diumenge, 24 d’abril del 2016

Nostalgias

Hacer de la experiencia un acicate

Podemos organizar un  encuentro’ (una quedada en lenguaje coloquial), les decía por escrito a antiguos compañeros de bachillerato. La propuesta les pareció bien a unos cuantos, pero pasados unos años todavía no ha podido llevarse a cabo. María Teresa me comentó en un email: ‘¿nos reconoceremos?’ Pensé:  ‘Después de más de cuarenta años la imagen que refleja mi mente es una foto fija de la última vez que nos vimos’. Las redes sociales nos han acercado a algunos: ‘aunque no nos encontremos podemos saber unos de otros’.

Nos puede apetecer rememorar los buenos recuerdos del pasado y al ponerle nombre y apellidos –aquellos con los que los compartimos- parece que se hacen más presentes en nuestras vidas. Pero no hay que olvidar que es algo que ya pasó, aunque dejara huella, y no va a volver. Añorarlo es engañarse, porque los recuerdos suelen ser selectivos y en el sesgo se dejan de lado o relativizan las circunstancias negativas que pudieran acontecer. Nos resistimos a que los hechos estropeen un relato edulcorado.

Claudio Magris
Dice Claudio Magris* que en la nostalgia hay un indigno y peligroso amor por uno mismo que nos esclaviza. Los anhelos del pasado pueden impedir vivir con intensidad el presente, ese reto constante por hacer de nuestra vida una apasionante singladura a pesar de los pesares (respuesta a ‘si supieras’).

Leonardo Polo
Leonardo Polo prefiere orientar en sentido inverso el significado de la nostalgia. Si hace referencia al pasado acostumbra a sumirnos en la tristeza; si la enfocamos al futuro se convierte en una ventana abierta a la esperanza: “El hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente…  La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que ya pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor.

La experiencia vital esta tejida de claroscuros, es la mochila que nos abastece para andar por el sendero de la vida; de cada uno depende que sea un acicate para convertir en realidad lo que anuncia una canción de El sueño de Morfeo: ‘lo mejor está por llegar’.
*Quería escribir acerca de su viaje, de lo bueno y de lo malo de partir, de aquel indigno y peligroso amor por uno mismo que hay en la nostalgia y en el deseo de volver y que, como todo amor por uno mismo, nos esclaviza. Este viaje no será una fuga, partir es morir un poco, también vivir, ser, estarse quieto. Serán los miedos, las ambiciones, las metas que hay que ahuyentar y desvanecer. (Claudio Magris - Otro mar ‘I’)

**La interpretación trascendental de la memoria contiene una fuerte dosis de nostalgia: es el intento de revivir el pasado, de volver a una situación perdida, mejor que la actual o requerida por ella.
La nostalgia es un sentimiento cercano a la tristeza, y por eso un poco negativo, con el cual el hombre se refiere al pasado con preferencia, y lamentando que ya no sea. Pero es más valiosa la nostalgia de futuro. El hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente. Quizá haya gente que carezca de este sentido de la nostalgia, o que no lo llame así. Quizá sea abusar del sentido de la palabra, pero se trata de marcar la diferencia: no cualquier tiempo pasado fue mejor, si es que se espera lo inesperado.
La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que ya pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor. (Leonardo Polo - Quién es el hombre ‘II. Las limitaciones del método analítico. La memoria humana y el tiempo. La nostalgia y la esperanza temporales’)








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