dijous, 30 de juliol del 2015

Escriure amb efectes terapèutics

Escriure com a teràpia

De vegades, davant d’esdeveniments viscuts en primera persona o de notícies que enerven, desencisen o, fins i tot, angoixen, es produeix un rodament de cap, un donar-li voltes a l’assumpte amb la inestimable col·laboració de la imaginació, que acostuma a distorsionar els fets afegint una bona dosi de dramatisme. Com escriu Gustavo Adolfo Becquer a l’inici de la LeyendaEl monte de las ánimas’: “Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda.” La sensació d’impotència que molts cops es produeix pot derivar en comportaments agressius, estats de malenconia o abatiment. En la continuació del relat es planteja una manera d’enfocar-ho: “Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice”.

La proposta d’escriure per canalitzar estats d’excitació pot convertir-se en una bona teràpia. No estic pensant en la resposta reactiva instantània i molt cops impactant que recullen les xarxes socials, ni en la confecció d’un diari íntim, sinó en la resposta mesurada fruit de la reflexió amb vocació de ser compartida. En Ramon Folch i Camarasa* ho expressa en la seva obra Quan el terror truca a la porta : “des de fa molts anys, necessito la ploma a la mà i un plec de quartilles a l’abast per poder pensar, per interrogar-me i interrogar el món que em volta, per veure’m, des de fora, a través de la paraula escrita com en un mirall revelador cada vegada que sento com s’agita dintre meu alguna cosa vaga que no arribo a identificar i que m’inquieta.

Escriure per asserenar l’esperit, dotant-lo d’un instrument per guiar la imaginació vers escenaris que ajudin a comprendre, a posar en el seu lloc el que s’ha viscut i compartir-ho, bé amb algú en concret o bé donant la possibilitat que s’escampi, és una bona manera d’afrontar situacions desagradables per tal que se’n pugui treure un bon aprenentatge.


*Ramon Folch i Camarasa, Quan el terror truca a la porta, Club editor, col·lecció El club dels novel·listes, nº LXXXIV (1983), I. La crònica, pàgina 9.

dimarts, 28 de juliol del 2015

Banca: comissions i servei

Enviat a El Periódico de Catalunya el 27 de juliol de 2015

Rendibilitat fins a on

L’article del seu redactor Pablo Allendesalazar (Fins i tot sota les pedres), publicat el 26 de juliol, reflecteix l’experiència que vaig tenir fa uns dies quan volia treure efectiu de Caixabank (La Caixa) amb una targeta de Catalunya Caixa. Abans d’executar l’operació m’informava que em cobraria 2€ pel servei i em demanava conformitat. Vaig desistir de fer l’operació que, tot i que podia ser legal, la considerava abusiva, puix Caixabank cobraria directament de l’usuari i alhora de l’entitat emissora de la targeta. Ara me’n assabento que també ho aplicarà el BBVA i que altres entitats s’ho estant pensant.

Un dels motius de sorpresa rau en que tant Caixabank com el BBVA estan adherides a la xarxa Servired, i que la decisió de cobrar aquesta comissió es fa de forma unilateral, és a dir, sense comptar amb la resta d’entitats adherides, quins clients es veuen afectats per aquesta mesura.

Es constata alhora que les grans entitats estan orientant el negoci a oferir cada cop menys servei i a un cost molt més alt. Les directrius que reben els empleats de les oficines se centra gairebé en exclusiva en la venda de productes, amb un seguiment personal i diari de les vendes, sense que la resta de tasques mereixin gairebé interès, a no ser que es produeixi algun conflicte. D’altra banda, l’abús en l’aplicació de comissions, que en alguns casos freguen el frau, és un ingredient afegit per a que la paciència dels clients es vagi esgotant i creixi la desconfiança en les entitats i els seus empleats.

La confiança és el suport bàsic de la solvència social de les entitats financeres. Potser aquestes decisions encaminades a cercar rendibilitat millorin el compte de resultats a curt termini, però les entitats financeres també han de tenir en compte que la confiança costa molt de guanyar i molt poc de perdre-la.

El Banco de España y la crisis financiera

Carta enviada al periódico El Mundo el 30/6/14

El Banco de España y la crisis

Hace una fechas el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, arremetía contra el ex-gobernador del Banco de España, sr Fernández Ordoñez, por no informar adecuadamente de la situación de solvencia de los bancos y cajas de ahorro españolas: todo estaba bien. No ha de extrañar este discurso si se tienen en cuenta las declaraciones que en su día hizo Rodríguez Zapatero en Estados Unidos  loando la ejemplaridad de las entidades financieras españolas.

