Hacer de la experiencia un acicate
‘Podemos organizar un encuentro’
(una quedada en lenguaje coloquial),
les decía por escrito a antiguos compañeros de bachillerato. La propuesta les
pareció bien a unos cuantos, pero pasados unos años todavía no ha podido
llevarse a cabo. María Teresa me comentó en un email: ‘¿nos reconoceremos?’ Pensé:
‘Después de más de cuarenta años la
imagen que refleja mi mente es una foto fija de la última vez que nos vimos’. Las
redes sociales nos han acercado a algunos: ‘aunque no nos encontremos podemos
saber unos de otros’.
Nos puede apetecer rememorar los buenos recuerdos del pasado y al
ponerle nombre y apellidos –aquellos con los que los compartimos- parece que se
hacen más presentes en nuestras vidas. Pero no hay que olvidar que es algo que
ya pasó, aunque dejara huella, y no va a volver. Añorarlo es engañarse, porque los
recuerdos suelen ser selectivos y en el sesgo se dejan de lado o relativizan las
circunstancias negativas que pudieran acontecer. Nos resistimos a que los
hechos estropeen un relato edulcorado.
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| Claudio Magris |
Dice Claudio Magris* que en la nostalgia hay un indigno y peligroso amor
por uno mismo que nos esclaviza. Los anhelos del pasado pueden impedir vivir
con intensidad el presente, ese reto constante por hacer de nuestra vida una
apasionante singladura a pesar de los pesares (respuesta a ‘si supieras’).
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| Leonardo Polo |
Leonardo Polo prefiere orientar en sentido inverso el significado de la
nostalgia. Si hace referencia al pasado acostumbra a sumirnos en la tristeza;
si la enfocamos al futuro se convierte en una ventana abierta a la esperanza: “El
hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida
anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente… La esperanza de lo inesperado no tiene la
seguridad del pasado que ya pasó: es justamente esperanza de que el futuro es
mejor.”
La experiencia vital esta tejida de claroscuros, es la mochila que nos
abastece para andar por el sendero de la vida; de cada uno depende que sea un
acicate para convertir en realidad lo que anuncia una canción de El sueño de Morfeo: ‘lo mejor está por
llegar’.
*Quería escribir acerca de su viaje, de lo bueno y de lo malo de partir,
de aquel indigno y peligroso amor por uno mismo que hay en la nostalgia y en el
deseo de volver y que, como todo amor por uno mismo, nos esclaviza. Este viaje
no será una fuga, partir es morir un poco, también vivir, ser, estarse quieto.
Serán los miedos, las ambiciones, las metas que hay que ahuyentar y desvanecer.
(Claudio Magris - Otro mar ‘I’)
**La interpretación trascendental de la memoria contiene una fuerte
dosis de nostalgia: es el intento de revivir el pasado, de volver a una
situación perdida, mejor que la actual o requerida por ella.
La nostalgia es un sentimiento cercano a la tristeza, y por eso un poco
negativo, con el cual el hombre se refiere al pasado con preferencia, y
lamentando que ya no sea. Pero es más valiosa la nostalgia de futuro. El hombre
presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior
mejor, que el futuro es mejor que el presente. Quizá haya gente que carezca de
este sentido de la nostalgia, o que no lo llame así. Quizá sea abusar del
sentido de la palabra, pero se trata de marcar la diferencia: no cualquier
tiempo pasado fue mejor, si es que se espera lo inesperado.
La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que ya
pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor. (Leonardo Polo - Quién es el hombre ‘II. Las limitaciones
del método analítico. La memoria humana y el tiempo. La nostalgia y la
esperanza temporales’)



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