Perseguir un ideal
Dime de qué presumes;
mil veces;
y cuanto más insistas,
más fácil me pones
decirte de qué careces
Los ideales, ¡que bonitos son!
Desperezan, entusiasman,
engrandecen el corazón;
pero hay quien en ellos tropieza
y se introduce en la sinrazón
Un buen profesional
era aquel compañero;
abrazó con pasión un ideal
y se olvidó de trabajar con esmero
Tan absorbido estaba
que la atención se desviaba
y los errores abundaban
¿Es el ideal el problema?
Quizás
¿Es aquel que lo sigue?
Puede ser
¿Son ambos?
Tal vez
Entonces examina:
¿Cambió tu carácter?
¿Cumples con tu deber?
¿Adónde te encaminas?
¿A los demás acoges,
o, quizá, los discriminas?
Tendrás que enseñar, tal vez,
a aquellos que estrechan el cerco,
tan alto anhelo.
Lo recordaba un alma grande,
Martin Luther King * se llamaba,
que pagó su rectitud con sangre.
Su ideal a todos abrazaba,
para formar un bello enjambre.
Vale la pena un ideal
que el alma vivifica,
da un impulso jovial
y torna la vida rica.



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