Se puede achacar al Banco de España no haber actuado como cortafuegos de una política crediticia de las entidades financieras excesivamente expansiva. En los balances de muchas de dichas entidades desde algunos años antes a la manifestación de la crisis, siendo el sr Caruana gobernador,  se observa que el volumen de crédito concedido superaba la suma del volumen de recursos propios y depósitos de clientes. Una brecha que crecía de año en año y que había que cubrir solicitando financiación externa y, aunque rentable al inicio, debilitaba su solvencia por la situación de dependencia creciente que suponía.  El estallido de las hipotecas subprime en Estados Unidos puso en alerta a los prestamistas, que se mostraron cada vez menos dispuestos a seguir prestando, negándose a hacerlo o bien exigiendo mayores contrapartidas por el incremento del riesgo. A las entidades ya no salía a cuenta endeudarse pero la necesidad continuaba vigente porque los créditos que sustentaban estaban concedidos a largo plazo. Las consecuencias todavía las estamos padeciendo.

El problema de los de los organismos de control, teóricamente independientes, suele ser la sumisión, más o menos velada, a los políticos a los que deben el cargo. Sería de agradecer que el Banco de España tuviera una actitud más proactiva para corregir los desajustes que se vayan produciendo y evitar en lo posible que se produzcan situaciones crónicas que obliguen a una cirugía traumática, aunque ello suponga en ocasiones discrepar de las directrices económicas del gobierno de turno. ¡Qué precio tan alto se paga por no actuar a tiempo!

Y a la Comisión Europea, después de los escándalos financieros producidos los últimos años, habría que decirle que espabilen si no quieren seguir recibiendo goles que luego cuesta mucho remontar. Funcionarios bien pagados no le faltan.

dilluns, 27 de juliol del 2015

Banca y crisis hipotecaria

Carta enviada a El Periódico de Catalunya el 18/8/14 respondiendo a otra en que se afirmaba que la banca hacía negocio con con los inmuebles que adquiría como consecuencia de la ejecución de las hipotecas por impago. La carta de la señora Saray Gómez hacía referencia a la aplicación de comisiones. Fue publicada.

El chivo expiatorio

El economista Rodríguez Braun preguntaba en un programa radiofónico: “¿Sabe usted quién es el mejor amigo del hombre?” y se contestaba “¡Noooo! No es el perro, no. El mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio”. Aprovecho esta anécdota para responder a algunas de las afirmaciones de la carta de Ramon Masagué publicada el pasado día 16.

La banca no es la única responsable de la crisis hipotecaria. Ni fijaba el precio de los pisos cuando estaban constantemente subiendo ni los fija ahora cuando continúan cayendo. Sin embargo, las facilidades con que se concedían préstamos ayudaron a impulsar al alza los precios. Pero también influía la actitud de los compradores, bien o mal asesorados, que estaban dispuestos a pagarlos, algunos de ellos no se conformaban con una negativa e iban buscando entidades dispuestas a concederles el préstamo. Todo ello en un clima de euforia general con arriesgados proyectos urbanísticos de todo tipo que contaban con el beneplácito de todas las administraciones.

Su redactor Pablo Allendesalazar en una información publicada el día 17 refleja el coste que para la banca ha supuesto hasta ahora la crisis financiera, que en su mayor parte es crisis inmobiliaria: desaparición de decenas de entidades y pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.

Acumular propiedades inmobiliarias no es un “chollo” para la banca, que busca desprenderse de estos activos lo antes posible para que dejen de lastrar sus cuentas.

Soy crítico en muchos aspectos con la actuación de la banca, como el que expone Saray Gómez en la carta publicada el día 17, pero en lo que se refiere a la crisis inmobiliaria la responsabilidad es compartida con las distintas administraciones, inmobiliarias, fedatarios públicos y compradores. Y en el contexto de repercutir únicamente en la banca la culpabilidad quienes suelen salir más perjudicados son los empleados de las oficinas bancarias que sufren a menudo inmerecidos reproches.

divendres, 24 de juliol del 2015

¿Es posible una banca popular?

Carta al lector que em va publicar El Periódico de Catalunya el mes de juliol de 2014

El director territorial de una entidad financiera, reunido con un grupo de directores de oficina, reflexionó en voz alta: “¿Cuánto tiempo necesitáis para las tareas administrativas? ¿Una hora y media? Entonces en una oficina de cuatro empleados disponéis de 26 horas y media para la acción comercial”. No hubo respuesta de los asistentes.

Esta anécdota es un reflejo del peso que para buena parte de las entidades financieras  tiene el servicio (atención y gestión) -tareas administrativas-, y la venta de productos (llamadas telefónicas, entrevistas)  -acción comercial-.

Un asesor financiero recomendaba a los espectadores de un informativo de televisión que cuando se dirigieran a una entidad financiera lo hicieran con la mentalidad del que va a una tienda teniendo claro que es lo que estaban dispuestos a comprar y en qué condiciones.

La estrategia seguida por muchos bancos  está minando la confianza del cliente con su proveedor financiero. La sospecha sobre lo que me van a querer colocar o el maltrato que siente en ocasiones cuando se restringen los horarios de atención, se le aplican comisiones desorbitadas, o se le ‘chantajea’ ante una necesidad puntual, provocan un deterioro considerable en la relación.

