dimecres, 27 d’abril del 2016

Justicia instrumentalizada (y 2)

Equilibrar la balanza

Coincidiendo en el tiempo, sin ser su consecuencia, con la noticia de la detención de los máximos dirigentes del sindicato Manos Limpias y Ausbanc, leía el relato de un sueño de Raoul Follereau (1) -cuya actividad benefactora le había permitido contemplar muchas manos maltrechas por la lepra- donde se presentaba al juicio eterno alardeando de tener las manos limpias, obteniendo como respuesta la reconvención de que estaban vacías. El mismo vacío que atormentaba a la hermana del sacerdote Balarrasa en la impactante escena de la película dirigida por Nieves Conde. (2)

Manos limpias puede ser una pretensión, pero nunca una presunción, porque como dice la expresión latina errare humanum est, quien actúa tiene el riesgo de equivocarse. Pero los errores propios de la impericia se pueden corregir y bien asimilados van conformando el poso de la experiencia, que tanto ayuda a resolver problemas complejos.

Lavarse las manos es recuperar la limpieza perdida, pero también puede ser desentenderse de los asuntos que a uno le competen al estilo Poncio Pilatos, o convertirse en una obsesión como en Howard Hugues, según narra la película El Aviador dirigida por Martin Scorsese.

En el caso que afecta a la cúpula de Manos Limpias y Ausbanc convergen la paradoja del que no hace honor al nombre y la del cazador cazado. Tener información confiere poder y querer sacar provecho ilícito de ella tarde o temprano acaba pasando factura. Pero como canta Encarna Polo en la Balada de Bonnie y Clyde Lo malo fue que su primera infracción saliera bien” (3) y estimulase a cometer nuevos delitos, bajo el amparo de unas sociedades que aparentaban velar para hacer justicia.

Es propio de la justicia perseguir la equidad para reparar en lo posible un daño causado o corregir un desequilibrio social. Al margen de este objetivo fácilmente se convierte en instrumento para servir a otros intereses: políticos, económicos, ideológicos, escarnecedores… Sólo en el primer caso es beneficiosa para la convivencia.


(1) Raoul Follereau, el gran padrino de los leprosos, que consagró toda su vida, talento y dinero a erradicar la lepra, cuenta: "Tuve un sueño. Muerto, me presento ante Dios y le digo todo ufano: 'Mira, mira mis manos limpias'... Dios me mira con infinita compasión y me dice en tono de reproche paternal, pero enérgico: 'Sí, hijo mío, manos limpias, muy limpias... pero vacías'." (blogs.periodistadigital.com/juan-jauregui.php/2013/02/27/se-nos-ha-encomendado-una-mision)
(2) Durante varios lustros, allá por los años cincuenta y sesenta, se proyectaba en las salas de cine parroquial la película "Balarrasa". Los sacerdotes explotaban (y con éxito espiritual) la secuencia del accidente de la muchacha. Cuando ella estaba a punto de morir, mirando sus manos decía: "Las tengo vacías, vacías." (www.autorescatolicos.org/misc08/josemariadebilidadmanosvaciasomanosllenas.htm)
(3) www.coveralia.com/letras/balada-de-bonnie-y-clyde-encarnita-polo.php




dimarts, 26 d’abril del 2016

Justicia instrumentalizada (1)

Dime de lo que presumes…

Raoul Follereau
El primer problema del Sindicato Manos Limpias es aquello de lo que presume con su nombre.  Que me registren, dicen algunos para mostrarse impolutos, pero lo que se detecta es inacción, vaciedad, como expresa el sueño de Raoul Follereau. (1) Una vaciedad que atormenta a la hermana del sacerdote Balarrasa antes de morir. (2) Hay otra manera de limpiarse las manos: que el marrón se lo coma otro, es decir, desentenderse de los asuntos que a uno le competen al estilo Poncio Pilatos.

La actuación de los dirigentes del sindicato mencionado no iba por estos derroteros. Se había especializado en ejercer la acción popular para presentar las más variopintas querellas, ganándose un alto grado de animadversión en ámbitos políticos, sociales y mediáticos en función de las causas en las que se personaba, donde se le trataba de ultramontano.

