Despojarlo de versiones estereotipadas
Quizá León Tolstoi dio una mala pista a las artes escénicas, como insinuaba un conferenciante, al iniciar Anna Karenina con la frase: «Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo.» (1) Algo que algún que otro cineasta ha dado a entender al justificar el tono escabroso de sus películas aduciendo que en caso contrario carecerían de atractivo para el espectador. En el voluminoso libro La tabla rasa, el psicólogo Steven Pinker parece corroborarse esta sensación: «el bien y el mal son asimétricos: hay más formas de dañar a las personas que de ayudarlas, y los actos dañinos pueden herirlas en un grado mayor de lo que los actos virtuosos pueden hacer que se sientan mejor.» (2)Esta visión del ser humano y sus relaciones contrasta con el principio que recoge Francisco Fernández-Carvajal: «El bien es atractivo por sí mismo. El mal produce rechazo, desconfianza.» (3) Tomás de Aquino reflexiona además en su obra cumbre sobre lo expresado por Dionisio: «el bien es difusivo de sí mismo y del ser» (4), es decir, no solo atrae sino que tiende a expandirse, a producir un contagio benefactor. Entonces, cabría preguntarse por qué la manifestación de lo dañino, lo pernicioso, lo agrio, lo áspero, está tan presente en el mundo audiovisual, en internet y en las redes sociales. ¿Por qué tiene tanto seguimiento, tanta audiencia?
Hace tiempo que pienso que uno de los motivos es que hay un factor psicológico por el cual tendemos a rechazar aquello que nos compromete y acoger a lo que nos exonera. Podemos interpretar el bien (la virtud) que observamos en otro como una acusación hacia nuestra conducta y reaccionar buscando la manera de ensombrecerlo en lugar de que nos sirva como acicate para mejorar. Sin embargo, contemplar las manifestaciones explícitas del mal -perversión, corrupción, insultos, discordias…-, siempre que no nos perjudiquen directamente, parecen tener un efecto liberador que nos disculpa de transgresiones, deslices y enredos en que hayamos incurrido.
| Billie Eilish |
(1) León Tolstoi, Anna Karenina, comienzo de la primera
parte.
(2) Steven Pinker: La tabla rasa. Título original: The
Blank Slate (2002). Editorial: Paidós – Colección: Transiciones, número 49 – 1ª
edición (2003). Traductor: Roc Filella Escolà. 704 páginas. Primera parte,
capítulo 1, página 32
(3) Francisco Fernández
Carvajal: Pasó haciendo el bien. Ediciones
Palabra - Edición Ebook. 350 páginas. Página 19
(4) Referencia de Tomás de
Aquino a Dionisio en el capítulo IV De
divinis nominibus, incluido en Summa
Theologiae, Del bien, artículo 1 [1]
cuestión 4, respuesta 4. Recogido de https://tomasdeaquino.org/del-bien/
(5) Religión en Libertad
16-12-2021, https://www.religionenlibertad.com/personajes/52222985/billie-eilish-adiccion-pornografia-11-anos-cerebro.html,con
enlace que remite a la información de CNN Entertainment del mismo día: https://edition.cnn.com/2021/12/15/entertainment/billie-eilish-porn-scli-intl/