dimarts, 28 de juliol del 2015

El Banco de España y la crisis financiera

Carta enviada al periódico El Mundo el 30/6/14

El Banco de España y la crisis

Hace una fechas el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, arremetía contra el ex-gobernador del Banco de España, sr Fernández Ordoñez, por no informar adecuadamente de la situación de solvencia de los bancos y cajas de ahorro españolas: todo estaba bien. No ha de extrañar este discurso si se tienen en cuenta las declaraciones que en su día hizo Rodríguez Zapatero en Estados Unidos  loando la ejemplaridad de las entidades financieras españolas.

Se puede achacar al Banco de España no haber actuado como cortafuegos de una política crediticia de las entidades financieras excesivamente expansiva. En los balances de muchas de dichas entidades desde algunos años antes a la manifestación de la crisis, siendo el sr Caruana gobernador,  se observa que el volumen de crédito concedido superaba la suma del volumen de recursos propios y depósitos de clientes. Una brecha que crecía de año en año y que había que cubrir solicitando financiación externa y, aunque rentable al inicio, debilitaba su solvencia por la situación de dependencia creciente que suponía.  El estallido de las hipotecas subprime en Estados Unidos puso en alerta a los prestamistas, que se mostraron cada vez menos dispuestos a seguir prestando, negándose a hacerlo o bien exigiendo mayores contrapartidas por el incremento del riesgo. A las entidades ya no salía a cuenta endeudarse pero la necesidad continuaba vigente porque los créditos que sustentaban estaban concedidos a largo plazo. Las consecuencias todavía las estamos padeciendo.

El problema de los de los organismos de control, teóricamente independientes, suele ser la sumisión, más o menos velada, a los políticos a los que deben el cargo. Sería de agradecer que el Banco de España tuviera una actitud más proactiva para corregir los desajustes que se vayan produciendo y evitar en lo posible que se produzcan situaciones crónicas que obliguen a una cirugía traumática, aunque ello suponga en ocasiones discrepar de las directrices económicas del gobierno de turno. ¡Qué precio tan alto se paga por no actuar a tiempo!

Y a la Comisión Europea, después de los escándalos financieros producidos los últimos años, habría que decirle que espabilen si no quieren seguir recibiendo goles que luego cuesta mucho remontar. Funcionarios bien pagados no le faltan.

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