dilluns, 28 d’agost del 2017

Massa temptador per estar-se’n

Exigències del guió


Era previsible, una oportunitat massa temptadora per desaprofitar-la. Qualsevol esdeveniment que aplegui multituds i tingui una àmplia repercussió mediàtica és un magnífic escenari per deixar l’empremta del que interessa ressaltar: que la veu pròpia ressoni i, si és possible, se sobreposi a totes les demés. Si, a més, es compta amb facilitats per actuar, la situació es torna gairebé idònia. Amb la Diada i el dia D del referèndum a tocar, l’ocasió permetia escalfar l’ambient per l’èxit d’ambdues jornades.

L’ANC ha demostrat tenir gran capacitat de mobilització i de gran imaginació per muntar les seves performances i les campanyes de merchandising. Compten amb un bon nombre de seguidors fidels que es creuen als dirigents, repliquen les consignes i estan disposats a col·laborar tant com puguin en els seus objectius, que són tant respectables com el convenciment de molts catalans d’aspirar a un país independent. Depèn, però, dels mitjans que s’utilitzin i la franquesa amb la que es manifestin els seus promotors. L’excessiu entusiasme porta sovint a dreceres poc fiables i grans desenganys. Quan es vol dur a terme un procés d’aquestes característiques no n’hi ha prou amb la il·lusió, cal posar-hi també seny i avaluar-ne també les conseqüències negatives; mal que pesi, no tot són flors i violes.

Les escridassades i xiulades han perdut espontaneïtat, formen part del guió fomentat pels que només els preocupa ho seu. Tant el Rei, com Rajoy i els que els acompanyaven eren conscients del que els esperava. Malgrat que s’ho veien a venir van voler ser-hi, i fins i tot podien apropiar-se del lema de la manifestació responent a l’ambient hostil que alguns els havien preparat: ‘no tinc por’.

Malauradament, els agressors eren veïns nostres, que van atemptar a casa nostra i encara ens volien fer molt més mal. Per què volien malmetre a qui els havia acollit? Es posarà fil a l’agulla per evitar que torni a passar? Sobren oportunismes i mesquineses.

dissabte, 26 d’agost del 2017

Desvanecer los ingredientes

Buscando las claves


Para deshacer una madeja es necesario tirar del hilo y deshacer los nudos. Sería pretencioso pretender dar con las claves de los recientes atentados en Cataluña, pero sabemos que, a pesar de su importancia para fortalecer el ánimo de los ciudadanos, no basta con escenificar multitudinariamente el rechazo al terrorismo, como se ha hecho ejemplarmente en múltiples actos celebrados en pueblos y ciudades, para desactivar esta lacra de ámbito mundial.

No hay que dejarse engañar por las motivaciones que esgrimen los promotores, porque quien institucionaliza la violencia indiscriminada siempre encuentra un motivo de justificación, aunque no tenga ni pies ni cabeza, para satisfacer su sanguinario narcisismo.

Pienso que hay que prestar especial atención a dos de los factores que incorpora el fenómeno: las armas de seducción y el caldo de cultivo. En cuanto a las primeras hay que llegar a conocer a fondo las técnicas y los medios empleados, que probablemente se asemejaran a los aparatos de propaganda convencionales, añadiéndoles quizá algún grado de sofisticación. Respecto al terreno donde fertiliza el mensaje, es a la sociedad en su conjunto a quien compete. Silencios, desentendimientos, desatenciones, prejuicios… inciden negativamente en la cohesión social, que en primer lugar es buena vecindad. Interesarse por nuestros congéneres sin encorsetarlos, sin pretender invadir su intimidad, pero construyendo una confianza que vertebra la convivencia.

Junto a ello, evitar las reticencias para llamar a las cosas por su nombre. Los hechos por sí solos no etiquetan, ni estigmatizan, ni generalizan, ni criminalizan… Otra cosa son las interpretaciones interesadas, los complejos ideológicos, los compromisos grupales…, que a menudo dificultan la tarea de llegar al fondo de las cuestiones y permitir que se resuelvan eficazmente los conflictos.

Tras el mal trago, cabe esperar que los ingredientes –comportamientos- causantes de la amargura acaben pronto desvaneciéndose.

dimarts, 15 d’agost del 2017

Por dónde empezar

Respuesta al malestar social


No cabe la menor duda que en el mundo hay muchas cosas por mejorar y el efecto globalización no ha hecho si no agrandar esta sensación que es tan antigua como la humanidad misma. En tono socarrón lo expresa el legendario chotis “Cómo está el mundo, señor Macario”, popularizado por El Consorcio, cuya invectiva va dirigida al trastorno que producen algunos adelantos:
Cómo está el mundo, señor Macario
cómo está el mundo, qué atrocidad,
con tanta radio, con tanto cine,
vamos pa lante, [o] vamos pa atrás. (1)

Algo parecido podrían cantar ahora los taxistas que ven cómo las plataformas de alquiler de conductores merman significativamente sus ingresos, o aquellos ciudadanos que ven alterada su cotidianidad invadidos por turistas que aprovechan las facilidades para viajar y alojarse, y exhiben una conducta cívica irrespetuosa con la comunidad que les acoge. Sin embargo, el trending topic de los reproches se lo llevan por antonomasia las autoridades políticas: “Piove? Porco governo!” reza una conocida expresión italiana (2).

