dijous, 2 de febrer del 2023

¿Misión imposible?

Al ritmo que demanda el objetivo

Piano piano si arriva lontano, poco a poco se llega lejos, dice una popular expresión italiana. Lo experimentas cuando haciendo senderismo subes a una montaña y observas desde un mirador el camino recorrido. La impaciencia a veces nos juega malas pasadas y nos impide avanzar al ritmo que exigen las circunstancias. El ávido deseo de llegar a la meta lo antes posible resulta en muchos casos contraproducente, porque en lugar de ser un estímulo unas veces atenaza y otras atolondra.

En la lectura bíblica que estoy realizando secuencialmente transito en estos momentos por el libro del Eclesiástico o Sirácida. Hace unos días el capítulo 39 me soltó una andanada de características que acompañan a quienes se esfuerzan en seguir los caminos del Señor:

«No así el que se aplica de lleno a meditar la ley del Altísimo. Indaga la sabiduría de los antiguos y dedica su ocio a estudiar las profecías. Conserva los relatos de los hombres célebres y penetra en las sutilezas de las parábolas. Busca el sentido oculto de los proverbios y se interesa por los enigmas de las parábolas. En medio de los poderosos presta su servicio, se presenta delante de los príncipes; viaja por tierras extranjeras y conoce el bien y el mal de los hombres. De buena mañana, con todo el corazón se dirige al Señor, su Creador; reza delante del Altísimo, abre su boca para suplicar y pide perdón por sus pecados. Si el Señor, el Grande, lo quiere, se llenará de espíritu de inteligencia; derramará como lluvia sabias palabras y en la oración dará gracias al Señor. Enderezará sus planes y su ciencia, y meditará los misterios ocultos. Mostrará la instrucción recibida y se gloriará en la ley de la alianza del Señor. Muchos elogiarán su inteligencia y jamás será olvidada; no desaparecerá su recuerdo y su nombre vivirá por generaciones. Las naciones hablarán de su sabiduría, y la asamblea proclamará su alabanza. En vida, tendrá renombre entre millares, y cuando muera, esto le bastará» (1).

¿Misión imposible? En lo que depende de los demás, quizás; en lo que depende de uno, es cuestión de emprender o enderezar el camino; en lo que concierne a Dios, tendremos el auxilio que necesitamos en cada momento, basta que lo pidamos con fe, aunque sea a regañadientes. Hay una frase significativa atribuida a san Ignacio de Loyola: ‘trabaja como si todo dependiera de ti; reza como si todo dependiera de Dios’. Un buen acicate para no perderse en cábalas o en lamentos ojalateros o en fantasías etéreas.


(1) Libro del Eclesiástico, o Sirácida, capítulo 39, versículos 1 a 11. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/eclesiastico/

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada