Respuesta al malestar
social
No cabe la menor duda que
en el mundo hay muchas cosas por mejorar y el efecto globalización no ha hecho
si no agrandar esta sensación que es tan antigua como la humanidad misma. En tono
socarrón lo expresa el legendario chotis “Cómo está el mundo, señor Macario”,
popularizado por El Consorcio, cuya invectiva va dirigida al trastorno que
producen algunos adelantos:
Cómo está el mundo, señor
Macario
cómo está el mundo, qué
atrocidad,
con tanta radio, con tanto
cine,
vamos pa lante, [o] vamos
pa atrás. (1)
Algo parecido podrían
cantar ahora los taxistas que ven cómo las plataformas de alquiler de
conductores merman significativamente sus ingresos, o aquellos ciudadanos que
ven alterada su cotidianidad invadidos por turistas que aprovechan las
facilidades para viajar y alojarse, y exhiben una conducta cívica irrespetuosa
con la comunidad que les acoge. Sin embargo, el trending topic de los reproches
se lo llevan por antonomasia las autoridades políticas: “Piove? Porco governo!”
reza una conocida expresión italiana (2).
En 2010 se publicó
¡Indignaos! de Stéphane Hessel, con el subtítulo “un alegato contra la
indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”, un breve relato en que el
autor hace mención a hechos relevantes de su trayectoria vital y sus inquietudes, que
finaliza con un alegato: “A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con
todo nuestro afecto: «Crear es resistir. Resistir es crear.»” El texto fue el
punto de partida de un amplio movimiento social que ocupó las calles y plazas
de múltiples ciudades europeas, especialmente en Francia y España. La grave
crisis económica que por entonces asolaba Occidente, que empujó a millones de
personas hacia la precariedad, era un escenario muy propicio para que la
protesta calase en el conjunto de los ciudadanos. Los dardos de las asambleas que
se celebraban -que se atribuían ser la voz del pueblo- iban dirigidos a culpar
al ‘sistema’, sostenido por una clase política acomodada y corrupta -la ‘casta’-,
de todos los males que afligían a la sociedad.
Hace unos meses vi la
película dirigida por Frank Capra Juan Nadie, un personaje ficticio creado por una redactora despechada cuando
ve peligrar su puesto de trabajo. Una carta al director denunciando las
deficiencias en la gestión de la Administración y el anunció de su suicidio en
Nochebuena como muestra de protesta genera un terremoto ciudadano que empatiza
con el denunciante. Por motivos comerciales se pone voz y rostro a Juan Nadie y
su fama va creciendo unida a la tirada del rotativo que da eco a sus
argumentos. La gran expectación generada le empuja a presentarse en público,
aunque tan solo es el lector de un discurso escrito por la creadora del personaje.
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| Frank Capra |
¿Qué propone el Juan Nadie que se
presenta como la voz de ‘la gente corriente’ que ha luchado por la libertad y
que a pesar de los reveses recibidos ha continuado luchando “porque somos
el pueblo y somos fuertes”? Arremete contra la pusilanimidad de quien se cree
incapacitado por su posición social: “Los pobres hombres siempre han contado
porque a la larga el carácter de un país es la suma total del carácter de sus
pobres hombres” y les anima a unirse: “No podemos ganar el juego si no hacemos
un trabajo de equipo y ahí es donde radica la fuerza.” ¿Con quién?: “Su
compañero de equipo es la persona que tiene al lado, su vecino… le necesita y
él les necesita a ustedes” y pone el dedo en la llaga de muchos problemas de
convivencia: “Para la mayoría de ustedes, su vecino es un extraño… pero ahora
no puede ser extraño… así que derriben (los muros) que les separan, derríbenlos
y derribaran todos esos odios y prejuicios…” y, después de conminarles a
empezar a actuar acaba con un alegato “Despierta Juan Nadie, eres la esperanza
del mundo.” Algunas comunidades empiezan a aplicar el método y comprueban sus buenos resultados, no esperan a que unos políticos en quienes no confían que les resuelvan los problemas más perentorios.
Dos maneras distintas de enfocar
y encauzar el malestar social. Como ocurre en el deporte hay quien piensa que es
el sistema el que hace buenos a los jugadores. Por el contrario, otros piensan
que son los jugadores los que hacen bueno al sistema. De hecho uno y otros
deben entrelazarse para conseguir el objetivo deseado.
Las sociedades
se han ido estructurando para responder a las necesidades que van surgiendo en
una comunidad. Su organización es un medio destinado a facilitar la convivencia
y el progreso social, buscando el mayor bienestar posible de sus miembros. Ocurre a menudo,
sin embargo, que los que están encumbrados en lo alto de la pirámide se olvidan que
están ahí para servir a sus conciudadanos. Y los que están en la base a veces no se percatan de
que, a pesar de los defectos de los que gobiernan, se puede crear un microclima
de buena convivencia a su alrededor si se lo proponen.
Piove? Porco governo!
Con esta recurrida
expresión se representa en Italia desde hace siglos lo que en España
traduciríamos por nunca llueve a gusto de todos, por echarle la culpa a quien
no la tiene, al gobierno, de que llueva.