Pienso que en este momento es muy necesaria una banca popular, no necesariamente de titularidad pública, donde se equilibre la acción comercial y el servicio. De seguir la tendencia marcada por la mayoría de las entidades financieras se acabará expulsando del mercado financiero  a muchas personas con pocos recursos, que no se podrán permitir afrontar los costes que supone de mantener una cuenta abierta o se verán desatendidas por ser consideradas poco rentables. Antaño las Cajas de Ahorro cumplían con esta función. ¿Será posible llenar este vacío?

dimarts, 21 de juliol del 2015

Petició de moratòria per la LOMCE

Enviat a El Periódico de Catalunya el 21 de juliol de 2015

Les comunitats governades pel PSOE demanen una moratòria en l’aplicació del calendari de la LOMCE, en alguna d’aquestes comunitats ja s’havia anunciat que no s’aplicaria la llei en el seu territori. Aquest plantejament m’ha recordat el que en una columna de premsa comentava fa uns anys José Luís Martín Prieto* glossant la figura del desaparegut Javier Pradera: “siempre fue leal a la... de que sólo el PSOE tiene legitimidad para gobernar España”. Dóna la impressió que els dirigents socialistes no accepten una legislació educativa en la que no hagin portat la iniciativa, és a dir, una llei que no sigui “la seva llei”, ja ho van fer en derogar la LOCE i ara pretenen que la LOMCE no es desenvolupi. La estratègia sembla encaminada a evitar que avanci la seva implantació per poder derogar-la amb més facilitat si governen després de les properes eleccions, que se celebraran un cop començat el curs escolar.

La LOMCE pot agradar més o menys, però per a la seva aprovació s’han seguit tots els tràmits que requereix l’ordenament democràtic. La presumpció de que és nociva en el seu conjunt només pot radicar en prejudicis ideològics. I quan la ideologia s’imposa la política deixa d’estar al servei del poble.

*José Luís Martín Prieto: Javier Pradera in memoriam, La Razón 26 de noviembre de 2011

http://www.larazon.es/historico/5824-javier-pradera-por-martin-prieto-RLLA_RAZON_414662#.Ttt1X4DbhDxZZM2

diumenge, 19 de juliol del 2015

El poder polític com a servei

Enviat a Diari de Sabadell el 22 de juliol de 2015 i publicat a la secció de Cartes

El mercat polític està molt mogut després de les darreres eleccions i davant la perspectiva de les que vindran ben aviat. Potser és pecar d’ingenuïtat esperar que qui governa anteposi el servei a la societat que li ha estat confiada a qualsevol altre objectiu, però aquesta hauria de ser la premissa amb la que s’hauria d’accedir a la funció pública.

L’atomització que s’ha produït en molts municipis ha obligat a arribar a pactes entre diverses forces polítiques. En aquest escenari cobra força per als que encapçalen les coalicions de govern el que Vladímir Soloviov* va exposar en Els fonaments espirituals de la vida: “no cerquis el poder ni la dominació; si el poder i la dominació et reclamen, considera’ls com un servei”.

Accedir a una responsabilitat política suposa fer-se visible per a molta gent i pot afegir una bona dosi d’autoestima. Contemplar aquesta responsabilitat com una eina de promoció futura distreu de la concentració necessària per a realitzar la tasca encomanada profitosament. I per anar en aquesta direcció Soloviov aconsella: “abstén-te de posar-te en evidència quan no en resulti cap benefici per al proïsme, abstén-te de mostrar la teva superioritat i la teva força: no alimentis el teu amor propi”.


*Vladímir Soloviov: Els fonaments espirituals de la vida. (Edicions Proa. Clàssics del Cristianisme, número 46). Primera part. Capítol tercer. El dejuni.

dissabte, 18 de juliol del 2015

Fútbol base

Reproduzco un artículo que me publicó la revista “El entrenador español” hace 27 años. Durante este periodo ha habido cambios notables que afectan a la edad de iniciación, la mejora de las instalaciones y la adecuación del terreno de juego a la edad de los jugadores. Pese a ello lo transcribo tal cual, sin cambios de lenguaje o estilo, convencido de que contiene elementos igualmente válidos en la actualidad.

El fútbol base, criterios para un desarrollo eficaz
Texto: JOAQUIN MONTOLIU. Entrenador regional de fútbol
El entrenador español – fútbol – nº 35 de la 2ª época – marzo de 1988

