardo Polo que “nos permite acumular experiencia”, “engrosar el presente con el pasado de manera que el pasado no se pierda, y no estemos siempre empezando”, que “no repite exactamente el pasado, sino que conserva lo importante, selecciona”, porque si “no fuera selectiva, si lo recogiera todo, en vez de ser una gran ayuda para la organización del tiempo humano, sería un estorbo”, porque “una memoria exhaustiva no permite avanzar…”. Además es “es flexible, se integra en nuestra vida, no es algo aislado” (2). Un conjunto de aspectos que pueden servir de fundamento para la creación o transformación, pero no para realizarla como defiende Regás. Es tarea más propia de la imaginación, el razonamiento u otras facultades del intelecto, procesando, si es preciso, la base de datos de la memoria.

En la disertación de Regas hay otro aspecto sobre el que quiero detenerme: el respeto a la integridad de la obra de arte. Cuando un artista pone a disposición del público un trabajo, su valor no se circunscribe a su plasmación externa, sino también a aquello que sugiere al usuario, que no tiene por qué coincidir con la intencionalidad del autor al realizarla; lo que transmite la obra de arte trasciende al artista. Pero ello no implica que el producto se pueda manipular, como parece insinuar Regás: “lo que nosotros vemos en una pintura o lo que leemos en una novela casi nunca tiene nada que ver con lo que ha querido expresar el autor, porque nosotros fabulamos a partir de unas experiencias distintas a las de los autores. Y ésta, me parece, es la grandeza de la obra de arte, la posibilidad, a partir de una novela, a partir de un cuadro, a partir de una música, de recrear un nuevo mundo de ficción, más propio pero tan verdadero y tan legítimo, absolutamente tan legítimo como el del autor”.

El epílogo con un contenido adulterado, cuyo deterioro se ha pretendido enmascarar especulando sobre la memoria; un flaco favor para una magnífica novela, cuyo relato me ha emocionado como ninguna otra hasta ahora.

(1) Sally Salminen: Katrina (1936) – Ediciones del Bronce – Clásicos del Bronce número 14 (1999) – Traductor: A. Vallés - 469 Páginas. El epílogo ocupa las páginas 461 a 469.
(2) Leonardo Polo - Quién es el hombre ‘II.Las limitaciones del método analítico. La memoria humana y el tiempo.