No pienso que tanto Manos Limpias como Ausbanc nacieran con el propósito de delinquir, pero hubo un momento en que sus dirigentes fueron conscientes del poder que les otorgaba la experiencia procesal y la información que manejaban y decidieron aprovecharse de la debilidad de aquellos que temían ver manchada su imagen pública. Como cantaba Encarnita Polo en la Balada de Bonnie y ClydeLo malo fue que su primera infracción saliera bien resultando que  su crimen sin castigo quedó”. (3) A partir de ahí supongo que se irían envalentonado con los éxitos de su plan hasta que se encontraron con poderosas víctimas que resistieron el embate y contraatacaron.

A la justicia se la representa con una balanza. Su objeto debería ser reparar el daño causado, retornar al equilibrio en la medida que sea posible. Pero hay quien se sirve de la justicia instrumentalizándola con otros propósitos: económicos, políticos, ideológicos… Con el ánimo de un sustancioso lucro los encausados en este proceso pervirtieron el objeto que perseguían sus sociedades y con su actuación han puesto en entredicho su crédito.

(1) Raoul Follereau, el gran padrino de los leprosos, que consagró toda su vida, talento y dinero a erradicar la lepra, cuenta: "Tuve un sueño. Muerto, me presento ante Dios y le digo todo ufano: 'Mira, mira mis manos limpias'... Dios me mira con infinita compasión y me dice en tono de reproche paternal, pero enérgico: 'Sí, hijo mío, manos limpias, muy limpias... pero vacías'." (blogs.periodistadigital.com/juan-jauregui.php/2013/02/27/se-nos-ha-encomendado-una-mision)
(2) Durante varios lustros, allá por los años cincuenta y sesenta, se proyectaba en las salas de cine parroquial la película "Balarrasa". Los sacerdotes explotaban (y con éxito espiritual) la secuencia del accidente de la muchacha. Cuando ella estaba a punto de morir, mirando sus manos decía: "Las tengo vacías, vacías." (www.autorescatolicos.org/misc08/josemariadebilidadmanosvaciasomanosllenas.htm)




diumenge, 24 d’abril del 2016

Nostalgias

Hacer de la experiencia un acicate

Podemos organizar un  encuentro’ (una quedada en lenguaje coloquial), les decía por escrito a antiguos compañeros de bachillerato. La propuesta les pareció bien a unos cuantos, pero pasados unos años todavía no ha podido llevarse a cabo. María Teresa me comentó en un email: ‘¿nos reconoceremos?’ Pensé:  ‘Después de más de cuarenta años la imagen que refleja mi mente es una foto fija de la última vez que nos vimos’. Las redes sociales nos han acercado a algunos: ‘aunque no nos encontremos podemos saber unos de otros’.

Nos puede apetecer rememorar los buenos recuerdos del pasado y al ponerle nombre y apellidos –aquellos con los que los compartimos- parece que se hacen más presentes en nuestras vidas. Pero no hay que olvidar que es algo que ya pasó, aunque dejara huella, y no va a volver. Añorarlo es engañarse, porque los recuerdos suelen ser selectivos y en el sesgo se dejan de lado o relativizan las circunstancias negativas que pudieran acontecer. Nos resistimos a que los hechos estropeen un relato edulcorado.

Claudio Magris
Dice Claudio Magris* que en la nostalgia hay un indigno y peligroso amor por uno mismo que nos esclaviza. Los anhelos del pasado pueden impedir vivir con intensidad el presente, ese reto constante por hacer de nuestra vida una apasionante singladura a pesar de los pesares (respuesta a ‘si supieras’).

Leonardo Polo
Leonardo Polo prefiere orientar en sentido inverso el significado de la nostalgia. Si hace referencia al pasado acostumbra a sumirnos en la tristeza; si la enfocamos al futuro se convierte en una ventana abierta a la esperanza: “El hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente…  La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que ya pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor.

