Carta enviada a El Periódico de Catalunya el 18/8/14 respondiendo a otra en que se afirmaba que la banca hacía negocio con con los inmuebles que adquiría como consecuencia de la ejecución de las hipotecas por impago. La carta de la señora Saray Gómez hacía referencia a la aplicación de comisiones. Fue publicada.
El chivo expiatorio
El economista Rodríguez Braun preguntaba en un
programa radiofónico: “¿Sabe usted quién es el mejor amigo del hombre?” y se
contestaba “¡Noooo! No es el perro, no. El mejor amigo del hombre es el chivo
expiatorio”. Aprovecho esta anécdota para responder a algunas de
las afirmaciones de la carta de Ramon Masagué publicada el pasado día 16.
La banca no es la única responsable de la crisis hipotecaria. Ni fijaba el precio de los pisos cuando estaban constantemente subiendo ni los fija ahora cuando continúan cayendo. Sin embargo, las facilidades con que se concedían préstamos ayudaron a impulsar al alza los precios. Pero también influía la actitud de los compradores, bien o mal asesorados, que estaban dispuestos a pagarlos, algunos de ellos no se conformaban con una negativa e iban buscando entidades dispuestas a concederles el préstamo. Todo ello en un clima de euforia general con arriesgados proyectos urbanísticos de todo tipo que contaban con el beneplácito de todas las administraciones.
Su redactor Pablo Allendesalazar en una información
publicada el día 17 refleja el coste que para la banca ha supuesto hasta ahora
la crisis financiera, que en su mayor parte es crisis inmobiliaria: desaparición
de decenas de entidades y pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.
Acumular propiedades inmobiliarias no es un “chollo”
para la banca, que busca desprenderse de estos activos lo antes posible para
que dejen de lastrar sus cuentas.
Soy crítico en muchos aspectos con la actuación de la banca, como el que expone Saray Gómez en la carta publicada el día 17, pero en lo que se refiere a la crisis inmobiliaria la responsabilidad es compartida con las distintas administraciones, inmobiliarias, fedatarios públicos y compradores. Y en el contexto de repercutir únicamente en la banca la culpabilidad quienes suelen salir más perjudicados son los empleados de las oficinas bancarias que sufren a menudo inmerecidos reproches.
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