dimarts, 30 de juny del 2020

Empacho de amistades

Más extensión, menos atención


Roberto Carlos quiere compartir planetariamente su alegría y buenos deseos en Un millón de amigos. “El bien es difusivo de sí mismo” dice Tomás de Aquino y el cantante lo expresa diciendo que ‘no quiere cantar solito’ y por eso ‘quiere tener un millón de amigos’ para que el gozo por tantas cosas buenas que se desean en la vida resuene en todo el orbe.

Ocurre también que, como le sucede a cualquier recipiente, nuestra capacidad de amistad real es limitada; aunque queramos tener muchos amigos tan solo lograremos albergar a unos pocos. Es cierto también que en la medida en que somos capaces de amar, de salir de nuestro yo para dar lo mejor de nosotros a otros, los límites se dilatan; aunque conviene vigilar que la expansión no conlleve desatención de aquellos con quienes nos unen lazos más estrechos. ¡Cuánto ferviente amor a la humanidad va acompañado de menosprecio u odio al vecino!; incoherencias cotidianas.

¿Se pueden tener un millón de amigos en Facebook? Desconozco si se da el caso, quizá algún artista, influencer, celebrity o mandatario los tenga, aunque pienso que hay otras plataformas más proclives a ello. Sin embargo, no es tan extraño encontrarse a quienes contabilizan varios miles. Cuando alguno de ellos requiere mi amistad me pregunto si hay algo que le pueda aportar que no tenga ya.

Mi relación con Facebook va ligada a las publicaciones de mis blogs. Fue una amiga, que es muy buena y entusiasta, la que me animó por la posibilidad que me ofrecía a una difusión más amplia. Luego me di cuenta que además me procuraba reencuentros y ampliaba la interlocución con quienes me relaciono más asiduamente. Y, por supuesto, era una puerta abierta al mundo desde donde te llegan solicitudes de amistad de personas a las que no conoces de nada. La expectativa de dar a conocer ‘mis productos’ a cuantos más mejor dio pie a ir incorporando amigos sin apenas restricciones, aunque antes les alertaba con un mensaje de mi propósito al aceptar su solicitud.

Hace unos días me encuentro con un aluvión de solicitudes nuevas, más de 60, sin que encuentre motivos para ello. Ante el desconcierto empiezo a examinarlas, pero poco después dejo la rutina, recapacito y me planteo qué relación que quiero tener con la plataforma. Pienso que corro el riesgo de convertirla en un almacén de amigos, donde la mayor parte de ellos son desconocidos en cuanto al trato, sin posibilidad de mayor acercamiento porque das preferencia a los que te cuentan los que ya conoces. Y no es eso lo que busco, ni tampoco quiero que Facebook me absorba mucho tiempo. Sé que me perderé la posibilidad de conocer a personas valiosas, pero no quiero 
ir más allá de donde pueda llegar.

Me ha costado tomar la decisión de anular casi todas las peticiones nuevas y prescindir de amistades que ya tenía, pero me ha parecido que era el momento de hacerlo, para no agobiarme ni frivolizar con 'los amigos'. Ya sabéis que mis publicaciones están abiertas a todo el mundo; quien quiera las puede consultar y comentar, sin que sea preciso engrosar la nómina de amigos para ello. A todos se lo agradezco.

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