La experiencia vital esta tejida de claroscuros, es la mochila que nos abastece para andar por el sendero de la vida; de cada uno depende que sea un acicate para convertir en realidad lo que anuncia una canción de El sueño de Morfeo: ‘lo mejor está por llegar’.
*Quería escribir acerca de su viaje, de lo bueno y de lo malo de partir, de aquel indigno y peligroso amor por uno mismo que hay en la nostalgia y en el deseo de volver y que, como todo amor por uno mismo, nos esclaviza. Este viaje no será una fuga, partir es morir un poco, también vivir, ser, estarse quieto. Serán los miedos, las ambiciones, las metas que hay que ahuyentar y desvanecer. (Claudio Magris - Otro mar ‘I’)

**La interpretación trascendental de la memoria contiene una fuerte dosis de nostalgia: es el intento de revivir el pasado, de volver a una situación perdida, mejor que la actual o requerida por ella.
La nostalgia es un sentimiento cercano a la tristeza, y por eso un poco negativo, con el cual el hombre se refiere al pasado con preferencia, y lamentando que ya no sea. Pero es más valiosa la nostalgia de futuro. El hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente. Quizá haya gente que carezca de este sentido de la nostalgia, o que no lo llame así. Quizá sea abusar del sentido de la palabra, pero se trata de marcar la diferencia: no cualquier tiempo pasado fue mejor, si es que se espera lo inesperado.
La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que ya pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor. (Leonardo Polo - Quién es el hombre ‘II. Las limitaciones del método analítico. La memoria humana y el tiempo. La nostalgia y la esperanza temporales’)








dijous, 21 d’abril del 2016

Desequilibrio informativo

Realidades y sensaciones

Uno de los latiguillos que le he escuchado en varias ocasiones al economista Rodríguez Braun es que tras preguntarse: ¿Cuál es el mejor amigo del hombre? Contesta: ¡No! No es el perro. El mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio.

En el ámbito político no tiene gran predicamento la frase evangélica expresada por Jesús  ‘el que esté libre de culpa que tire la primera piedra’, sino que más bien ocurre todo lo contrario. Y uno de los temas candentes donde se hace más patente en nuestro país es la corrupción.

Oía el miércoles por la tarde una tertulia radiofónica * donde se estaba valorando la posibilidad de que se pudiera formar gobierno antes de que venza el plazo que obligue a la convocatoria de unas nuevas elecciones. Un veterano periodista argumentaba que el PSOE no podía llegar a ningún acuerdo de gobierno con este PP si no quería desaparecer de la escena política a causa de los casos de corrupción de los populares.  Por la noche leía una de las columnas del director de un rotativo de ámbito provincial ** en el que hacía una valoración comparativa de  la corrupción a nivel mundial para acabar preguntándose: ¿alguien puede entender que el PP aún sea el partido más votado de España?

Si la corrupción se hubiese de valorar en función de la resonancia mediática de los casos que van surgiendo, el PP se llevaría la palma por goleada. Luego resulta que de forma menos abrupta se van conociendo casos, algunos de ellos de gran calibre, que afectan a otras formaciones, incluso las más novedosas, pero el tratamiento en algunos comunicadores y medios es radicalmente distinto.

Entonces cabe preguntarse: ¿a qué se debe este desequilibrio tan notorio?, ¿qué se pretende? Lo que en unos casos es intolerable y noticia destacada durante largo tiempo, en otros adquiere una importancia relativa y el interés informativo se diluye rápidamente o, a lo sumo, aparece intermitentemente. Da la impresión que con unos hay que ser implacable y con los otros hay que ser condescendiente. Concentrando la responsabilidad en uno, parece que los otros quedan exculpados. La teoría del chivo expiatorio.

Se preguntaba el periodista por qué el PP ha tenido tanto apoyo. Es tarea de sociólogos analizarlo, pero quizá una de las causas sea que hay mucha gente que se fía más de lo que ve que de lo que le cuentan y que al decidir su voto compara entre unos y otros y no se deja arrastrar por las vísceras.


