Enseñanzas de la experiencia didáctica
Hace bastantes años se hizo
famoso un libro titulado Antología del
disparate escrito por un profesor de instituto que reproducía respuestas ‘sorprendentes’
en exámenes que había corregido. Era un libro que se prestaba a la comicidad, a
reírse con las pifias, invenciones y desatinos de los demás. Se podría haber
incluido la descripción que hice de un pozo artesiano en un examen de Ciencias
Naturales de 5º de Bachillerato (equivalente al 4º de ESO actual) que suspendí
-iba a poner me suspendieron, ¡ese
subconsciente!-. A la mala calificación se unió el varapalo emocional que sufrí tras pedir una revisión de examen que sirvió para dejar constancia, en presencia de
algunos compañeros de clase que me acompañaron, del desaguisado que había
cometido. ¡Glups!![]() |
| José Antonio Fernández Bravo |
Un ejemplo es la imagen que
acompaña a un tuit con el siguiente texto (2): “Aquí va un ejercicio de mates
de mi hijo (7 años). Yo creo que quien no lo ha entendido bien es el profe.”
La lógica del docente que
plantea la pregunta espera una respuesta determinada, pero el niño entiende el
enunciado de una manera distinta y responde ajustándose perfectamente a esa
lógica. Aquí es donde entra en juego la pericia, la flexibilidad y el
discernimiento del docente para valorarlo adecuadamente. En un tono poético el
maestro Fernández Bravo lo desarrolla distinguiendo dos actitudes, la del ‘que
quiere’ y la del ‘que ama’: “Al maestro que quiere, a la maestra que quiere, le
preocupa mucho el acierto. Prepara a los niños para responder. Les prepara para
acertar. Por eso es muy difícil que estén preparados para aprender. El maestro
que ama ve que en la equivocación hay un proceso de aprendizaje, que hay que
partir del error, y que lo grande es que no saben y que la escuela tiene
sentido porque se va a pasar del no saber al saber, del saber al saber más. Y
entonces envuelve de generosidad todo lo que ofrece. Al maestro que quiere le
importa el lucir de los procesos, al maestro que ama le importa el alumbrar de
los resultados.”
La experiencia didáctica,
nutrida de múltiples anécdotas como la referida, ayuda a conciliar los dos
retos a los que se enfrenta la educación en la escuela: la adquisición de
conocimientos y competencias -educare:
formar, instruir- y el desarrollo personal del alumno según sus capacidades -educere: guiar, conducir- (3).
(1) Intervención de José Antonio Fernández Bravo en el proyecto de
educación BBVA Aprendemos juntos.
Fuente:
https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/todo-lo-que-me-ensenaron-los-ninos-jose-antonio-fernandez-bravo/
(2) Pablo Cantó: 19 respuestas incorrectas de niños en
exámenes que merecen sobresaliente, publicado el 6 de marzo de 2018.
Fuente: https://verne.elpais.com/verne/2018/02/06/articulo/1517932902_313940.html
(3) Ver, por ejemplo, en los
apuntes de Elena Martín Cabañas: Educación:
¿Educere o Educare?, publicado el 28 de septiembre de 2015. Fuente: https://lena879.wixsite.com/educacion/single-post/2015/12/05/EDUCACI%C3%93N-%C2%BFEDUCERE-O-EDUCARE

