Con cierta frecuencia oímos hablar de la falta de calidad del fútbol profesional, siendo muchas las personas autorizadas que coinciden en dicha afirmación, dando a entender que sólo con una buena preparación físico-técnica desde la base se puede mejorar la calidad de nuestro fútbol.
Son significativas las palabras que, en este sentido, expresa Santiago Coca (1): «Sin contar con maestros que se vuelquen en las edades infantiles y juveniles, el fútbol se nos va a morir de vulgaridad, y por eso defiendo, estoy convencido de ello, el hecho de una responsabilidad educativa, en ese fútbol estructurado desde la base, que pueda paliar, por una parte la penuria de la calidad técnica que echamos en falta y, por otra, los descalabros económicos que afectan a tantos equipos.»
Recuerdo por otra parte un comentario de Vicente Sasot, dirigido a futuros entrenadores, en el que venía a decir que, en ocasiones, el entrenador de equipos profesionales se encontraba con jugadores que no habían desarrollado convenientemente sus cualidades técnicas, lo que condicionaba las posibilidades técnicas y estratégicas del equipo.
Ante esta situación —que no es exclusiva del fútbol, pues ocurre también en otros deportes—, la única solución que se vislumbra es la potenciación del fútbol base. La promoción de una amplia masa de jóvenes futbolistas preparados de forma progresiva e integral, necesariamente ha de conducir a mejorar la calidad de los futuros profesionales de este deporte.
La etapa que comprende el comúnmente denominado fútbol de base se extiende básicamente desde la categoría alevín hasta la juvenil, o sea, desde los once a los dieciocho años, y tiene por principal objetivo que el jugador vaya adquiriendo las destrezas técnicas necesarias para el dominio del balón en sus distintas vertientes: conducción, control y golpeo. Sólo después de haber conseguido un cierto grado de destreza individual, se pasará a facilitar los principios tácticos que harán más eficaz su juego de conjunto.
Es imprescindible que, a lo largo de este período, vaya el chico recibiendo la preparación física adecuada a cada etapa de su desarrollo. Esta preparación será eminentemente multilateral, aunque también se desarrollarán aspectos específicos para la práctica del fútbol.
En opinión de Jaime Dalmau —gerente de la Escuela Deportiva Brafa de Barcelona—, «este período formativo no puede dirigirse exclusivamente al aspecto técnico, sino que hay que fomentar una calidad humana en los jugadores, a través del desarrollo de las virtudes». Un jugador con reconocidas cualidades físicas, técnicas y tácticas, puede no ser útil al equipo por su escasa talla humana. Todo el mundo conoce los problemas con que se encuentran algunos de los grandes clubs que tienen en su plantilla jugadores polémicos, no precisamente por su manifiesta calidad técnica, sino por su deficiente comportamiento.

Planteamientos técnico-teóricos
¿Cómo desarrollar esta etapa del deportista para que resulte eficaz?
Comúnmente se converge en que se ha de partir de un trabajo programado que contemple el conjunto de conocimientos a proporcionar, en forma tal que se adecue perfectamente a las necesidades y posibilidades concretas del joven y no perjudique el desarrollo natural del mismo. Es obvio que este trabajo debe individualizarse, adaptándose a las características propias de cada jugador, porque lo que es bueno para uno no lo es tanto para otro.
Un aspecto a considerar dentro del planteamiento de la enseñanza del fútbol es la competición. Ella nos ha de servir de banco de pruebas que nos permita observar la asimilación de las enseñanzas por parte de los jugadores y para que nos enriquezca en el conocimiento de los aspectos particulares de los mismos.
Es evidente que el proceso requerido para alcanzar los objetivos previstos es largo y requiere, consecuentemente, cierto grado de paciencia por parte de los jugadores, así como de los técnicos. Por otro lado, se requiere una continua valoración del aprendizaje en función de los planes. El disponer de unos planes de trabajo bien delimitados y en los que se pueda apreciar de forma continua los niveles de adiestramiento a los que debe llegar el joven, permitirá hacer las correcciones oportunas.
Por regla general, pretender éxitos en breve plazo conduce a un rompimiento del proceso de aprendizaje, buscando un rendimiento próximo y condicionando el futuro. Por otra parte, estos éxitos prematuros suelen buscarse unilateralmente por parte del entrenador, anteponiendo el éxito personal al provecho del chico. Es indudable la importancia que tiene para el jugador la victoria, pues es un estímulo que colma sus aspiraciones próximas. Sin embargo, la tarea educativa no puede enfocarse bajo este prisma, ya que ello rompería los planes previstos y alteraría el desarrollo normal de los entrenamientos en perjuicio del jugador. Se sustituiría el fin formativo, mucho más amplio, por el éxito próximo. En definitiva, acortaríamos el horizonte.
Siguiendo en esta línea, es oportuno recordar que en las edades a que nos referimos, la persona experimenta continuos cambios en su estructura psíquica, con marcadas influencias en el comportamiento físico-deportivo. Así se explica cómo los jóvenes pueden pasar con rapidez de la mediocridad a la brillantez y viceversa. Si el jugador encuentra un ambiente favorable, en cuanto confía en él y en su futuro, prescindiendo de los estados de ánimo cambiantes de la adolescencia, estará en disposición de asimilar las enseñanzas y de este modo se facilitará una regularidad en su aprendizaje.

