Llamada a la autoevalución
Leo en una
publicación de hace más de una década un decálogo de consejos dirigidos a
blogueros principiantes:
1. Comienza
leyendo blogs
2. Prueba
varias herramientas
3. Escoge un
tema
4. Cuida la
calidad
5. Enlaza a
tus fuentes
6. No te
preocupes de las visitas
7. Espera
para promoverlo
8. Participa
en las actividades de la blogosfera
9. Recuerda
que es un medio público
10. Y,
siempre, trata de divertirte
Proceden de José
Luis Orihuela, profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de
Navarra –subdirector del Laboratorio de Comunicación Multimedia, en aquel
momento-, autor del blog eCuaderno.com y del libro La revolución de los blogs, en el marco de una conferencia titulada
Blogosfera hispana: la desmitificación
pronunciada en el Primer Congreso Evento Blog España celebrado en Sevilla en
noviembre de 2006. (1)
El profesor Orihuela
es un experto al tratar sobre blogs y, al ser una actividad en la que participo
desde hace más de tres años, me siento concernido por lo que dice y me pongo a
cotejar sus recomendaciones con los pasos que he ido dando en esta aventura.
Ser bloguero
nace, en mi caso, de una necesidad de exteriorizar preocupaciones e inquietudes
que bullen en mi interior sin posibilidad de verse colmadas por otros medios:
conversaciones, debates, cartas… En un primer momento se trata de un desahogo
emocional e intelectual que te autoexamina y pone a prueba tus habilidades
discursivas. Me doy cuenta luego que este ejercicio te ayuda a comprender un
poco más la realidad, a huir de los juicios apriorísticos, a profundizar en los
temas, a buscar argumentos que fortalezcan o corrijan percepciones prejuiciosas…
Todo esto
podría canalizarse por otros medios, pero el blog es un medio ágil que me da la oportunidad de
ponerlo a disposición de un público indeterminado que abarca toda la extensión
de nuestro planeta, a través del inmenso escaparate que es la red. Estando
expuesto a tantas miradas desconocidas evalúas lo que quieres decir y cómo te parece
más apropiado decirlo. En este punto pienso que lo importante es no traicionarse,
no poner el foco en las reacciones que se pueden producir, sino en expresarse razonadamente
con sinceridad, es el mejor servicio que puedes hacer a tus hipotéticos
lectores.
Como me
quedó claro desde que leí Tus zonas
erróneas no hay que temer a lo que puedan pensar los demás de uno por lo
que escribe –algo que no podemos controlar-. No tener que depender económicamente
de tus publicaciones te da mayor libertad para expresarte, por eso valoro
especialmente a aquellos autores que se han puesto en riesgo dinero y fama por ser
intelectualmente honestos; como Hannah Arendt tras la publicación de Eichmann en
Jerusalén que decía en una entrevista: “Por la libertad merece la pena pagar un
precio”… “Hay un precio por la libertad”… “Sé que hay que pagar un precio por
la libertad, pero no puedo decir que me guste pagarlo.” (2) También como el recientemente
fallecido Robert Spaemann, filósofo admirado al que he destinado un blog para
difundir su pensamiento (3).
Haberme
introducido en el universo blog está resultando una experiencia gratificante, a
pesar de los inconvenientes que arrastra cualquier actividad creativa que se
emprenda. En mi caso el proceso de elaboración no suele ser divertido, como aconseja Orihuela, aunque sí estimulante. Se aprende mucho, se amplían los
horizontes de interés y se abre la mente. Esta es mi experiencia.
(1) Fuentes:
Revista
Nuestro Tiempo, números 631-632, enero febrero 2007. Cosas que pasan: Hablemos
de blogs, página 12
(2) Fuentes:
Entrevista a Hannah Arendt realizada en 1964 por
Günter Gauss: Hannah Arendt: ¿Qué queda?
Queda la Lengua Materna. Fuente: www.youtube.com/watch?v=WDovm3A1wI4(3) foro-spaemann.blogspot.com


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