dimarts, 18 de febrer del 2020

Generosidad abierta

Buscando sentido a una expresión


Era una de las sesiones vespertinas de los lunes en las que los asistentes hurgamos en textos de la Biblia para ahondar en el contenido de los fragmentos que se leerán en la próxima misa dominical. J. llamó la atención sobre una expresión incluida en una de las citas propuestas por el mosén “amontonarás ascuas de fuego sobre su cabeza” (1) que chocaba con un contexto en el que predicaba el amor al prójimo sin excepciones.

Cuadro de El Greco *
Ninguno de los presentes teníamos claro qué significaba esa expresión. No parecía apropiado asociarla a una imagen como la de la impactante escena de La milla verde con la cabeza en llamas de un reo durante su ejecución en la silla eléctrica que he recordado posteriormente. J. mencionó una posible pista apuntando a lo sucedido en Pentecostés narrado en los Hechos de los Apóstoles: “se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaban sobre cada uno de ellos” (2): fuego purificador, fuego como imagen de Dios en Pentecostés y en la zarza ardiente que no se consumía a través de la cual Dios se comunica con Moisés. Aunque el planteamiento no chirriaba, no acabó de convencernos del todo y dejamos de especular sobre ello, permitiendo que la sesión siguiese adelante por otros derroteros.

Como el gusanillo persistía una vez acabada la reunión, he buscado en internet una explicación plausible y he encontrado la siguiente: “Cuando se escribió este proverbio (Proverbios 25:22), la gente en Oriente calentaba sus casas y cocinaba con fuego. Pero durante la noche el fuego a veces se apagaba y debían ir a buscar carbones encendidos a las casas vecinas para prender nuevamente el fuego y cocinar el desayuno. Estos carbones eran transportados en braseros o en un recipiente sobre sus cabezas.” (3) Es decir, un rasgo de generosidad para atender la necesidad del prójimo, que en las lecturas que propone la Iglesia para el próximo domingo se extiende a cualquiera que sea éste; como dice el refrán: 'haz el bien y no mires a quién'.

Siendo todavía cardenal Joseph Ratzinger afirmaba en una larga entrevista publicada con el título Dios y el mundo: Sólo puedo entender la Biblia como palabra de Dios leyéndola dentro de un contexto unitario, interrelacionándola con el conjunto y no en palabras o frases aisladas... La Biblia contiene textos contradictorios, o al menos emocionantes, precisamente porque la fe no se nos presenta como un sistema acabado.” (3) Razón suficiente para que, sobre todo los cristianos, pongamos empeño en conocer más a fondo el texto sagrado y se convierta en un alimento provechoso como fuente de inspiración y camino para dotar de mayor sentido a nuestra vida. No ha de sorprender que el papa Francisco realce su importancia y nos anime a familiarizarnos con él.

(1) Libro de los Proverbios, capítulo 25, versículo 22 y Carta de san Pablo a los Romanos, capítulo 12, versículo 20. Se puede consultar en https://www.bibliatodo.com/la-biblia/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa/romanos-12 y https://www.bibliatodo.com/la-biblia/Biblia-de-Jerusalen/proverbios-25
(2) Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 3. Se puede consultar en https://www.bibliatodo.com/la-biblia/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa/hechos-2
(3) Marco Antonio Ll.: ¿Cómo amontonas ascuas de fuego sobre la cabeza de tu enemigo? Se puede consultar en http://eltiempodegracia.blogspot.com/2018/07/como-amontonas-ascuas-de-fuego-sobre-la.html de donde procede también la primera imagen.
(4) Joseph Ratzinger: Dios y el mundo. Editorial DeBolsillo, número 20. Traductora: Rosa Pilar Blanco. 441 páginas
*La Venida del Espíritu Santo de El Greco extraída de https://rezarconlosiconos.com/granada/pag/60.html

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