divendres, 24 de febrer del 2017

Maternidades

Huir de los estereotipos

Me comentaba una mujer muy apreciada que está pasando por un momento delicado de salud,  que no sabía cómo se lo hacía su madre para criar a siete hijos manteniendo el temple: ‘No recuerdo haberla visto nunca alterada ni con los hijos ni con los nietos’, a pesar de los problemas que le generaba su marido. Recordaba que su madre le había regañado por mostrarse inquieta al saber que estaba embarazada de su tercer hijo: ‘¿Cómo dices eso? ¡Si es un regalo!’. Hoy esta mujer está más preocupada por el trastorno que puede ocasionar la enfermedad a sus hijos y hermanos que por sí misma. 

En otro momento del diálogo expresaba su incomprensión ante algunas actitudes maternales, como la protagonizada por una pariente próxima que al poco de dar a luz a su segundo hijo, le manifestó a su madre que ella tenía que vivir su vida y ‘necesitaba’ ir al gimnasio regularmente, conminándole a que los días que iba ir a hacer deporte se desplazase a su casa para atender a sus nietos durante tres horas; hurtándole a su madre –que trabaja ocho horas diarias- lo que reclama para sí. Consciente o inconscientemente, esta chica considera que su madre no tiene derecho a ‘vivir su vida’.

Pocos días después de esta conversación vi la película japonesa Nadie sabe, dirigida por Hirokazu Kore-eda; (1) una historia estremecedora basada en hechos reales. Cuenta las vicisitudes por las que pasan cuatro hermanos de distinto padre, que viven enclaustrados en un piso de Tokio para evitar que les desalojen. Todos sin escolarizar y tres de ellos ni siquiera están registrados. La madre le comenta al mayor que está enamorada y que tiene derecho a ser feliz y, para evitar que la rechace su nuevo amante, abandona a los chicos, dejando una nota y un poco de dinero. A pesar de la unión que existe entre los pequeños, la situación se va deteriorando con el paso del tiempo y tras un suceso trágico la película finaliza dejándote con la congoja de la incertidumbre: ‘¿qué va a pasar con estos niños?’ (2)

Otros dos ejemplos contrapuestos de vivir la maternidad presenta Milena Busquets en También esto pasará, que es una generalización, aunque retrate lo que bulle en determinados entornos: “Somos, creo, la última generación que tuvo que ganarse, a pulso, el interés o la atención de sus padres… No consideraban que los niños fuesen una maravilla, sino un engorro, unos pesados a medio hacer… Se nos exigía el mismo nivel que a los adultos, o al menos que no molestásemos y dejásemos hablar a los mayores… A veces me pregunto qué ocurrirá cuando esta nueva generación de niños cuyas madres consideran la maternidad una religión…, mujeres cuyo único interés y preocupación y razón de ser son los niños, que educan a sus hijos como si fuesen a reinar sobre un imperio, que inundan las redes sociales de fotos de sus retoños…” (2)

Diversas maneras de afrontar la maternidad de las que sólo se ha expuesto una pequeña muestra y que corroboran lo que debería parecer obvio, que no hay un sentimiento ni un comportamiento unívoco en las mujeres ante esta realidad, entre otras cosas porque intervienen factores externos -culturales, familiares, laborales, ambientales…- e internos -carácter, personalidad, salud…- que difieren en cada caso. Sin embargo, la variedad de conductas sí que puede ayudar a valorar adecuadamente, y en mi caso agradecer, lo que a cada uno le afecta más directamente, que yo veo reflejado en mi esposa, mi madre y mi suegra, cada una a su manera.

(1) Nadie sabe (Dare mo shiranai - Nobody Knows). Año: 2004. Duración: 141 min. País: Japón. Director: Hirokazu Kore-eda.
(3) Milena Busquets: También esto pasará (2014). Editorial Anagrama.

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