diumenge, 28 de juliol del 2019

A vueltas con el relato

Silogismo propresidencial


Tras la fallida investidura de Pedro Sánchez, parece que ahora lo que interesa es construir el relato, es decir, cómo se viste lo que ha sucedido y se presenta a la opinión pública. Pero el relato puede ser meramente descriptivo o acompañado de elementos de ficción -incluso de fantasía- que lo adornen para provocar el efecto emocional deseado. Lo perentorio es que cuele, que los destinatarios –incluidos los medios- se lo traguen.

La lógica aristotélica puede expresar la tesis que se intenta imponer para desbloquear la elección de presidente con las siguientes premisas y conclusión: es conveniente -incluso necesario- que España cuente con un gobierno plenamente operativo; el candidato del PSOE es el único que puede recabar apoyos suficientes para ser investido; ergo, permitan los grupos políticos parlamentarios que por acción u omisión sea investido presidente y eviten, de paso, someter a la ciudadanía a un nuevo proceso electoral.

No es un planteamiento descabellado, pero el inconveniente, según lo percibo, es que el candidato se muestra reticente a todo aquello que pueda acotar su margen de maniobra. Da la impresión que se pretende transmitir que él ya sabe perfectamente lo que conviene hacer en cada momento para cualquier cuestión que se plantee y los compromisos apriorísticos pueden constituir una rémora que dificulta la acción de gobierno. Una actitud compatible con proclamar su adhesión a las corrientes cool del momento -progresismo, feminismo, ecologismo…-.


Por muy convincente que parezca el relato que se difunda -como lo pretende ser el de los fans de la posverdad, o antaño el de los vendedores de crecepelo, de humo o de motos-, lo importante es si su contenido es consistente -tiene una base real dónde asentarse-, porque por encima de los esfuerzos por sugestionar o persuadir a los destinatarios para que se lo crean, debe prevalecer el objetivo de tener como presidente a alguien en quien se pueda confiar razonablemente.

dijous, 25 de juliol del 2019

El cargo y sus fundamentos

No basta con llegar


Pedro Sánchez en el
debate de investidura
Algún malpensado anticlerical puede pensar que está hecho a posta, -ex profeso, intencionadamente-, pero cuando a estas horas todavía no se sabe si hoy Pedro Sánchez será investido Presidente del Gobierno la liturgia de la Misa de hoy, que corresponde a la festividad de Santiago apóstol –patrono de España- propone un fragmento del Evangelio (1) que expone un episodio muy sugerente para quienes tienen el encargo de representar a los ciudadanos y gobernar el país. Parte de una exigencia que le hace a Jesús una madre entusiasta y orgullosa de sus vástagos: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» En el contexto de la política española, sería algo así como reclamar: «Hacedme o hacedle presidente.»

Representación de la
escena del Evangelio
Dejando de lado la respuesta directa a la pregunta, el planteamiento de Jesús tiene un enfoque que se aleja de lo que estamos acostumbrados a percibir en nuestros representantes políticos: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos

La dignidad del cargo al servicio de los ciudadanos, sin pensar exclusivamente en el encumbramiento y los honores que conlleva, porque ese lugar privilegiado también tiene sus amargas contrapartidas, como expresa Kolakowski: Al preguntársele a un ex ministro de Finanzas británico, durante una entrevista en televisión, si le gustaría ser Primer ministro, contestó, un tanto sorprendentemente, que, por supuesto, a todo el mundo le gustaría ser Primer ministro. Esto, a su vez, me produjo cierto asombro, porque no estoy en absoluto convencido de que a todo el mundo le gustase ser Primer ministro. Por el contrario, estoy seguro de que muchísimas personas jamás han albergado tal sueño, no porque crean que sus probabilidades de alcanzar la meta son muy escasas sino, simplemente, porque creen que debe de ser un trabajo espantoso: incesantes quebraderos de cabeza, enormes responsabilidades y el convencimiento de que, haga uno lo que haga, será blanco permanente de ataques y ridiculización y de que se le atribuirán siempre las peores intenciones. (2)

El poder es necesario, al menos para organizar la convivencia, y todos deberíamos ayudar en la medida de nuestras posibilidades a que ello fuera posible. Al gobernante le corresponde la tarea de servir al bien común, tener al conjunto como referencia y no solo a los de su cuerda, o a los que más gritan, o a los que más presionan… Necesita que la sociedad civil y las instituciones colaboren para que el colectivo al que dirige –un país, una región, un municipio, una institución, una empresa…- salga beneficiado de su gestión.

Papa Francisco durante una
de sus homilias en la
capilla de Casa Santa Marta
El texto que me ha servido de inspiración (3) venía acompañado de unas palabras del papa Francisco relacionadas con el fragmento evangélico que me parecen oportunas: “Hoy el peligro es ceder a la «tentación de un cristianismo sin cruz. Un cristianismo a mitad de camino». Es la tentación del triunfalismo: «Nosotros queremos el triunfo ahora sin ir por la cruz. Un triunfo mundano, un triunfo razonable». «El triunfalismo en la Iglesia paraliza a la Iglesia. El triunfalismo de nosotros cristianos paraliza a los cristianos. Una Iglesia triunfalista es una Iglesia a mitad de camino». Una Iglesia que se contentara con estar «bien organizada, con todas las oficinas, todo en su lugar, todo bonito, eficiente», pero que renegara a los mártires sería «una Iglesia que sólo piensa en los triunfos, en el éxito; que no tiene el estilo de Jesús: la norma del triunfo a través del fracaso. El fracaso humano, el fracaso de la cruz. Y esta es una tentación que todos nosotros tenemos». (4)

El triunfalismo, paraliza; la arrogancia, ciega; la avaricia, no sacia; la falta de colaboración, obstaculiza… Actitudes que impiden una cohesión razonable y alimentan la desconfianza y la desmotivación. Hay estrategias de vuelo corto que consiguen situar en la cumbre, pero una vez ahí tarde o temprano queda al descubierto en que se sustenta. Sin fundamentos sólidos que den empaque al cargo difícilmente el timón se dirigirá a buen puerto.

(1) Evangelio según san Mateo, capítulo 20, versículos 20-28
(2) Leszek Kolakowski: Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Título original: Freedom, Fame, Lying and Bretrayal (1997). Ediciones Paidós. Colección Biblioteca del presente número 15. 1ª edición 2001. Traductor: Víctor Pozanco Villalba. 108 páginas.
(3) José A. Martínez Puche: Evangelio 2019. Texto y reflexiones del jueves 25 de julio.
(4) Papa Francisco, homilía de la Misa en Casa Santa Marta del miércoles 29 de mayo de 2013: El triunfalismo de los cristianos. Fuente: https://w2.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2013/documents/papa-francesco_20130529_triunfalismo-cristianos.html

dimarts, 16 de juliol del 2019

Crisis de confianza

Diálogo teñido de faramalla *


Lo dijo claro Tardá: "No es un 'sí' a Sánchez, es un 'no' a Rajoy" (1). La moción de censura presentada por el PSOE, que encumbró a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, aglutinó el rechazo al ejecutivo de Rajoy, pero quedaba en el aire ganarse la confianza de las fuerzas políticas representadas en la Cámara.

La gestión del ejecutivo de Sánchez desde entonces ha tenido bastante de fuego de artificio, abundancia de triquiñuelas para conseguir sus propósitos y una obsesión enfermiza por realzar la figura del presidente.

Pese a haber conseguido mejorar notablemente sus resultados en las pasadas elecciones generales, el PSOE solo cuenta con poco más de un tercio de los diputados del Congreso, que es la Cámara que elige al Presidente del Gobierno. Los socialistas necesitan de apoyos para que su líder sea investido, pero en sus manifestaciones trasladan la impresión de que es al resto de las fuerzas políticas a los que les interesa que sea elegido presidente.

Pedro Sánchez
Parece que Pedro Sánchez quiere gobernar a su aire con un ejecutivo monocolor que pueda controlar a su antojo. Quiere apoyos que no lo comprometan demasiado, por eso pide al PP i Ciudadanos que se abstengan porque sí (aunque se venda como patriotismo o visión de Estado) y a Unidas Podemos que se conforme con las migajas que tenga a bien ofrecerles, haciéndoles ver que tienen las de perder si se repiten las elecciones.

Ir de listillo puede salir bien durante un tiempo, pero tiene un corto recorrido, porque acaban calándote aquellos que se han visto perjudicados por tus argucias. Si la habitual arrogancia con la que se pronuncia se lo permite y si realmente su principal interés es el bien de los españoles, pienso que al calibrar sus bazas Pedro Sánchez debería ser más respetuoso con aquellos que le han de permitir ser investido. De lo contrario, tampoco le ha de extrañar que el principal problema sea que no se fían de él.

* Faramalla: charla artificiosa encaminada a engañar
(1) https://www.elperiodico.com/es/politica/20180531/esquerra-mocion-censura-rajoy-6850335

diumenge, 14 de juliol del 2019

Al alcance de todos

Aunque requiera esfuerzo


Era la última sesión de la temporada del estudio de la Biblia que se realiza en la parroquia, donde las lecturas correspondientes a la Misa del domingo siguiente sirven de base para repasar el texto sagrado. Se lee la primera lectura (1) y mossèn Alfons nos pregunta qué hemos sacado en claro; divagamos sin acertar en el mensaje que nos quiere transmitir: ‘cumplir los mandamientos’: Escucha la voz del Señor, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos”. ¿De cualquier manera? Entonces nos advierte del riesgo de que el cumplimiento se convierta en ‘cumplo y miento’.

