Exigencia mesurada
Todos somos susceptibles de tener alguna manía, que puede tener efectos temporales o permanentes. Una manía se traduce en una atención o un tratamiento desmesurado, desproporcionado, desorbitado incluso, hacia algún aspecto de nuestra vida, relacionado con cosas, actividades o personas. Cuando empecé a entrenar a uno de los equipos de fútbol de una escuela deportiva interpreté que para ser justo con los jugadores había de aplicar una estricta equidad cronométrica y dediqué mucho tiempo a confeccionar unas tablas para hacer un seguimiento pormenorizado. Este desvelo justiciero, además de producirme una inquietud añadida, me distraía de atender otros cometidos más perentorios de mi labor; pronto me di cuenta de que era un esfuerzo banal y contraproducente para los jugadores y para mí.
Ese mismo día en la homilía de la Misa el celebrante aludió a un pasaje evangélico en el que Jesús les dice a los discípulos como conclusión a una serie de recomendaciones: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Si esta frase se coteja con lo que había oído a la psiquiatra uno podría llegar pensar que Jesús nos quiere mal y que seguirle en serio nos pone en riesgo de sufrir ataques de ansiedad, pero la experiencia nos demuestra que no es así. ¿Cuál es la diferencia entonces?
El
perfeccionista es un maniático que se pone a él mismo como referente: él
decide, él evalúa y él es quien ha de dar la conformidad, se convierte en juez
y parte de sus acciones. Sin embargo, para un cristiano el referente es Jesús;
es a Él al que se ha de procurar imitar. Y eso, ¿cómo se hace? Conociéndole y
tratándole. ¿Cómo se le conoce? Leyendo y meditando el evangelio para descubrir
‘qué dice’ y ‘qué me dice’. ¿Cómo se le trata? A través de la oración, tanto en
la vocal y como en la mental, porque no es un ser extraño, sino Alguien con
quien podemos entablar un diálogo de tú a tú, especialmente si tenemos la
oportunidad de estar delante de un sagrario donde esté presente de forma
sacramental, aunque no es imprescindible ese lugar.
*Cortisol: m. Fisiol. Hormona producida y segregada por la corteza suprarrenal, con importantes funciones metabólicas y antiinflamatorias (definición de la RAE).
(1) Marián
Rojas Estapé en Fin de Semana de la cadena Cope: La cara B del perfeccionismo.
Extraído de https://www.cope.es/programas/fin-de-semana/audios/cara-del-perfeccionismo-contracturas-insomnio-problemas-intestinales-cutaneos-caidas-pelo-20230204_2172549
Sobre el
mismo tema hay una intervención anterior con el título: Ser perfeccionista te
enferma, que se puede escuchar en el canal de youtube Podcast – Inspiración en
la siguiente dirección: https://www.youtube.com/watch?v=Q4wp2MkfAX4
(2) Evangelio
según san Mateo capítulo 5, versículo 48. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/




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