La espada de Damocles
de Richard Westall
Los comunicadores tienen sus preferencias políticas y es lógico que estas queden reflejadas cuando se dirigen a la opinión pública a través de los canales mediáticos, pero se les puede reclamar que sean honestos, que no caigan la tentación de manipular, ni siquiera un poquito, pensando en favorecer a sus afines. Su gran aportación a la sociedad es ayudar a los ciudadanos a adquirir un criterio de actuación basado en una información veraz, que les ha de permitir tomar las decisiones que consideren más adecuadas en beneficio de la comunidad. No es una tarea fácil por las presiones internas y externas a que están sometidos, donde la cuenta de resultados actúa en muchas ocasiones de espada de Damocles.

vod.cope.es/audio/2016/04/19/audio_1461090404826815.mp3 (Intervención Antonio Papell entre minutos 39 y 45)

dimecres, 20 d’abril del 2016

De sobresalto en sobresalto

Hacer justicia o servirse de ella

Lo decía una antigua cuña publicitaria de la ONCE: ‘cada día un numerito’. Asistimos casi a diario a una espectacular acción de las fuerzas de seguridad: UCO, UDEF, Policía, Guardia Civil, Mossos… Estas actuaciones tan llamativas más que tranquilizar a la población son fuente de desasosiego -vivimos rodeados de delincuentes-, perplejidad –todo está podrido- o motivo para el escarnio público –que suele ser selectivo-.
Sede del Ayuntamiento de Granada

Uno de los casos que me ha sorprendido por sus consecuencias es el que ha afectado a la alcaldía de Granada. Actuación espectacular de la UDEF –que parecían los protagonistas de un reality show, y eso que sólo investigaban-; anuncio casi inmediato del portavoz de Ciudadanos y exsenador del PSOE Luis Salvador poniendo fin al acuerdo con el PP y promoviendo una moción de censura –da la impresión que había aceptado el pacto a regañadientes y esperaba la más leve oportunidad para deshacerlo-; y, por fin, la dirección del PP suspende de militancia al alcalde y le presiona para que dimita –con estos amigos, para qué se quiere enemigos-. O sea, que el señor José Torres Hurtado se ha convertido en presunto culpable desde todos los ámbitos. La sentencia social ya está dictaminada y la judicial ya se verá en que queda, pero el daño personal ya está hecho.

La acción de la justicia está acaparando un desmesurado protagonismo en el debate político. Como espectador sorprende la distinta resonancia mediática de unos casos y otros según a quien afecten, en muchas ocasiones parece que prima el sesgo ideológico sobre el equilibrio informativo.


Si verdaderamente se quiere hacer justicia hace falta librarse de prejuicios, ser muy cuidadosos en el análisis de los casos y respetar a las personas. Ver como se tiran los trastos unos a otros en la arena política puede resultar entretenido, pero en nada ayuda a una sana convivencia.

dimecres, 13 d’abril del 2016

Ciega ambición

Rompecabezas irresoluble

Palacio de la Moncloa
Si algo ha quedado claro tras las elecciones generales es que Pedro Sánchez pretende ser presidente del gobierno. Respetable. Lo que puede ser cuestionable son los medios utilizados para conseguirlo. Parte de una situación precaria como consecuencia de los resultados obtenidos y por los condicionamientos de su propio partido. Ha de librar dos batallas, una interna y otra externa, que le llevan a un callejón sin salida. El pacto con Ciudadanos le permitió acudir al debate de investidura con un acuerdo refrendado por las bases, tal como se había comprometido. Pero, como se ha podido comprobar, no sólo es insuficiente sino que, además, le cierra la puerta a otras posibilidades. Si quiere gobernar sólo lo puede hacer pactando con Podemos, pero eso supone plegarse a las pretensiones del grupo liderado por Pablo Iglesias, que contiene medidas difíciles de asumir por su propio partido.