Planteamientos técnico-prácticos
Los clubs que deseen realizar eficazmente este fútbol de base, no sólo tendrán en cuenta los aspectos técnico-teóricos reseñados, sino que deberán cuidar detalles organizativos prácticos sin los cuales difícilmente se puede hacer una labor completa.
Es de desear que todos los jugadores componentes de la plantilla de un equipo actúen con la mayor asiduidad posible, debido a que la actuación en el terreno de juego es la mayor motivación del jugador y el modo de poder demostrar sus cualidades. Teniendo en cuenta que el número máximo de jugadores que participan en un encuentro oficial es de trece o quince, si queremos dar cumplimiento a este interés de los chicos convendría que los equipos estuvieran formados por dieciséis o dieciocho jugadores a lo sumo. Esto permitirá compatibilizar el desarrollo de los compromisos deportivos y la labor educativa prevista. La experiencia que se desprende de las plantillas amplias, cuyo número de jugadores excede al apuntado en el párrafo anterior, indica que gran parte de los chicos que no actúan, o que lo hacen en muy pocas ocasiones, dejan de asistir a los entrenamientos, al menos de forma habitual.
Junto al aspecto indicado, es importante no caer en el error de confeccionar un «equipo ideal» que, por una parte, limita las posibilidades de los jugadores y, por otra, fácilmente puede provocar efectos negativos. Entre estos efectos está la desilusión del jugador que no participa, y que no ve muy posible su integración en el equipo base, salvo que medien factores externos —enfermedad lesión…— en alguno de los componentes de dicho conjunto. Otro efecto negativo se produce en el jugador que participa y que se siente muy seguro en su puesto, pues puede engreírse y disminuir sus aspiraciones de mejora. Al ayudarles a tomar conciencia de que no son imprescindibles, se les motiva a la lucha y superación personal. La confección de un equipo ideal, generalmente supone la especialización de cada uno de los jugadores para un puesto determinado, sin observar su desenvoltura en otras demarcaciones, siendo esto una limitación para los chicos que están en una edad de aprendizaje en la que difícilmente se puede asegurar la idoneidad de cada individuo para los distintos puestos de un equipo. El movimiento de posiciones de los jugadores acrecienta sus posibilidades en el futuro y les enriquece al conocer las peculiaridades de cada demarcación.
Los jugadores que han recibido una enseñanza táctica múltiple, habiendo jugado en distintas posiciones, ofrecen, en el futuro, mayores posibilidades a sus respectivos entrenadores, pues les permitirán a éstos organizar y dirigir tácticamente al equipo de la forma más adecuada en cada encuentro.
Conclusiones
Con lo expuesto hasta ahora no se pretende poner en duda la buena labor realizada por los entrenadores de equipos infantiles y juveniles, de ordinario sacrificada y sin apenas compensaciones. Muchas veces los responsables de estos equipos se sienten presionados por la directiva, los aficionados e, incluso las familias, a quienes parece que tan sólo interesan los triunfos próximos, olvidándose del futuro.
Para hacer realidad esta labor de conducir a los jóvenes jugadores de una forma ordenada a la consecución de los fines indicados, habrá que insistir en la conveniencia de un trabajo programado, con la flexibilidad necesaria para poderse adaptar a las posibilidades de cada jugador. Será preciso también contemplar la competición como el medio más adecuado para dar respuesta a los intereses del chico y facilitarles así la posibilidad de autoevaluarse respecto a las enseñanzas recibidas. De estas evaluaciones del aprendizaje, el preparador extraerá las consecuencias precisas para efectuar las correcciones necesarias para sus programas.
Esta labor de promoción sería de poco valor si no hubiese, entre todos los implicados en la misma, un marcado interés por la educación integral de la persona. Es necesario que el jugador vaya adquiriendo la talla humana precisa. Bajar los objetivos a la mera instrucción técnico-deportiva no conduciría a dar cumplimiento a esa premisa apuntada por Víctor Manuel Alvarez —siendo director de la Escuela de Fútbol de Mareo—, en el prólogo de su libro «Iniciación al Fútbol»: «El jugador nace; el futbolista se hace.»

(1) Santiago Coca. «Entrenar como maestros», El entrenador español (Madrid), n.º 4, abril 1980.

dimecres, 15 de juliol del 2015

CDC i Lampedusa

Enviat a El Periódico de Catalunya el 15 de juliol de 2015. Publicat parcialment el 17 de juliol.

Trilerisme polític?

Els moviments en l’àmbit polític poden resultar sorprenents, però molts cops s’acompleix el que va escriure  Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la seva famosa obra “El guepard” (Il Gattopardo): ‘Si volem que tot segueixi igual, convé que tot canviï’.

Convergència i Esquerra amb algunes associacions i membres de la societat civil han arribat a un acord per conformar una candidatura per les pròximes eleccions al Parlament que encapçalarà una persona aliena a les dues formacions polítiques, però amb la peculiaritat de que el candidat a presidir la Generalitat serà el número 4 de la llista per Barcelona, el senyor Artur Mas.

Quin és el paper que se li assigna aleshores al cap de llista? Testaferro? Quin sentit té aquesta maniobra per difuminar la figura del candidat a president?

En les darreres eleccions al Parlament, CiU va obtenir 50 diputats i ERC 21, a la circumscripció de Barcelona CiU va obtenir 26 i ERC 12. Seguint la premissa de no aparèixer al capdavant, si Convergència i Esquerra estan convençuts que aquesta candidatura representa el camí adient cap a la independència, una opció arriscada però que alhora suposa una prova de confiança en que rebran el suport majoritari de la població  és que els seus líders ocupin un lloc a partir de la posició 35 de la llista per Barcelona.



