dilluns, 27 de febrer del 2017

Feedback* familiar

Educación filial

Como cada tarde de colegio llevé la merienda a mis hijas al acabar las clases. Ese día traje también cuatro trozos de un dulce de pasta de hojaldre, dos para cada una. Cuando fui a hacer el reparto la mayor me pidió que le diera un trozo a una de sus compañeras que ‘se moría de hambre’. No sólo accedí, sino que además le ofrecí otro para ‘saciar su apetito’ sin que me lo pidiera. De los dos que quedaban la mayor cogió el trozo más grande, quedando para la pequeña el menor y las migajas, que al principio quiso rechazar, aunque más tarde lo cogió respondiendo a mis ruegos. Me di cuenta entonces que me había equivocado.

El disgusto de mi hija duró durante todo el viaje de regreso a casa, a pesar de disculparme e intentar relajar la tensión emocional haciendo un poco el payaso mientras conducía, consiguiendo sólo que rompiera a llorar. Un nuevo desacierto.

Al llegar a casa le dije a mi mujer que escuchase lo que le tenía que decir Anna, que tendría toda la razón en lo que le contase, saliendo de escena para no interferir en el diálogo. Como era previsible me tocó recibir después la reprensión materna -¡ya está bien!- para la que ya me había preparado. De hecho, no era un comportamiento extraño en mí que en algunas ocasiones estuviera más atento con personas ajenas a la familia y ya me lo habían advertido más de una vez.

La raíz del problema no era material –el trozo que había quedado- . Yo había traído dos trozos para ella y, sin darle la oportunidad de invitarla a compartir uno de los suyos, la relegué al último lugar en el reparto.

Con su reacción, Anna me había dado una lección práctica de lo que san Agustín conceptualizó como ‘ordo amoris’, que también han desarrollado otros pensadores y filósofos como Max Scheler y Robert Spaemann, que lo utiliza como uno de los pilares de la ética de la benevolencia que propone. Somos seres limitados incapaces de responder a todas las demandas emocionales de atención a los demás, por eso es preciso actuar con orden para satisfacerlas. En este caso la atención a mi hija debía ocupar una posición preferente.

En la familia parece que sólo son los padres los que educan, pero basta prestar atención y tener buena disposición, para descubrir que también los hijos con gestos, advertencias o amonestaciones también educan a los padres sin pretenderlo: recordándonos nuestros consejos, dándonos a conocer lo que aprenden o compartiendo sus intuiciones. Una retroalimentación educativa familiar que enriquece la relación y ayuda a todos a ser un poco mejores.

La enseñanza de aquel día de Anna tuvo todavía un nuevo episodio. Cuando ya se había calmado y la acompañaba a su clase de baile me pidió perdón por su comportamiento. Una puya amorosa totalmente inesperada. Una vez más le dije que era yo el que lo había hecho mal y debía pedirle perdón. Un abrazo y un beso sellaron la reconciliación. Gracias Anna.


divendres, 24 de febrer del 2017

Maternidades

Huir de los estereotipos

Me comentaba una mujer muy apreciada que está pasando por un momento delicado de salud,  que no sabía cómo se lo hacía su madre para criar a siete hijos manteniendo el temple: ‘No recuerdo haberla visto nunca alterada ni con los hijos ni con los nietos’, a pesar de los problemas que le generaba su marido. Recordaba que su madre le había regañado por mostrarse inquieta al saber que estaba embarazada de su tercer hijo: ‘¿Cómo dices eso? ¡Si es un regalo!’. Hoy esta mujer está más preocupada por el trastorno que puede ocasionar la enfermedad a sus hijos y hermanos que por sí misma. 

En otro momento del diálogo expresaba su incomprensión ante algunas actitudes maternales, como la protagonizada por una pariente próxima que al poco de dar a luz a su segundo hijo, le manifestó a su madre que ella tenía que vivir su vida y ‘necesitaba’ ir al gimnasio regularmente, conminándole a que los días que iba ir a hacer deporte se desplazase a su casa para atender a sus nietos durante tres horas; hurtándole a su madre –que trabaja ocho horas diarias- lo que reclama para sí. Consciente o inconscientemente, esta chica considera que su madre no tiene derecho a ‘vivir su vida’.