Ejemplo de planificación
de preparación física
Reflexionando esta mañana sobre esto, recordaba mi experiencia en la clase de preparación física mientras realizaba el curso de entrenador de fútbol. El profesor se esforzaba en inculcarnos los fundamentos sobre los que debería sustentarse la materia y la mayoría de sus alumnos solo querían recetas, disponer de una pauta para planificar la temporada en los equipos que tenían que dirigir, sin tener que preocuparse en cada momento la conveniencia de llevarlo a práctica sin más.

No es mera manifestación pública del seguimiento de unos rituales, como advierte otro fragmento bíblico: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy lejos de mí” (2); sin embargo la lectura referida señala que el cumplimiento es asequible a todos: “este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable”. ¿Cuál es el motivo entonces de que nos cueste tanto seguirlo? –pienso en mí-. Dejando de lado las actitudes rebeldes como la del ángel caído -‘non serviam’- (3) o el pasotismo escéptico de Pilatos –‘¿qué es la verdad?'- (4), lo más habitual es que no nos enteremos porque andamos distraídos en tantos asuntos -muchos de ellos insustanciales y prescindibles- que nos olvidamos de cultivar nuestro interior, una actividad que requiere disponer de espacio en nuestra vida y nos puede conducir a lo que proclama el aforismo griego ‘conócete a ti mismo’ y, también, a descubrir que “el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas”.

Dos refranes concatenados dan pie a otro obstáculo: ‘el que no sabe es como el que no ve’ y ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. Saber a veces compromete, motivo por el cual hay quien prefiere ignorar. Es necesario estar bien dispuesto: “vuelve al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma”; es decir, la conversión, el ‘trending topic’ permanente de la vida cristiana, aunque no se reconozca, o no apetezca, u opte por desentenderse. Aunque a simple vista no lo parezca, nos jugamos la felicidad.



(1) Deuteronomio, capítulo 30, versículos 10-14
(2) Evangelio de Mateo, capítulo 15, versículo 8 y libro de Isaías, capítulo 29, versículo 13
(3) Expresión referida también en el libro de Jeremías, capítulo 2, versículo 20
(4) Evangelio de Juan, capítulo 18, versículo 38

dimecres, 3 de juliol del 2019

Aversión a la palinodia


Una rémora para el entendimiento


Frase de Alexander Pope
Los políticos, al menos los más relevantes, están sujetos a una gran exposición mediática. Además, la relevancia que han adquirido las redes sociales en el debate público, que estimula una exigencia de respuestas inmediatas, multiplica la presión que han de soportar y aumenta las posibilidades de cometer errores de comunicación, tanto en el fondo –el contenido- como en la forma.

El alto riesgo de cometer deslices por respuestas o reacciones precipitadas debería conducir a tener un discurso comedido, pero resulta poco atractivo para aquellos que entienden la política como un espectáculo de masas que hay que estimular haciendo visible la confrontación entre unos y otros, polarizando las posturas, alentando exabruptos y destacando los excesos verbales o escritos.

Algunos políticos saben que para ser protagonistas necesitan hacer gala de actitudes extravagantes y afirmaciones contundentes, aunque carezcan de fundamento. Con su discurso habitualmente demagógico consiguen atraer la atención en las redes y en los medios de comunicación. Representan el personaje preconizado por Salvador Dalí y Oscar Wilde: lo importante es que se hable de ellos.

La notoriedad social que se les otorga, ejerce un efecto contagio en algunos de sus colegas, que radicalizan sus planteamientos hasta el punto de dificultar o hacer prácticamente imposible un punto de encuentro. Cuando se estigmatiza o se hacen descalificaciones categóricas –aquellas cuyo significado no admite matices- no se puede esperar una posibilidad de entendimiento, salvo que se esté dispuesto a retractarse públicamente de los calificativos injustos que se han proferido. Lamentablemente, es demasiado corriente en política la alergia a reconocer errores o excesos, porque se considera un síntoma de debilidad que no se pueden permitir; antes bien se procurará quitar importancia a lo dicho –Parole, parole- (1), o se utilizarán circunloquios, justificaciones inverosímiles u otras formas de enmascaramiento. La palinodia * es una palabra tabú: entiendo que sea tan poco conocida por falta de práctica.

Rebajar el tono del discurso para posibilitar el entendimiento, con la mirada puesta en el bien común de los ciudadanos, y también para ganarse la confianza de estos, que en muchos casos están cansados de tanto fuego de artificio dialéctico: ahí se juegan el prestigio los políticos, pero quizá algunos se encuentren más cómodos ejerciendo el papel de bufón o vedette, a costa del erario público.

palinodia
1. f. Retractación pública que alguien hace de lo que ha dicho.
cantar la palinodia:
1. loc. verb. Retractarse públicamente, y, por ext., reconocer el yerro propio, aunque sea en privado.

(1) Alusión a la canción interpretada por la cantante italiana Mina. Letra e interpretación en el siguinete enlace: https://www.letras.com/mina/261830/