Fa uns mesos vaig escriure que Artur Mas havia posat tots els ous de l’acció del govern de Catalunya en la cistella del procés sobiranista i d’això se’n ressentien les conselleries, ara sembla que Convergència està disposada a renunciar a molts dels seus històrics postulats polítics per tal d’aconseguir que Artur Mas continuï sent president. Mala peça al teler!

dissabte, 11 de juliol del 2015

Control ideológico de la ONU

Carta enviada a El Periódico de Catalunya el 11 de juliol de 2015

La ONU que ha mostrado a menudo su inoperancia para resolver los conflictos bélicos, se muestra muy beligerante para ejercer a través de algunos de sus organismos el control ideológico sobre las naciones.

Una prueba de ello es la siguiente noticia “La ONU pide al Gobierno que recupere Educación para la Ciudadanía”. Lo reclama el “Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer” (CEDAW) indicando que es una medida «retrógrada» que dificulta la enseñanza de los «derechos humanos de la mujer como parte inalienable de la ética cívica de los estados. Esa asignatura es una herramienta esencial» y se queja de haber convertido Educación para la Ciudadanía en una asignatura distinta y optativa a Religión «a discreción de los padres» es una «medida retrógrada respecto a los esfuerzos para eliminar los estereotipos de género, y no tiene en cuenta que enseñar materia de género en Ciencias Sociales y de la Naturaleza es la solución adecuada».

Parece que la ONU tiene especial interés en imponer, más que promover, la ideología de género, y para ello se sirve de algunos de sus organismos que presionan a los gobiernos para forzarles a incluirla en los planes educativos a través de asignaturas obligatorias que pueden llamarse “Educación para la ciudadanía” o de otra manera, tanto da.

Evidentemente, la libertad de los padres para elegir la formación moral de sus hijos no debe interferir en dichos planes, para eso la ONU ya dispone de “expertos” que saben lo que nos conviene.

diumenge, 5 de juliol del 2015

Enseñar deportividad

Reproduzco un artículo que me publicó la revista “El entrenador español” hace cerca de 30 años, también se publicó en Argentina y Uruguay. Lo transcribo tal cual, sin cambios de lenguaje o estilo, convencido de que su contenido sigue teniendo interés en la actualidad.

El entrenador como educador de la deportividad
Publicado en "El entrenador español. Fútbol" nº 29 2ª época, octubre de 1986, páginas 30 a 32.
Texto: JOAQUIN MONTOLIU.
Entrenador regional del Colegio Catalán

La importancia de la deportividad en el desarrollo de las competiciones deportivas suele ser un aspecto incuestionable. Sin embargo, con harta frecuencia su influencia apenas se percibe en los acontecimientos deportivos.
¿Qué sucede? Fundamentalmente se debe a que la práctica deportiva se desorbita y, como consecuencia, otros factores, —fuera de los estrictamente deportivos— pasan a tener mayor importancia.
Dentro de este ámbito, el entrenador puede colaborar eficazmente para que en dichas confrontaciones prevalezca la deportividad. Su labor, que siempre es importante, adquiere especial relevancia cuando instruye a jóvenes jugadores.
Siguiendo esta pauta, Jesús Cuevas (1) hacía el siguiente llamamiento a los entrenadores del fútbol base: «Sed por encima de todo educadores, porque si a esta dedicación desinteresada le unís el intentar crear una nueva generación basada en la nobleza deportiva, es posible que dentro de unos años, en la prensa de los lunes, podamos leer en muchas crónicas de partidos y en el apartado de incidencias: “a resaltar la gran deportividad de ambos conjuntos que facilitaron la labor arbitral y que contagiaron a los aficionados”».
Llevar a la práctica el criterio apuntado en el párrafo anterior supone, para el entrenador, impregnar toda la preparación de acuerdo con los principios básicos del espíritu deportivo.
¿Qué aspectos configuran estos principios? Siguiendo a Jaime Dalmau (2), se pueden distinguir tres apartados:
a) Espíritu de lucha y superación constantes.
b) Autocontrol.
c) Respeto al Reglamento y a las decisiones arbitrales.

a) Espíritu de lucha y superación constantes
El jugador debe ser consciente de que el rendimiento se adquiere como consecuencia de un trabajo continuado y que difícilmente será capaz de descubrir sus posibilidades si no desarrolla sus cualidades físicas y técnicas, lo que supone un incremento paulatino del grado de exigencia. En este supuesto, la labor del entrenador ha de consistir en hacer agradable la preparación prevista: motivando las superaciones, ilusionándoles por las metas altas y escogiendo formas didácticas atractivas.
Como los niveles adquiridos y el grado de asimilación difieren de un jugador a otro, los planes de trabajo deben adecuarse a estas peculiaridades con el fin de poder evaluar suficientemente los progresos realizados. Puede resultar útil que conozcan cómo se han forjado los deportistas que han sobresalido, siempre y cuando sea de forma positiva, conjugando los éxitos con el esfuerzo y la dedicación. La información que suelen recibir se asemeja, de ordinario, a lo que mencionaba un conocido periodista y escritor (3): «Sus imágenes bombardean a la opinión pública, pero al igual que las de los anuncios: de forma superficial y con programada e interesada finalidad».