Pocos días después de esta conversación vi la película japonesa Nadie sabe, dirigida por Hirokazu Kore-eda; (1) una historia estremecedora basada en hechos reales. Cuenta las vicisitudes por las que pasan cuatro hermanos de distinto padre, que viven enclaustrados en un piso de Tokio para evitar que les desalojen. Todos sin escolarizar y tres de ellos ni siquiera están registrados. La madre le comenta al mayor que está enamorada y que tiene derecho a ser feliz y, para evitar que la rechace su nuevo amante, abandona a los chicos, dejando una nota y un poco de dinero. A pesar de la unión que existe entre los pequeños, la situación se va deteriorando con el paso del tiempo y tras un suceso trágico la película finaliza dejándote con la congoja de la incertidumbre: ‘¿qué va a pasar con estos niños?’ (2)

Otros dos ejemplos contrapuestos de vivir la maternidad presenta Milena Busquets en También esto pasará, que es una generalización, aunque retrate lo que bulle en determinados entornos: “Somos, creo, la última generación que tuvo que ganarse, a pulso, el interés o la atención de sus padres… No consideraban que los niños fuesen una maravilla, sino un engorro, unos pesados a medio hacer… Se nos exigía el mismo nivel que a los adultos, o al menos que no molestásemos y dejásemos hablar a los mayores… A veces me pregunto qué ocurrirá cuando esta nueva generación de niños cuyas madres consideran la maternidad una religión…, mujeres cuyo único interés y preocupación y razón de ser son los niños, que educan a sus hijos como si fuesen a reinar sobre un imperio, que inundan las redes sociales de fotos de sus retoños…” (2)

Diversas maneras de afrontar la maternidad de las que sólo se ha expuesto una pequeña muestra y que corroboran lo que debería parecer obvio, que no hay un sentimiento ni un comportamiento unívoco en las mujeres ante esta realidad, entre otras cosas porque intervienen factores externos -culturales, familiares, laborales, ambientales…- e internos -carácter, personalidad, salud…- que difieren en cada caso. Sin embargo, la variedad de conductas sí que puede ayudar a valorar adecuadamente, y en mi caso agradecer, lo que a cada uno le afecta más directamente, que yo veo reflejado en mi esposa, mi madre y mi suegra, cada una a su manera.

(1) Nadie sabe (Dare mo shiranai - Nobody Knows). Año: 2004. Duración: 141 min. País: Japón. Director: Hirokazu Kore-eda.
(3) Milena Busquets: También esto pasará (2014). Editorial Anagrama.

dimarts, 21 de febrer del 2017

No anem bé!

Pretendre imposar un discurs monolític

Philippe Ariño
No anem bé!, vaig pensar en acabar la lectura de l’article de Daniel Arasa Tapar la boca als bisbes. (1)  Contrastava l’articulista dos fets que es van produir a la Parròquia de Santa Anna de Barcelona: l’un aplaudit (l’acolliment de persones sense sostre); l’altra es va pretendre boicotejar (la conferència de Philippe Ariño). Aquest darrer episodi, unit als recents a Cadis (2) -esmentat per Arasa- i Sevilla (3) exterioritzen l’obsessió d’alguns col·lectius per imposar un discurs monolític. Compten, però, amb el beneplàcit d’ institucions i de representants polítics de dreta i d’esquerra –sigui per convicció, estratègia o precaució-; acostuma a fer efecte la por a que els hi muntin sidrals o a ser estigmatitzats. En el cas que ens ocupa em pregunto: Quin mal ha fet Ariño? Un homosexual confés pot ser titllat d’homòfob per no coincidir amb els postulats proclamats pel col·lectiu LGTBIQ? Per altra banda, cal romandre impassibles davant d’actituds inquisitorials? Caldrà fer-s’ho mirar si és així.

Enllaços relacionats:
(1)
(2)
(3)
http://xyzdiario.com/sevilla/la-universidad-sevilla-condena-los-graves-incidentes-la-facultad-derecho/

diumenge, 19 de febrer del 2017

Pessimisme estratègic

Que no se n’assabentin!

Em comentava el fill d’una companya de residència de la meva mare que el pitjor de la derrota del Barça a París no és el 4-0, sinó la sensació generalitzada d’impotència per capgirar l’eliminatòria que s’estava transmetent. “Això és una de les diferencies amb els d’allà baix (Real Madrid); poden haver perdut 8-0 i de seguida parlen de remuntada, tot invocant Juanito o el que calgui”, vaig dir.

Què es comentava en acabar el partit del Parc dels Prínceps? Tot el que envoltava l’equip era qüestionat: l’entrenador, l’ambient del vestidor, la configuració de la plantilla, l’estil de joc... ‘Amb un altre Barça seria possible la remuntada, amb aquest no!’, venien a coincidir els comentaristes.

A l’esport d’elit, el factor psicològic és crucial; afecta directament al rendiment individual y del conjunt i es pot dir que és la faceta més important que ha de gestionar l’entrenador quan està envoltat de jugadors afamats i adinerats. Un ambient pessimista respecte a les possibilitats de l’equip, pot arribar a ser positiu? Si la conseqüència es afeblir la posició del rival per un excés de confiança i, d’altra banda, esperonar l’equip per a que se senti impulsat a fer pinya per reivindicar-se i emmudir les crítiques, se’n pot treure profit.

