Realidades y sensaciones
Uno de los latiguillos que le he escuchado en varias
ocasiones al economista Rodríguez Braun es que tras preguntarse: ¿Cuál es el
mejor amigo del hombre? Contesta: ¡No! No es el perro. El mejor amigo del
hombre es el chivo expiatorio.
En el ámbito político no tiene gran predicamento la frase
evangélica expresada por Jesús ‘el que
esté libre de culpa que tire la primera piedra’, sino que más bien ocurre todo
lo contrario. Y uno de los temas candentes donde se hace más patente en nuestro
país es la corrupción.
Oía el miércoles por la tarde una tertulia radiofónica * donde se estaba valorando la posibilidad de que se pudiera formar gobierno antes
de que venza el plazo que obligue a la convocatoria de unas nuevas elecciones.
Un veterano periodista argumentaba que el PSOE no podía llegar a ningún acuerdo
de gobierno con este PP si no quería desaparecer de la escena política a causa
de los casos de corrupción de los populares. Por la noche leía una de las columnas del
director de un rotativo de ámbito provincial ** en el que hacía una valoración
comparativa de la corrupción a nivel
mundial para acabar preguntándose: ¿alguien puede entender que el PP aún sea el
partido más votado de España?
Si la corrupción se hubiese de valorar en función de la resonancia
mediática de los casos que van surgiendo, el PP se llevaría la palma por
goleada. Luego resulta que de forma menos abrupta se van conociendo casos,
algunos de ellos de gran calibre, que afectan a otras formaciones, incluso las
más novedosas, pero el tratamiento en algunos comunicadores y medios es radicalmente
distinto.
Entonces cabe preguntarse: ¿a qué se debe
este desequilibrio tan notorio?, ¿qué se pretende? Lo que en unos casos es
intolerable y noticia destacada durante largo tiempo, en otros adquiere una
importancia relativa y el interés informativo se diluye rápidamente o, a lo
sumo, aparece intermitentemente. Da la impresión que con unos hay que ser
implacable y con los otros hay que ser condescendiente. Concentrando la
responsabilidad en uno, parece que los otros quedan exculpados. La teoría del
chivo expiatorio.
Se preguntaba el periodista por qué el PP ha tenido tanto
apoyo. Es tarea de sociólogos analizarlo, pero quizá una de las causas sea que
hay mucha gente que se fía más de lo que ve que de lo que le cuentan y que al
decidir su voto compara entre unos y otros y no se deja arrastrar por las
vísceras.
![]() |
| La espada de Damocles de Richard Westall |
Los comunicadores tienen sus preferencias políticas y es
lógico que estas queden reflejadas cuando se dirigen a la opinión pública a
través de los canales mediáticos, pero se les puede reclamar que sean honestos,
que no caigan la tentación de manipular, ni siquiera un poquito, pensando en favorecer
a sus afines. Su gran aportación a la sociedad es ayudar a los ciudadanos a adquirir
un criterio de actuación basado en una información veraz, que les ha de permitir
tomar las decisiones que consideren más adecuadas en beneficio de la comunidad.
No es una tarea fácil por las presiones internas y externas a que están sometidos,
donde la cuenta de resultados actúa en muchas ocasiones de espada de Damocles.
* vod.cope.es/audio/2016/04/19/audio_1461090404826815.mp3 (Intervención Antonio Papell entre minutos 39 y 45)

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada