dilluns, 23 de novembre del 2020

Pelotazo pandémico

 El ejecutivo que tenía prisa, o lo parece

 

Albert Bourla
El anuncio de Pfizer sobre los resultados de su vacuna contra la Covid 19 revolucionó los mercados bursátiles. Sorprendió a algunos especialistas y divulgadores científicos la estrategia de comunicación de la compañía: ‘¡No es una noticia científica, es una nota de prensa!’, puntualizaba uno de ellos. Es habitual que sean las revistas especializadas las que comuniquen los avances científicos después de hacer las oportunas averiguaciones.

Sin embargo, Albert Bourla, primer ejecutivo de Pfizer, tenía una razón poderosa para anticiparse, porque le iba a reportar pingües beneficios. Tres meses antes había ordenado la venta de algo más del 60% de las acciones que poseía de la compañía por un precio mínimo alrededor de un 10% superior al que cotizaba en aquel momento. Tras la intervención de Bourla el 9 de noviembre, las acciones se llegaron a revalorizar un 15% respecto al cierre de la sesión precedente, alcanzando el valor fijado por el ejecutivo para su venta.

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que Bourla era consciente del gran impacto que la noticia iba a producir y la carga emotiva de sus palabras contribuyeron a darle un plus: «Hoy es un gran día para la ciencia y la humanidad… Hemos alcanzando este hito crítico en nuestro programa de desarrollo de vacunas en un momento en el que el mundo más lo necesita, con tasas de infección en nuevos récords, hospitales cerca de la sobrecapacidad y las economías que luchan por reabrir.» La locura bursátil se desencadenó y Bourla hizo caja.

¿Hay algo que reprochar legalmente a Bourla? Parece que ha actuado dentro de los límites permitidos a los directivos. Sin embargo, sin el efecto momentáneo que produjo su intervención hoy seguiría su orden de venta en stand by.

Junto a las expectativas cotizan en la bolsa de valores movimientos especulativos distorsionantes. Hay antecedentes de directivos remunerados con acciones que han maniobrado en su gestión para presionar al alza la cotización de su empresa beneficiándose de ello. Quizá no ha sido éste el ánimo de Bourla, pero un poco de tufillo sí que hace.

 

Cotizaciones Pfizer:

19 agosto: 38,26$ (cierre)

6 noviembre: 36,40$ (cierre)

9 noviembre: 41,86$ (apertura); 41,99$ (máximo); 39,20$ (cierre)

20 noviembre: 36,70$ (cierre)

 

 

 

Webs consultadas:

https://www.lainformacion.com/mercados-y-bolsas/bourla-ceo-pfizer-polemica-venta-de-acciones-9-n-vacuna/2820814/

https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/10880790/11/20/El-CEO-de-Pfizer-vendio-mas-del-60-de-sus-acciones-el-mismo-dia-en-que-se-revelaron-los-resultados-de-la-vacuna-contra-el-Covid19.html

https://www.expansion.com/mercados/cotizaciones/valores/pfizer_NYPFE.html

https://www.infobolsa.es/cotizacion-ny/historico-pfizer

dijous, 19 de novembre del 2020

Dolorosa evidencia

Sin respuesta

 

Me preguntaste.

No supe cómo responder.



 

 

Es materia que conozco

sin rigor académico

 




 

Teselas sin mosaico,

retales sin vestido,

piezas de mecano sin ensamblar,

argumentos sin conclusión,

¿de qué te servían?







Me acordé

de aquello que citaba Marías*,

de aquello que escribió Tucídides,

de aquello que dijo Pericles:

«El que sabe y no se explica claramente,

es lo mismo que si no pensara»

¡Cómo dolió!

 

 

 

 

Fuiste testigo, hija mía,

de mi intelectual indigencia.

Solo el amor que me profesas

soslaya tamaña torpeza.


*Julián Marías: Qué vamos a hacer. Publicado en el diario ABC el 12/09/96
«En el comienzo de la democracia griega, decía Pericles, según el testimonio de Tucídides: «El que sabe y no se explica claramente, es lo mismo que si no pensara». De ahí la necesidad de la palabra justa y expresiva, capaz de hacer entender y de entusiasmar, de movilizar lo mejor de los ciudadanos.»

dimecres, 11 de novembre del 2020

Thriller electoral

 Que se lo hagan mirar

Cuando tuve ocasión de presidir una mesa electoral el voto por correo se registraba antes de empezar el escrutinio, depositando el sobre en la urna correspondiente tras hacer las comprobaciones en las listas del censo que disponíamos: voto no presencial acreditado que se unía al voto presencial antes de abrir las urnas. Piensas que es una forma lógica de proceder para evitar que se produzcan actuaciones fraudulentas ligadas al voto no presencial. Sin embargo, las elecciones en los Estados Unidos han mostrado que en países civilizados existen otros criterios para contabilizar estos votos; es más, no hay una norma común para todo el país, sino que cada estado fija las suyas, que en algunos casos parecen esperpénticas aunque sean legales.

También ha sorprendido en este proceso electoral el ingente número de voto por correo registrado: más de un tercio del censo electoral y superior al voto presencial. Se puede atribuir a la intensa campaña de los dirigentes demócratas en favor del voto por correo -que ha contado con la inestimable colaboración de algunas redes sociales- amparados en la evolución de la pandemia del Covid 19 –excusa y oportunidad estratégica-. Es un hecho que el voto no presencial ha sido determinante en algunas circunscripciones que han sido claves para decantar el resultado final.

Desde semanas antes al día de las elecciones recelaba el presidente Trump públicamente de cómo se iba a desarrollar el voto por correo, quizá alertado por la estrategia seguida por el partido demócrata: '¿qué estarán tramando estos cuando ponen tanto énfasis en promocionar el voto por correo?' Si, como ha ocurrido en Pensilvania, la ventaja de 600.000 votos entre los que han acudido a las urnas resulta insuficiente para contrarrestar, varios días después, el escrutinio del voto no presencial que favorecía al candidato Biden, no ha de extrañar que piense que sus sospechas se confirman. Sabe, sin embargo, que no basta con intuirlo, hay que demostrarlo.