Responsabilidad orientada al servicio
Comentaba un
periodista que a un gobernante español le contrariaba que su ministro de
finanzas le pusiera pegas a algunas iniciativas de gasto que quería llevar a
cabo. Pensaba que ostentar la jefatura de gobierno le habilitaba para hacer
todo aquello que se le ocurriese o consideraba útil llevar a cabo, a pesar de que su estrecho
colaborador con amplia experiencia en tareas de gobierno se esforzaba en explicarle
que cualquier decisión de esta naturaleza requería un estudio previo de
viabilidad.
Hay gobernantes
a los que su encumbramiento les desestabiliza. Se creen dominadores e impunes
una vez alcanzado el poder; les molesta no poder hacer lo que quieren y las
críticas que reciben. Yo le llamo el ‘síndrome de la chapa de sheriff’ a la
transformación autoritaria que se produce en algunas personas cuando acceden a
un cargo.
Pero también
se puede gobernar para servir como expone Conrado de Marburgo en una carta dirigida
al papa Gregorio IX en 1232, glosando el quehacer de la reina Isabel de
Hungría, cuya festividad celebra hoy la Iglesia católica, un documento del que transcribo
algunos fragmentos:![]() |
| Sello de Conrado de Marburgo |
“…durante
toda su vida había sido consuelo de los pobres…, luego… remedio de los
hambrientos. Mandó construir un hospital cerca de uno de sus castillos y acogió
en él gran cantidad de enfermos e inválidos; a todos los que allí acudían en
demanda de limosna les otorgaba ampliamente el beneficio su caridad… llegando a
agotar… las rentas… se vio obligada finalmente a vender en favor de los pobres
todas las joyas y vestidos lujosos.
Tenía la
costumbre de visitar personalmente a todos sus enfermos, dos veces al día, por
la mañana y por la tarde, curando también personalmente a los más repugnantes,
a los cuales daba de comer, les hacía la cama, los cargaba sobre sí y ejercía
con ellos muchos otros deberes de humanidad; y su esposo (Luis IV), de grata
memoria, no veía con malos ojos todas estas cosas.” (1)
![]() |
| Durante su pontificado se canonizó a Isabel |
Un testimonio que puede parecer extemporáneo, alejado de los modos de hacer de nuestra civilización -han pasado casi ocho siglos-, pero que son un reflejo de la riqueza que puede acoger cualquier ser humano si se lo propone. En sus 24 años de existencia Isabel, que tenía a su alcance llevar una vida lujosa y regalada, decidió utilizar las posibilidades que le ofrecía su posición social y el cargo que ostentaba para atender a quienes más lo necesitaban. Un gran ejemplo que permitiría una versión actualizada y también un buen acicate para esforzarse en hacer el bien cualesquiera que sean las circunstancias que nos rodeen.
(1) Carta completa: www.corazones.org/biblia_y_liturgia/oficio_lectura/fechas/noviembre_17.htm
Biografía de Santa Isabel de
Hungría: ec.aciprensa.com/wiki/Isabel_de_Hungr%C3%ADa,_Santa


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