Gol de Pizzi que va
resoldre l'eliminatòria
El Barça te noranta i escaig minuts per endavant per superar un marcador de 0-4; l’eliminatòria, però, no té encara guanyador. Les possibilitats són minses? I què! L’estadística ni guanya ni perd partits; ni passa o deixa de passar eliminatòries. Tot i que no acostumi a vantar-se, el club ja té experiència de superar reptes extremadament difícils, com l’increïble i memorable partit de Copa contra l’Atlético de Madrid tot just farà 20 anys, amb Luis Enrique com a jugador. (1)

Abstreu-re’s de l’ambient pessimista o utilitzar-lo estratègicament, tant és si el que bull al vestidor és l’ànim decidit de posar tota la carn a la graella per superar l’eliminatòria. Això sí, prenent cura de que el PSG no se n’assabenti.


dijous, 9 de febrer del 2017

La ‘ilógica’ lógica de algunos políticos

En busca de gestantes altruistas

Un compañero de trabajo que tenía fama de osado, quizá porque no necesitaba de un sueldo para vivir cómodamente, fue a despachar unos expedientes con uno de los subdirectores de la empresa. Durante el trámite le pidió al directivo si se podía levantar y dejarle sentar en su silla. A pesar de su asombro se lo permitió y luego le preguntó: “¿Por qué quería sentarse en mi silla?” Y el compañero le respondió: “Para comprobar si desde aquí se ven las cosas de distinto modo”.

Viene a cuenta esta anécdota tras escuchar a dirigentes del PP insistir que la maternidad subrogada que se plantean debatir sería voluntaria y sin contraprestación económica, es decir, altruista.

Proceso el contenido del discurso y deduzco: Proponen que una mujer se someta a una o más intervenciones para quedarse embarazada; soporte las molestias y trastornos que conlleva la gestación; se comprometa a entregar el bebé tras el parto –se supone que los futuros padres legales lo exigirán-, con el riesgo de ser penalizada si incumple lo pactado. Y todo ello gratis et amore, porque sí.

En ocasiones como ésta descubro que tengo pocas luces para entender la lógica de algunos políticos. Quizá, como mi compañero, tendré que pedirle a alguno de ellos que me deje sentar en su escaño o despacho para comprobar si desde allí veo las cosas de diferente manera.

Posiblemente soy malpensado –pido disculpas si alguien se ofende-, pero el relato altruista me huele a subterfugio para hacer digerible la regulación –‘vientre de alquiler’ suena muy feo-, para que luego en la práctica, como ha ocurrido con otros temas moralmente conflictivos, la aplicación de la norma sea mucho más laxa.

Pensando que los proponentes actúan de buena fe, hay un gesto que les honraría y fortalecería sus argumentos: que entre las filas del PP y allegados surgieran mujeres voluntarias dispuestas a someterse a esta práctica tal como la plantean. Una actitud coherente de quien piensa que, al fin y al cabo, es por una buena causa, ¿no?

dimecres, 8 de febrer del 2017

Insultos desde la grada

Todos los árbitros merecen respeto

Tuvo gran repercusión mediática la detención de los padres de dos jugadores alevines de un club de fútbol zaragozano por insultar y amenazar al árbitro de raza negra que dirigía el encuentro en el que participaban sus hijos. El club ha decidido expulsar a estos chicos del equipo y los padres pueden ser multados por el Ayuntamiento de Zaragoza por su comportamiento, entre 1.000 y 3.000 euros. (1)

Una instantánea del partido
¿Pudo influir en los hechos el
el resultado que refleja el marcador? (3)
Por desgracia, escuchar insultos en un campo de futbol es demasiado frecuente. Hay quien acude al recinto con predisposición a proferirlos y le cuesta poco encontrar un motivo para escupirlos. Quizá su conducta difiera en otros ámbitos, pero en ese espacio dan rienda suelta a sus pasiones, sintiéndose cómodos, respaldados y hasta con cierto aire de impunidad.

Puede ser que el comportamiento de los padres mencionados se tratase de un hecho aislado y sólo les animase el aspecto racial, pero lo más probable es que también hubieran insultado a otro árbitro en las mismas circunstancias, aunque utilizaran otras palabras. ¿Se hubiera actuado entonces con la misma contundencia? Si no fuera así cabe preguntarse sobre lo que se quiere sancionar y en qué grado: el ensañamiento; las características personales del agredido; los calificativos utilizados; la alarma social, el revuelo mediático ocasionado… Leo en un titular de prensa: “Un insulto racista en el fútbol no es solo un insulto, es delito de odio” (2) y pienso en cómo cabría calificar los otros insultos. ¿Son acaso menos graves o más excusables, aunque persigan lo mismo? La equidad es una de las notas que define la justicia. En personas de un mismo colectivo, en este caso el arbitral, la protección a unos no debe suponer el desamparo de los otros; todos los árbitros merecen el mismo respeto.

