dimecres, 8 de febrer del 2017

Insultos desde la grada

Todos los árbitros merecen respeto

Tuvo gran repercusión mediática la detención de los padres de dos jugadores alevines de un club de fútbol zaragozano por insultar y amenazar al árbitro de raza negra que dirigía el encuentro en el que participaban sus hijos. El club ha decidido expulsar a estos chicos del equipo y los padres pueden ser multados por el Ayuntamiento de Zaragoza por su comportamiento, entre 1.000 y 3.000 euros. (1)

Una instantánea del partido
¿Pudo influir en los hechos el
el resultado que refleja el marcador? (3)
Por desgracia, escuchar insultos en un campo de futbol es demasiado frecuente. Hay quien acude al recinto con predisposición a proferirlos y le cuesta poco encontrar un motivo para escupirlos. Quizá su conducta difiera en otros ámbitos, pero en ese espacio dan rienda suelta a sus pasiones, sintiéndose cómodos, respaldados y hasta con cierto aire de impunidad.

Puede ser que el comportamiento de los padres mencionados se tratase de un hecho aislado y sólo les animase el aspecto racial, pero lo más probable es que también hubieran insultado a otro árbitro en las mismas circunstancias, aunque utilizaran otras palabras. ¿Se hubiera actuado entonces con la misma contundencia? Si no fuera así cabe preguntarse sobre lo que se quiere sancionar y en qué grado: el ensañamiento; las características personales del agredido; los calificativos utilizados; la alarma social, el revuelo mediático ocasionado… Leo en un titular de prensa: “Un insulto racista en el fútbol no es solo un insulto, es delito de odio” (2) y pienso en cómo cabría calificar los otros insultos. ¿Son acaso menos graves o más excusables, aunque persigan lo mismo? La equidad es una de las notas que define la justicia. En personas de un mismo colectivo, en este caso el arbitral, la protección a unos no debe suponer el desamparo de los otros; todos los árbitros merecen el mismo respeto.

Para erradicar las conductas violentas o vejatorias en el fútbol son fundamentales las federaciones, actuando sobre los equipos conflictivos; y los clubes, cortando de raíz cualquier comportamiento denigrante de sus miembros y seguidores.

(1)


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