En 2010 se publicó ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, con el subtítulo “un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”, un breve relato en que el autor hace mención a hechos relevantes de su trayectoria vital y sus inquietudes, que finaliza con un alegato: “A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto: «Crear es resistir. Resistir es crear.»” El texto fue el punto de partida de un amplio movimiento social que ocupó las calles y plazas de múltiples ciudades europeas, especialmente en Francia y España. La grave crisis económica que por entonces asolaba Occidente, que empujó a millones de personas hacia la precariedad, era un escenario muy propicio para que la protesta calase en el conjunto de los ciudadanos. Los dardos de las asambleas que se celebraban -que se atribuían ser la voz del pueblo- iban dirigidos a culpar al ‘sistema’, sostenido por una clase política acomodada y corrupta -la ‘casta’-, de todos los males que afligían a la sociedad.

Hace unos meses vi la película dirigida por Frank Capra Juan Nadie, un personaje ficticio creado por una redactora despechada cuando ve peligrar su puesto de trabajo. Una carta al director denunciando las deficiencias en la gestión de la Administración y el anunció de su suicidio en Nochebuena como muestra de protesta genera un terremoto ciudadano que empatiza con el denunciante. Por motivos comerciales se pone voz y rostro a Juan Nadie y su fama va creciendo unida a la tirada del rotativo que da eco a sus argumentos. La gran expectación generada le empuja a presentarse en público, aunque tan solo es el lector de un discurso escrito por la creadora del personaje.

Frank Capra
¿Qué propone el Juan Nadie que se presenta como la voz de ‘la gente corriente’ que ha luchado por la libertad y que a pesar de los reveses recibidos ha continuado luchando “porque somos el pueblo y somos fuertes”? Arremete contra la pusilanimidad de quien se cree incapacitado por su posición social: “Los pobres hombres siempre han contado porque a la larga el carácter de un país es la suma total del carácter de sus pobres hombres” y les anima a unirse: “No podemos ganar el juego si no hacemos un trabajo de equipo y ahí es donde radica la fuerza.” ¿Con quién?: “Su compañero de equipo es la persona que tiene al lado, su vecino… le necesita y él les necesita a ustedes” y pone el dedo en la llaga de muchos problemas de convivencia: “Para la mayoría de ustedes, su vecino es un extraño… pero ahora no puede ser extraño… así que derriben (los muros) que les separan, derríbenlos y derribaran todos esos odios y prejuicios…” y, después de conminarles a empezar a actuar acaba con un alegato “Despierta Juan Nadie, eres la esperanza del mundo.” Algunas comunidades empiezan a aplicar el método y comprueban sus buenos resultados, no esperan a que unos políticos en quienes no confían que les resuelvan los problemas más perentorios.

Dos maneras distintas de enfocar y encauzar el malestar social. Como ocurre en el deporte hay quien piensa que es el sistema el que hace buenos a los jugadores. Por el contrario, otros piensan que son los jugadores los que hacen bueno al sistema. De hecho uno y otros deben entrelazarse para conseguir el objetivo deseado.

Las sociedades se han ido estructurando para responder a las necesidades que van surgiendo en una comunidad. Su organización es un medio destinado a facilitar la convivencia y el progreso social, buscando el mayor bienestar posible de sus miembros. Ocurre a menudo, sin embargo, que los que están encumbrados en lo alto de la pirámide se olvidan que están ahí para servir a sus conciudadanos. Y los que están en la base a veces no se percatan de que, a pesar de los defectos de los que gobiernan, se puede crear un microclima de buena convivencia a su alrededor si se lo proponen.

Piove? Porco governo!
Con esta recurrida expresión se representa en Italia desde hace siglos lo que en España traduciríamos por nunca llueve a gusto de todos, por echarle la culpa a quien no la tiene, al gobierno, de que llueva.

dilluns, 7 d’agost del 2017

Autonomía en entredicho

El peso del entorno


Tengo la impresión de que tanto si se trata de un partido de competición como de una pachanga Neymar se divierte jugando a fútbol. Su estilo de juego preciosista revela a alguien que disfruta y quiere dar realce a lo que hace, unas cualidades muy valoradas para el espectáculo –especialmente orientado a la televisión- en que se ha convertido el fútbol profesional de élite.

Pero tanto para él como para su entorno la marca Neymar es, hoy por hoy, una mina de oro que pretenden explotar al máximo mientras puedan. Son unos cuantos los que se enriquecen a expensas del astro brasileño. Su polémico fichaje por el Barça -con frentes judiciales todavía abiertos- desveló la gran cantidad de intereses que se movían en torno al jugador y obligó a la directiva azulgrana a corregir (casi doblar) el montante de la operación anunciado inicialmente.

El interés de un cazador de estrellas por adquirir notoriedad en el mundo del fútbol ha posibilitado el cambio de aires de Neymar a cambio de una cifra astronómica, porque si nos atenemos a los antecedentes, la operación superará con creces los 222 millones de la cláusula de rescisión, salvo que sorprendentemente el entorno del jugador renuncie a lucrarse con el traspaso.

El rol de Neymar en el PSG, obviamente, va a ser mucho más exigente que el que tenía en el Barça. Messi le relegaba en el podio de figuras, pero también le permitía un grado menor de responsabilidad y una mayor posibilidad para adornarse en el terreno de juego. En su nuevo equipo centrará toda la atención y su evolución en el campo acarreará el peso de su costoso de su fichaje, una responsabilidad que puede mermar las opciones para lucirse con florituras.


Neymar ya es historia del Barça, una página para el recuerdo. Apelar a los sentimientos, tal como está hoy el mundo del fútbol, es ocioso. Tiene todo el derecho a elegir dónde quiere jugar, aunque su grado de autonomía parece lastrado por la influencia de su entorno.