Para erradicar las conductas violentas o vejatorias en el fútbol son fundamentales las federaciones, actuando sobre los equipos conflictivos; y los clubes, cortando de raíz cualquier comportamiento denigrante de sus miembros y seguidores.

(1)


dissabte, 4 de febrer del 2017

La maternidad subrogada a debate en el PP

Embarazos bajo contrato

Javier Maroto
En la ponencia social que ha redactado del vicesecretario de sectorial del PP Javier Maroto para el próximo congreso de la formación se va a debatir la maternidad subrogada. El dirigente popular considera que es  una práctica que debe regularse porque «en el último año en España se han registrado más niños a través de gestación subrogada que por adopción internacional» y se ha de «hablar de los derechos y deberes que esos menores tienen en el país». (1)

Alberto Núñez Feijóo
La propuesta cuenta con el apoyo de Alberto Núñez Feijóo y Cristina Cifuentes, que impulsando desde los gobiernos que presiden leyes como la de “Igualdad de trato…” (2) en la comunidad gallega y la de “Protección Integral contra la LGTBifobia...” (3) en la madrileña, se han convertido en adalides de la ideología de género en su formación.

Cristina Cifuentes
Dice Cifuentes en una entrevista radiofónica (4) que no le gusta hablar de vientres de alquiler, como se conoce popularmente esta práctica, porque piensa que quien cede su útero para gestar debería hacerlo ‘de forma voluntaria y sin contraprestación económica’, afirmación buenista en la que quizá no ha reparado suficientemente, porque parece extraño que se sobrelleve un embarazo renunciando a la maternidad civil gratuitamente.

Subrogar es “sustituir o poner a alguien en lugar de otra persona”, (5) en este caso el derecho a la maternidad. Los bebes serán gestados o procreados por encargo y sujetos a un contrato, es decir son fruto de una transacción. ¿Basta con querer ser padre o madre para tener derecho a serlo, cualquiera que sea el procedimiento que se utilice para ello?

El PP está en su derecho de debatir en su congreso lo que crea pertinente. Además conviene que defina en qué principios se sustenta y qué postulados defiende, tras vaciar en la práctica muchos de los que conformaban su razón de ser, contrariando o desorientando a buena parte de sus votantes. ¿Ha sido por vergüenza, pragmatismo, evolución ideológica, estrategia electoral…? Cuanto más claro lo dejen mejor para la ciudadanía.

(5) Definición de la RAE: Del lat. subrogāre.
1. tr. Der. Sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona o cosa.

dijous, 2 de febrer del 2017

El incidente y el prejuicio

No sólo educa la escuela

Oí el comentario en la radio sobre un incidente racista provocado por unos escolares sobre una chica de origen indio en un transporte público, dando cuenta del incidente y la reacción de los responsables del colegio. Luego en casa lo comentamos con mi esposa, que también lo había escuchado en otra emisora. A los dos nos pareció loable que la escuela reaccionara con diligencia, pero exageradas las medidas que habían anunciado porque el incidente se había producido fuera del centro y ni siquiera en sus inmediaciones.

Entiendo que el centro se sienta concernido, sobre todo si se tiene en cuenta la repercusión mediática, e intente reparar en lo posible el daño ocasionado, porque perjudica su imagen pese a no tener responsabilidad directa en el suceso. Si además aprovecha para concienciar a sus alumnos para que erradiquen de su comportamiento actitudes irrespetuosas o vejatorias mucho mejor. Pero no sé hasta qué punto tiene competencias para poder sancionar a unos alumnos por una conducta producida lejos del centro y fuera del horario escolar, aunque los alumnos hayan asumido su responsabilidad -tomaron la iniciativa de comunicarlo directamente al director-, hecho que les honra aunque no les disculpe.

Pienso que atendiendo a las circunstancias en las que se ha producido el suceso, cualquier medida disciplinaria que se tome debe ser consensuada con los padres, para evitar -entre otras cosas- que un exceso de celo pudiese considerarse extralimitación de funciones y acabar en denuncia.

El suceso ha generado revuelo mediático, dando lugar a múltiples reacciones de distinto cariz. He recogido algunas de las que publica El Periódico, dos correspondientes a periodistas y otras dos a lectores. (1) Como sucede a menudo en casos parecidos hay discursos basados en generalizaciones o estereotipos, sin tener en cuenta que no sólo educa la escuela y que la eficacia de una enseñanza depende tanto del emisor como del receptor. A modo de ejemplo reproduzco la viñeta que publica el mismo rotativo, y como contraposición la frase de un célebre científico:





(1)