La estrategia seguida por Sánchez ha sido errática, mostrando una ambición desmedida que le ha ocasionado ceguera y vulnerabilidad para afrontar la negociación con posibilidades de éxito. Sus carencias han quedado al descubierto para manejar una situación tan compleja, que obligaba a actuar con especial tiento para aunar voluntades. Pienso que, hasta ahora, no ha sido consciente de la fuerza real con que cuenta, la actitud de Podemos le ha desconcertado y ha constatado que no basta con el deseo de echar a Rajoy y al PP de la Moncloa. Lo ha intentado, sí, pero hasta ahora dando puntadas sin hilo.


A Sánchez su partido le ha dejado en una tesitura prácticamente imposible para llegar a ser presidente en esta legislatura. Cualquier acuerdo al que pueda llegar antes de la convocatoria de nuevas elecciones le deja en mala posición, de la que sólo sería posible salir gobernando con la habilidad y sensatez que hasta ahora no ha demostrado.


dimarts, 12 d’abril del 2016

Els tres dejunis

La cura de l'esperit

La proposta del polifacètic en l'àmbit de les humanitats Vladimir Soloviov (o Soloviev), rus i cristià ortodox, és exigent i enfocat als creients; tanmateix el contingut del seu discurs pot servir de reflexió a tothom respecte a l'actitud amb que s'afronten els càrrecs de responsabilitat, els coneixements adquirits i les relacions personals.

"Si la nostra ànima hagués conservat els propis límits interns, posseint la perfecció divina com a objecte i finalitat de la seva vida, no hauria necessitat cap limitació externa i hauria gaudit d’una completa i veritable llibertat i d’una existència il·limitada. Tanmateix, donant l’esquena a la Divinitat, deforma la pròpia naturalesa, s’omple d’un contingut pervers, adquireix costums absurds i es deixa seduir per un infinit fals: l’amor propi il·limitat, el raciocini sense sentit i el desig sensual desmesurat. Davant de tot això, abans de restablir l’ànima en la seva veritable posició entre Déu i la naturalesa, l’hem de netejar del mal adquirit. La falsa tendència a no reconèixer límits ha de ser temperada i continguda per l’acció conjunta de la gràcia i la nostra força de voluntat. Aquesta acció nega la nostra naturalesa corrompuda: ens obliga a l’abstinència i al dejuni en el sentit més ampli de la paraula. Aquest és el nostre deure primordial i bàsic respecte a la naturalesa. Pertot arreu allà on apareix l’ànsia insaciable i il limitada de les forces naturals es fan imprescindibles l’abstinència, la restricció voluntària o el dejuni.

Existeix el dejuni espiritual: consisteix a abstenir-se de l’acció empesa per l’amor propi i l’ambició, a renunciar al poder i a la glòria humans. Aquest dejuni és sovint necessari a aquells qui exerceixen una funció pública. Es regeix per la regla següent: no cerquis el poder ni la dominació; si el poder i la dominació et reclamen, considera’ls com un servei. Abstén-te de posar-te en evidència quan no en resulti cap benefici per al proïsme, abstén-te de mostrar la teva superioritat i la teva força: no alimentis el teu amor propi.

Vladímir Soloviov
Existeix el dejuni mental: consisteix a abstenir-se de l’activitat unilateral de l’intel·lecte, del joc estèril i infinit amb les nocions i els conceptes, de les qüestions interminables, de les propostes absurdes i sense sentit. Aquest dejuni és especialment necessari als savis, que sovint obliden la sentència del vell Heràclit: tenir molts coneixements no significa ser instruït. La regla del dejuni mental: no cerquis el coneixement si no és de profit per al proïsme o per a Déu. No busquis la novetat i l’originalitat en el pensament. Abstén-te de donar una opinió que no estigui lligada amb el bé comú. No exageris la importància dels coneixements científics, perquè la ciència ha tingut sempre dos límits indefugibles: les opinions preconcebudes dels savis i la insuficiència del material científic. Sotmet l’acti vitat de l’intel·lecte a les exigències morals. És a dir: no alimentis les especulacions ocioses.

