Cuando se pilla al jefe en un renuncio
1. El jefe siempre tiene razón.
2. En el improbable e hipotético caso que no tuviera
razón se aplicará el punto anterior.
Pablo Iglesias había dicho que hacer política implica "asumir
decisiones difíciles y cabalgar contradicciones" (1). No sé si entre ellas
incluyen él e Irene Montero la decisión de comprarse un chalet y si en algún
momento han llegado a pensar o intuir que podría provocar un revuelo en la opinión
pública.
Considero a ambos grandes conocedores del percal que
alimenta las redes y la opinión publicada, que han sabido utilizar con destreza
para auparse política y socialmente. En consecuencia, no les debería sorprender
la polémica surgida y las críticas -más o menos ácidas- recibidas, que hacen
hincapié en una actitud incoherente entre su actuación y su discurso. Parece,
sin embargo, que les ha sentado mal y no les ha bastado con que sus
colaboradores más cercanos hayan acudido con prontitud en el rescate de su
honorabilidad con argumentos un tanto peregrinos.
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| Pablo Iglesias e Irene Montero |
Empeñados en lavar su imagen, acallar las críticas o
reforzar su posición, han optado por terribilizar, sacar de quicio el asunto, como
si fuera una afrenta al partido que representan, convocando un plebiscito para
que los inscritos decidan si son idóneos para continuar en los cargos que
ostentan. Cualquiera que sea el resultado pone a la formación en un brete que afectará
a su acción política.
El respeto y leal colaboración que merece un líder político no supone la obligación de sacarle las castañas del fuego en temas personales. Ambos han demostrado suficiente habilidad dialéctica para sortear obstáculos peliagudos, no era necesario tocar a rebato para defenderse, a no ser que se sientan concernidos por la ‘ley del jefe’.
(1) www.efe.com/efe/espana/portada/iglesias-no-somos-angeles-hacer-politica-es-cabalgar-contradicciones/10010-2706129














