dijous, 9 de febrer del 2023

Incoherències bancàries

¿En què quedem?

Tenia una targeta de crèdit vinculada al RACC i gestionada per Banc Sabadell amb un límit de 1.500€ que misteriosament es va quedar bloquejada tot just iniciat aquest mes; s’havia pagat puntualment el darrer rebut un dia abans. Vaig a l’oficina del banc i l’empleat que m’atén em diu que consta com perduda; em quedo perplex: ¿qui o què ho va comunicar?, perquè no vaig ser jo, que continuava tenint a la cartera la targeta. Com ja no soc soci del RACC li demano bescanviar-la per una altra de la pròpia entitat i m’adreça a una gestora comercial.

La gestora comercial que m’atén em demana quin límit vull, li dic que 1.000€, mira la meva fitxa i em suggereix que em faci una assegurança de vida, li dic que no m’interessa i em comenta que amb la meva operatòria no es pot concedir el que demano. Li comento que fins ara tenia 1.500€ de crèdit i no hi havia hagut cap incidència de pagament, però em contesta que ara han canviat les coses.

Fins aquí es podria interpretar que els criteris de risc del banc impedien atendre la meva petició, però vet aquí que el mateix dia rebo una notificació del banc al mòbil oferint-me 3.000€ immediats indicant termini i tarifa, que no és exagerada. Més endavant consulto la pàgina web del banc i observo que tinc un límit de crèdit de 3.000€ i puc sol·licitar un préstec immediat fins 4.500€. Em pregunto aleshores quin és el criteri de risc de l’entitat. ¿És potser molt més arriscat 1.000€ de límit de targeta que 4.500€ en un préstec que té les mateixes garanties?

Hi ha estratègies comercials que són difícils d’entendre i potser valdria la pena que les entitats financeres ho tinguessin en compte si no volen que creixi encara més la desconfiança en la seva manera d’actuar. 

dimarts, 7 de febrer del 2023

Perfectos, no tiquismiquis

Exigencia mesurada

Todos somos susceptibles de tener alguna manía, que puede tener efectos temporales o permanentes. Una manía se traduce en una atención o un tratamiento desmesurado, desproporcionado, desorbitado incluso, hacia algún aspecto de nuestra vida, relacionado con cosas, actividades o personas. Cuando empecé a entrenar a uno de los equipos de fútbol de una escuela deportiva interpreté que para ser justo con los jugadores había de aplicar una estricta equidad cronométrica y dediqué mucho tiempo a confeccionar unas tablas para hacer un seguimiento pormenorizado. Este desvelo justiciero, además de producirme una inquietud añadida, me distraía de atender otros cometidos más perentorios de mi labor; pronto me di cuenta de que era un esfuerzo banal y contraproducente para los jugadores y para mí.

Mientras desayunaba el sábado pasado escuchaba la intervención semanal de Marián Rojas Estapé en Fin de Semana de la cadena Cope (1); el tema escogido era ‘La cara B del perfeccionismo’ y la psiquiatra daba algunas claves para identificar y corregir este delirio que se nos presenta como un deseo inmoderado de hacer las cosas muy bien. Marián dice que el perfeccionista vive constantemente en modo alerta y, en consecuencia, segrega grandes dosis de cortisol*, que produce somatizaciones que se transforman en dolencias corporales. Transcribo algunas de sus frases: El perfeccionista no se reconoce como tal. Piensa que está en la verdad. (Los perfeccionistas) tienen un alto sentido de la responsabilidad, un fondo rígido –las cosas le gustan como ellos quieren- son muy exigentes con sus metas y las de los demásLos logros no suelen verlos como éxitosEl perfeccionista es el eterno insatisfecho, siempre está en modo alerta… Todo lo que te hace vivir en modo alerta de forma constante te acaba enfermandoEl cuerpo se agota en esa búsqueda permanente de lo perfecto (2).

Ese mismo día en la homilía de la Misa el celebrante aludió a un pasaje evangélico en el que Jesús les dice a los discípulos como conclusión a una serie de recomendaciones: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Si esta frase se coteja con lo que había oído a la psiquiatra uno podría llegar pensar que Jesús nos quiere mal y que seguirle en serio nos pone en riesgo de sufrir ataques de ansiedad, pero la experiencia nos demuestra que no es así. ¿Cuál es la diferencia entonces?