b) Autocontrol
La dificultad que entraña la educación de esta faceta puede quedar reflejada en el siguiente relato de un novelista (4): la escena transcurre en el interior de una escuela rural. El profesor, don Cato, está hablando a un grupo de alumnos, de edades diversas, de la urbanidad. De pronto, su exposición es interrumpida por un chico de unos diez años, apodado ‘El Chuta’, que pregunta: «¿No hay que pegar patadas al portero?». Pacientemente el profesor le contesta: «Eso es deportividad, Chuta, pero, ya que lo preguntas, te diré que no. Un buen jugador tiene que ser también un caballero, respetar al contrario y obedecer las reglas». No muy convencido, el Chuta exclama: «¡Pues sí que es difícil eso!»; a lo que don Cato responde: «Sí, es difícil. Todo lo que limita nuestros instintos es difícil».
El autocontrol es una cualidad de la persona y, por tanto, supera el ámbito de lo estrictamente deportivo. Sin embargo, el deporte puede colaborar positiva o negativamente a que esta característica tome cuerpo en la actitud de los deportistas. La labor del entrenador en este terreno deberá consistir en fomentar en su equipo un ambiente sereno y alegre donde el jugador se encuentre atendido y comprendido: estimulado.
Llevar a cabo esta tarea supondrá crear un clima de confianza tal que sea capaz de encauzar positivamente tanto la desazón como el entusiasmo de sus jugadores para que no deriven por un lado en rabietas, insultos o hirientes críticas ni por otro en burlas o vanaglorias. Al mismo tiempo se deberá ayudar a que los acontecimientos se enjuicien una vez apaciguada la tensión del primer momento, donde lo subjetivo prevalece sobre lo objetivo. Una vez transcurrida esta situación se está en condiciones de analizar con ecuanimidad lo sucedido con el fin de extraer experiencias útiles.
Otro aspecto a tener en cuenta será el potenciar el espíritu de colaboración entre los componentes del equipo. Para ello habrá que ayudarles a comprender los errores de sus compañeros y a que estén más prestos a animarles que a criticarles.
El clima de confianza antes aludido debe propiciar también que cada jugador comprenda sus propios errores y limitaciones. Los errores han de servirle de experiencia; el descubrimiento de las limitaciones, de estímulo para perfeccionarse y para saber aprovechar sus bazas.
Pero la eficacia de esta labor quedaría seriamente dañada si faltase coherencia en el comportamiento del entrenador. Esta coherencia puede concretarse en tres puntos:
1. Ejercer el autocontrol consigo mismo.
2. Estar suficientemente disponible para sus jugadores de manera que puedan acudir a él siempre que sea preciso.
3. Estar dispuestos a aplicar medidas disciplinarias a aquellos jugadores que se obstinan en no corregir sus hábitos de conducta negativos.

c) Respeto al Reglamento y a las decisiones arbitrales
Emilio Mauriz (5) publicaba en un periódico barcelonés: «Las reglas del fútbol, como las de otros muchos deportes, fueron una invención de los ingleses, y técnicamente resultaron casi perfectas, ya que en más de un siglo apenas han sufrido variaciones. En ellas todo es concreto, todo tiene una finalidad: que el fútbol sea un juego noble y deportivo. Esto obliga a que los futbolistas conozcan el Reglamento. ‘La Vanguardia’, a través de una encuesta entre 26 jugadores de equipos catalanes encuadrados en equipos de Primera y Segunda División, quiso averiguar el nivel de conocimiento de las citadas «reglas». El resultado de la encuesta lo calificaba de «inquietante», lo cual quedaba de manifiesto en el titular de dicha información: «El Reglamento, gran desconocido de buena parte de los futbolistas».
Difícilmente se pueden respetar las reglas si no se conocen bien. La tarea de dar a conocer las reglas a los jugadores incumbe al entrenador, como es obvio, y su explicación debe formar parte de la preparación teórica prevista. Al mismo tiempo los consejos impartidos a los jugadores no deben marginar al Reglamento aunque, aparentemente, de ello dependa la posibilidad de conseguir un resultado favorable. De lo contrario, se incorporan elementos negativos adicionales que desvirtúan el desarrollo de los encuentros derivando fácilmente en incidentes.
En lo que hace referencia al respeto a las decisiones arbitrales cabe señalar que conviene sobremanera a los conjuntos facilitar la labor del árbitro, pues ello colabora a que los encuentros transcurran con normalidad. Las protestas e improperios en alguna ocasión pueden significar que se rectifique una decisión; de ordinario sólo añaden tirantez, pudiendo afectar al estado anímico del encargado de dirigir el partido con el indudable prejuicio que esto supone.
Jaime Dalmau (6) proponía: «Enseñar a arbitrar y así aprenderán a jugar». Puede ser un buen medio para ayudar a valorar la labor del árbitro.