Finalment, el tercer dejuni, el dejuni pròpiament dit, és el de l’ànima sensible, l’abstinència dels plaers sensuals que no són dirigits i temperats per la consciència de la raó i el poder de l’esperit." (Vladímir Soloviov: Els fonaments espirituals de la vida - Edicions Proa. Clàssics del Cristianisme, número 46 - Primera part. Capítol tercer. El dejuni. Pàgines 125-126)





dissabte, 9 d’abril del 2016

Liderar y gobernar

Una diferencia sustancial

¿Quién está más capacitado para gobernar un país? Albino Luciani cuenta una anécdota (1): “Fue en un cónclave. Los cardenales andaban dudosos entre tres candidatos que se significaban uno por la santidad, otro por su elevada cultura y el tercero por el sentido práctico. A la indecisión puso fin un cardenal… «Es inútil titubear más, nuestro caso está ya considerado en la carta 24 del Doctor Melifluo (Bernardo de Claraval). Basta aplicarla y todo saldrá a las mil maravillas. ¿Que el primer candidato es santo? Pues bien, oret pro nobis, que diga algún padrenuestro por nosotros, pobres pecadores. ¿Es docto el segundo? Nos alegramos mucho, doceat nos, que escriba cualquier libro de erudición. ¿Es prudente el tercero? Iste regat nos, que éste nos gobierne y sea designado papa».

Los tres candidatos tenían cualidades dignas de consideración, pero uno de ellos sobresalía en un aspecto que auguraba que podía desempeñar la función requerida con mayor eficacia.

Se asume socialmente que debería presidir un gobierno el líder del partido político ganador de las elecciones o que cuente con apoyo suficiente. Trasladada esta lógica a otros ámbitos se podría suponer que un deportista de élite está llamado a ser un buen entrenador o directivo en su especialidad, o que un reputado médico es el mejor preparado para dirigir un hospital. Laurence J. Peter advierte: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse.” El principio de Peter o principio de incompetencia de Peter. (2) Se puede objetar que no todos los que desempeñan cargos de responsabilidad se encuentran en la misma tesitura, pero esos son, según un corolario del principio, los que todavía no han alcanzado su nivel de incompetencia.

Es distinto estar al frente de un partido político que gobernar un país. En el primer caso el compromiso es con la organización y la militancia; en el segundo con todos los ciudadanos, que esperan ver mejoradas sus condiciones de vida y el grado de convivencia, entre otras cosas. Pero muchas formaciones afrontan la contienda política como una competición donde vale casi todo para ganar. Si se consigue puede ocurrir lo que expresa el protagonista de El candidato, interpretado por Robert Redford, cuando le dice a su jefe de campaña tras las elecciones: "Ya soy senador. ¿Y ahora qué?" Con el poder no se adquieren dotes taumatúrgicas que permitan transformar los deseos en realidad;  ni bastan las buenas intenciones –sólo con buenas intenciones no se fríe un huevo-; se dispone de herramientas para poder ejercer la tarea con eficacia, pero hay que aprender a usarlas adecuadamente.

Hay algo más. Agustín Filgueiras (3) cuenta que un cardenal le hizo una petición al papa Paulo III que éste no veía con muy buenos ojos. Para salvar las reticencias del papa el cardenal le dijo: “Vuestra Santidad sabe muy bien cuánto trabajé por hacerle Papa. Ahora no puede negarme este favor.” La respuesta del Pontífice fue contundente: “Pues ya que, según vos, me habéis hecho Papa, dejadme serlo.” Parece una perogrullada pero hay que recordar que quién gobierna un país se debe a sus ciudadanos, tanto si han colaborado para auparle como si no. No debe haber favores que haya que devolver en forma de privilegios.

Quién, para qué y para quién. Tres interrogantes que hay que resolver para desentrañar la madeja de la gobernación.

(1) Albino Luciani: Ilustrísimos señores. Cartas del patriarca de Venecia (Illustrissimi). A San Bernardo, abad de Claraval.
(2) Laurence J. Peter: El principio de Peter (The Peter Principle)
(3) Agustín Filgueiras: Orar con una sonrisa diaria. 3 de febrero- Ser lo que somos