No sólo educa la escuela
Oí el comentario en la
radio sobre un incidente racista provocado por unos escolares sobre una chica
de origen indio en un transporte público, dando cuenta del incidente y la reacción de los responsables del
colegio. Luego en casa lo comentamos con mi esposa, que también lo había
escuchado en otra emisora. A los dos nos pareció loable que la escuela reaccionara con diligencia, pero exageradas las
medidas que habían anunciado porque el incidente se había producido fuera del centro y ni siquiera en sus inmediaciones.
Entiendo que el centro se sienta concernido, sobre todo si se tiene en cuenta la repercusión mediática, e intente reparar en lo posible el daño ocasionado, porque perjudica su imagen pese a no tener responsabilidad directa en el suceso. Si además aprovecha para concienciar a sus alumnos para que erradiquen de su comportamiento actitudes irrespetuosas o vejatorias mucho mejor. Pero no sé hasta qué punto tiene competencias para poder sancionar a unos alumnos por una conducta producida lejos del centro y fuera del horario escolar, aunque los alumnos hayan asumido su responsabilidad -tomaron la iniciativa de comunicarlo directamente al director-, hecho que les honra aunque no les disculpe.
Pienso que atendiendo a las circunstancias en las que se ha producido el suceso, cualquier medida disciplinaria que se tome debe ser consensuada con los padres, para evitar -entre otras cosas- que un exceso de celo pudiese considerarse extralimitación de funciones y acabar en denuncia.
Entiendo que el centro se sienta concernido, sobre todo si se tiene en cuenta la repercusión mediática, e intente reparar en lo posible el daño ocasionado, porque perjudica su imagen pese a no tener responsabilidad directa en el suceso. Si además aprovecha para concienciar a sus alumnos para que erradiquen de su comportamiento actitudes irrespetuosas o vejatorias mucho mejor. Pero no sé hasta qué punto tiene competencias para poder sancionar a unos alumnos por una conducta producida lejos del centro y fuera del horario escolar, aunque los alumnos hayan asumido su responsabilidad -tomaron la iniciativa de comunicarlo directamente al director-, hecho que les honra aunque no les disculpe.
Pienso que atendiendo a las circunstancias en las que se ha producido el suceso, cualquier medida disciplinaria que se tome debe ser consensuada con los padres, para evitar -entre otras cosas- que un exceso de celo pudiese considerarse extralimitación de funciones y acabar en denuncia.
El suceso ha generado revuelo mediático, dando lugar a múltiples reacciones de distinto cariz. He recogido algunas de las que
publica El Periódico, dos correspondientes a periodistas y otras dos a
lectores. (1) Como sucede a menudo en casos parecidos hay discursos basados en generalizaciones o estereotipos, sin tener en cuenta que no sólo educa la escuela y que la eficacia de una enseñanza depende tanto del emisor como del receptor. A modo de ejemplo reproduzco la viñeta que
publica el mismo rotativo, y como contraposición la frase de un célebre
científico:
(1)


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