dimarts, 15 d’agost del 2017

Por dónde empezar

Respuesta al malestar social


No cabe la menor duda que en el mundo hay muchas cosas por mejorar y el efecto globalización no ha hecho si no agrandar esta sensación que es tan antigua como la humanidad misma. En tono socarrón lo expresa el legendario chotis “Cómo está el mundo, señor Macario”, popularizado por El Consorcio, cuya invectiva va dirigida al trastorno que producen algunos adelantos:
Cómo está el mundo, señor Macario
cómo está el mundo, qué atrocidad,
con tanta radio, con tanto cine,
vamos pa lante, [o] vamos pa atrás. (1)

Algo parecido podrían cantar ahora los taxistas que ven cómo las plataformas de alquiler de conductores merman significativamente sus ingresos, o aquellos ciudadanos que ven alterada su cotidianidad invadidos por turistas que aprovechan las facilidades para viajar y alojarse, y exhiben una conducta cívica irrespetuosa con la comunidad que les acoge. Sin embargo, el trending topic de los reproches se lo llevan por antonomasia las autoridades políticas: “Piove? Porco governo!” reza una conocida expresión italiana (2).

En 2010 se publicó ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, con el subtítulo “un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”, un breve relato en que el autor hace mención a hechos relevantes de su trayectoria vital y sus inquietudes, que finaliza con un alegato: “A aquellos que harán el siglo XXI, les decimos, con todo nuestro afecto: «Crear es resistir. Resistir es crear.»” El texto fue el punto de partida de un amplio movimiento social que ocupó las calles y plazas de múltiples ciudades europeas, especialmente en Francia y España. La grave crisis económica que por entonces asolaba Occidente, que empujó a millones de personas hacia la precariedad, era un escenario muy propicio para que la protesta calase en el conjunto de los ciudadanos. Los dardos de las asambleas que se celebraban -que se atribuían ser la voz del pueblo- iban dirigidos a culpar al ‘sistema’, sostenido por una clase política acomodada y corrupta -la ‘casta’-, de todos los males que afligían a la sociedad.

Hace unos meses vi la película dirigida por Frank Capra Juan Nadie, un personaje ficticio creado por una redactora despechada cuando ve peligrar su puesto de trabajo. Una carta al director denunciando las deficiencias en la gestión de la Administración y el anunció de su suicidio en Nochebuena como muestra de protesta genera un terremoto ciudadano que empatiza con el denunciante. Por motivos comerciales se pone voz y rostro a Juan Nadie y su fama va creciendo unida a la tirada del rotativo que da eco a sus argumentos. La gran expectación generada le empuja a presentarse en público, aunque tan solo es el lector de un discurso escrito por la creadora del personaje.

Frank Capra
¿Qué propone el Juan Nadie que se presenta como la voz de ‘la gente corriente’ que ha luchado por la libertad y que a pesar de los reveses recibidos ha continuado luchando “porque somos el pueblo y somos fuertes”? Arremete contra la pusilanimidad de quien se cree incapacitado por su posición social: “Los pobres hombres siempre han contado porque a la larga el carácter de un país es la suma total del carácter de sus pobres hombres” y les anima a unirse: “No podemos ganar el juego si no hacemos un trabajo de equipo y ahí es donde radica la fuerza.” ¿Con quién?: “Su compañero de equipo es la persona que tiene al lado, su vecino… le necesita y él les necesita a ustedes” y pone el dedo en la llaga de muchos problemas de convivencia: “Para la mayoría de ustedes, su vecino es un extraño… pero ahora no puede ser extraño… así que derriben (los muros) que les separan, derríbenlos y derribaran todos esos odios y prejuicios…” y, después de conminarles a empezar a actuar acaba con un alegato “Despierta Juan Nadie, eres la esperanza del mundo.” Algunas comunidades empiezan a aplicar el método y comprueban sus buenos resultados, no esperan a que unos políticos en quienes no confían que les resuelvan los problemas más perentorios.

Dos maneras distintas de enfocar y encauzar el malestar social. Como ocurre en el deporte hay quien piensa que es el sistema el que hace buenos a los jugadores. Por el contrario, otros piensan que son los jugadores los que hacen bueno al sistema. De hecho uno y otros deben entrelazarse para conseguir el objetivo deseado.

Las sociedades se han ido estructurando para responder a las necesidades que van surgiendo en una comunidad. Su organización es un medio destinado a facilitar la convivencia y el progreso social, buscando el mayor bienestar posible de sus miembros. Ocurre a menudo, sin embargo, que los que están encumbrados en lo alto de la pirámide se olvidan que están ahí para servir a sus conciudadanos. Y los que están en la base a veces no se percatan de que, a pesar de los defectos de los que gobiernan, se puede crear un microclima de buena convivencia a su alrededor si se lo proponen.

Piove? Porco governo!
Con esta recurrida expresión se representa en Italia desde hace siglos lo que en España traduciríamos por nunca llueve a gusto de todos, por echarle la culpa a quien no la tiene, al gobierno, de que llueva.

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