Condicionantes
No ha de sorprender al entrenador que su trabajo en el fomento del espíritu deportivo pueda ser cuestionado. De hecho la valoración de la tarea que realiza queda, en muchas ocasiones, a expensas de los resultados inmediatos. No cabe duda de que esta situación dificulta en gran medida la posibilidad de llevar a cabo una labor seria y profunda cuyos frutos son consecuencia de la asimilación del trabajo realizado, no dependiendo exclusivamente de la inspiración del momento.
En ocasiones dicha actitud es propiciada por la importancia del evento: «nos jugamos la permanencia», «es nuestro eterno rival»… En otras, serán razones de tipo económico: «la economía del club», «los contratos publicitarios», «las primas», «las renovaciones de contrato»… Hasta pueden argumentarse razones de Estado: «el prestigio de la Nación». Todo ello parece querer transmitir al preparador: «arréglatelas como puedas pero has de sacar el partido adelante», algunas veces incluso acompañado de los famosos «ultimátums». Lo que no se atiende a considerar —no parece que importe— es si se ha de conseguir por medios deportivos o antideportivos.
En otras circunstancias las dificultades pueden derivarse de la actitud de algunos jugadores, especialmente aquellos que sobresalen técnicamente, cuyo comportamiento es deficiente en tal medida que puede aconsejar prescindir de su concurso mientras no mejore su conducta con el fin de que su ejemplo no repercuta negativamente en el resto de sus compañeros.

Beneficios
Frente a los condicionamientos apuntados, ¿qué beneficios puede reportar al entrenador la promoción del espíritu deportivo? Sin ánimo de ser exhaustivo, a continuación se relacionan algunos de ellos:
1. Se potencia la labor de conjunto.
2. Se facilita la concentración en el juego.
3. Se favorece la aplicación de los planteamientos tácticos como consecuencia del espíritu de lucha y superación.
4. Se propicia la armonía en el equipo.
5. Se estimula la fortaleza anímica de los jugadores, situándolos en condiciones de responder favorablemente ante las dificultades que se les presenten.
6. Se evitan complicaciones innecesarias con los árbitros, con el público y con los equipos adversarios.

Conclusión
A través de los párrafos precedentes se ha ido argumentando en favor de que la deportividad esté presente en las competiciones. Esta tarea incumbe a todos los que de una manera u otra participan en la actividad deportiva. Sin embargo, en el presente artículo se ha hecho mención específica al entrenador, de cuya actuación depende, en gran medida, que este trabajo pueda llevarse a cabo eficazmente.
Como ya se ha manifestado, esta labor —como cualquiera que se precie— no está exenta de dificultades, pero los beneficios que se pueden obtener deben ser estímulo para trabajar con tesón con el fin de alcanzar esta meta.
Para finalizar, deseo dejar constancia de la opinión de un joven de quince años (7) vertida en un escrito sobre la deportividad, del cual entresaco unos párrafos con el fin de que nos animen en este afán: «Gracias al juego y al deporte, nuestro carácter y manera de ser mejora en gran manera, dado que, sin darnos cuenta, aprendemos a sufrir la dureza del entrenamiento, a soportar el agradable esfuerzo de la competición y lo que es más importante, a someternos voluntariamente a las reglas del juego del deporte que practicamos y a respetar a nuestro adversario, que bien pronto se convierte en nuestro amigo. (…) Es imprescindible aceptar las leyes y reglamentos del juego y disputar el balón hasta las últimas consecuencias, vayamos perdiendo o ganando, pero con la condición indispensable de respetar a nuestros rivales, sin los cuales no podríamos jugar. (…) Resumiendo, la deportividad consiste en :
—Luchar lealmente,
—Competir con nobleza,
—Respetar al adversario,
—No envanecerse con el triunfo, ni hundirse en la tristeza con la derrota».

Bibliografía consultada
(1) Cuevas, Jesús: Violencia, ¿por qué? «El Entrenador Español» (Madrid) n.º 20, abril 1984.
(2) Dalmau, Jaime: Organización y mejora de la orientación y conducta de los alumnos en las Escuelas Deportivas. Notas Técnicas (Barcelona), diciembre 1977.
(3) Porcel, Baltasar: Derrotas del Rey. «La Vanguardia», 22 de mayo de 1986.
(4) Salvador, Tomás: La Escuela de Don Cato. Capítulo VIII: lección de Urbanidad.
(5) Mauriz, Emilio: El Reglamento, gran desconocido de buena parte de los futbolistas. «La Vanguardia», junio de 1985.
(6) Dalmau, Jaime: Artículo citado en (2).
(7) Ortiz, Alejandro, alumno de un Programa de Mantenimiento Físico y Recreación en la Escuela Deportiva Brafa (Barcelona): la Deportividad, noviembre 1985.