dijous, 9 de febrer del 2017

La ‘ilógica’ lógica de algunos políticos

En busca de gestantes altruistas

Un compañero de trabajo que tenía fama de osado, quizá porque no necesitaba de un sueldo para vivir cómodamente, fue a despachar unos expedientes con uno de los subdirectores de la empresa. Durante el trámite le pidió al directivo si se podía levantar y dejarle sentar en su silla. A pesar de su asombro se lo permitió y luego le preguntó: “¿Por qué quería sentarse en mi silla?” Y el compañero le respondió: “Para comprobar si desde aquí se ven las cosas de distinto modo”.

Viene a cuenta esta anécdota tras escuchar a dirigentes del PP insistir que la maternidad subrogada que se plantean debatir sería voluntaria y sin contraprestación económica, es decir, altruista.

Proceso el contenido del discurso y deduzco: Proponen que una mujer se someta a una o más intervenciones para quedarse embarazada; soporte las molestias y trastornos que conlleva la gestación; se comprometa a entregar el bebé tras el parto –se supone que los futuros padres legales lo exigirán-, con el riesgo de ser penalizada si incumple lo pactado. Y todo ello gratis et amore, porque sí.

En ocasiones como ésta descubro que tengo pocas luces para entender la lógica de algunos políticos. Quizá, como mi compañero, tendré que pedirle a alguno de ellos que me deje sentar en su escaño o despacho para comprobar si desde allí veo las cosas de diferente manera.

Posiblemente soy malpensado –pido disculpas si alguien se ofende-, pero el relato altruista me huele a subterfugio para hacer digerible la regulación –‘vientre de alquiler’ suena muy feo-, para que luego en la práctica, como ha ocurrido con otros temas moralmente conflictivos, la aplicación de la norma sea mucho más laxa.

Pensando que los proponentes actúan de buena fe, hay un gesto que les honraría y fortalecería sus argumentos: que entre las filas del PP y allegados surgieran mujeres voluntarias dispuestas a someterse a esta práctica tal como la plantean. Una actitud coherente de quien piensa que, al fin y al cabo, es por una buena causa, ¿no?

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