El perfeccionista es un maniático que se pone a él mismo como referente: él decide, él evalúa y él es quien ha de dar la conformidad, se convierte en juez y parte de sus acciones. Sin embargo, para un cristiano el referente es Jesús; es a Él al que se ha de procurar imitar. Y eso, ¿cómo se hace? Conociéndole y tratándole. ¿Cómo se le conoce? Leyendo y meditando el evangelio para descubrir ‘qué dice’ y ‘qué me dice’. ¿Cómo se le trata? A través de la oración, tanto en la vocal y como en la mental, porque no es un ser extraño, sino Alguien con quien podemos entablar un diálogo de tú a tú, especialmente si tenemos la oportunidad de estar delante de un sagrario donde esté presente de forma sacramental, aunque no es imprescindible ese lugar.

El recorrido del perfeccionista acaba en sí mismo y fácilmente sus anhelos de perfección le ponen de los nervios y esto afecta a su salud y al trato con los demás. Jesús, sin embargo, nos anima a seguir sus pasos por el camino que tiene preparado para nosotros, un sendero que hemos de ir descubriendo, un itinerario que nos conduce a la paz interior, al servicio alegre a nuestro prójimo, a dar pasos hacia la felicidad que Dios nos tiene reservada –“ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman” (3).

*Cortisol: m. Fisiol. Hormona producida y segregada por la corteza suprarrenalcon importantes funciones metabólicas y antiinflamatorias (definición de la RAE).

(1) Marián Rojas Estapé en Fin de Semana de la cadena Cope: La cara B del perfeccionismo. Extraído de https://www.cope.es/programas/fin-de-semana/audios/cara-del-perfeccionismo-contracturas-insomnio-problemas-intestinales-cutaneos-caidas-pelo-20230204_2172549

Sobre el mismo tema hay una intervención anterior con el título: Ser perfeccionista te enferma, que se puede escuchar en el canal de youtube Podcast – Inspiración en la siguiente dirección: https://www.youtube.com/watch?v=Q4wp2MkfAX4

(2) Evangelio según san Mateo capítulo 5, versículo 48. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/

(3) 1ª carta de san Pablo a los Corintios, capítulo 2, versículo 9. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/1-corintios/

dijous, 2 de febrer del 2023

¿Misión imposible?

Al ritmo que demanda el objetivo

Piano piano si arriva lontano, poco a poco se llega lejos, dice una popular expresión italiana. Lo experimentas cuando haciendo senderismo subes a una montaña y observas desde un mirador el camino recorrido. La impaciencia a veces nos juega malas pasadas y nos impide avanzar al ritmo que exigen las circunstancias. El ávido deseo de llegar a la meta lo antes posible resulta en muchos casos contraproducente, porque en lugar de ser un estímulo unas veces atenaza y otras atolondra.

En la lectura bíblica que estoy realizando secuencialmente transito en estos momentos por el libro del Eclesiástico o Sirácida. Hace unos días el capítulo 39 me soltó una andanada de características que acompañan a quienes se esfuerzan en seguir los caminos del Señor:

«No así el que se aplica de lleno a meditar la ley del Altísimo. Indaga la sabiduría de los antiguos y dedica su ocio a estudiar las profecías. Conserva los relatos de los hombres célebres y penetra en las sutilezas de las parábolas. Busca el sentido oculto de los proverbios y se interesa por los enigmas de las parábolas. En medio de los poderosos presta su servicio, se presenta delante de los príncipes; viaja por tierras extranjeras y conoce el bien y el mal de los hombres. De buena mañana, con todo el corazón se dirige al Señor, su Creador; reza delante del Altísimo, abre su boca para suplicar y pide perdón por sus pecados. Si el Señor, el Grande, lo quiere, se llenará de espíritu de inteligencia; derramará como lluvia sabias palabras y en la oración dará gracias al Señor. Enderezará sus planes y su ciencia, y meditará los misterios ocultos. Mostrará la instrucción recibida y se gloriará en la ley de la alianza del Señor. Muchos elogiarán su inteligencia y jamás será olvidada; no desaparecerá su recuerdo y su nombre vivirá por generaciones. Las naciones hablarán de su sabiduría, y la asamblea proclamará su alabanza. En vida, tendrá renombre entre millares, y cuando muera, esto le bastará» (1).

¿Misión imposible? En lo que depende de los demás, quizás; en lo que depende de uno, es cuestión de emprender o enderezar el camino; en lo que concierne a Dios, tendremos el auxilio que necesitamos en cada momento, basta que lo pidamos con fe, aunque sea a regañadientes. Hay una frase significativa atribuida a san Ignacio de Loyola: ‘trabaja como si todo dependiera de ti; reza como si todo dependiera de Dios’. Un buen acicate para no perderse en cábalas o en lamentos ojalateros o en fantasías etéreas.


(1) Libro del Eclesiástico, o Sirácida, capítulo 39, versículos 1 a 11. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/eclesiastico/