Genocidio ignorado
En lengua inglesa hay una relación terminológica entre el mal y la vida: «debemos recordarnos que el mal tiene que ver con matar: que en inglés evil (el mal) es live (estar vivo) escrito al revés». Lo menciona el psiquiatra Morgan Scott Peck en el penúltimo capítulo de ‘El mal y la mentira’ (1) donde aborda la maldad grupal tomando como referencia de estudio la matanza perpetrada por el ejército estadounidense en Mỹ Lai (2) durante la guerra del Vietnam.
En el epígrafe de este capítulo titulado ‘La matanza de seres humanos’ Peck indica: «Muchos animales matan para proteger su territorio. Pero sólo un ser humano puede dirigir la matanza en masa de su propia especie para proteger sus “intereses” en una tierra lejana que nunca ha visto. De manera que nuestra matanza de seres humanos es una elección. Para sobrevivir no podemos no matar –refiriéndose a seres vivos vegetales o animales-. Pero podemos elegir cómo, cuándo, dónde y qué vamos a matar. Las complejidades morales de estas elecciones son enormes y a menudo bastante paradójicas.»
Estas paradojas tienen que ver con la consideración de qué o quién merece ser matado: «…hay temas como el del aborto. ¿Tiene derecho una mujer a llevar a término un embarazo y traer al mundo un hijo que no desea ni puede cuidar? ¿Pero tiene derecho a matar a ese feto potencialmente sagrado? ¿No es extraño que tantos pacifistas sean partidarios del aborto? ¿O que los que quieren privar a otros de la elección de abortar con el argumento de que la vida es sagrada sean tan a menudo los que defienden la pena capital? Y ya que hablamos de eso, ¿qué sentido ético tiene matar a un asesino como ejemplo para convencer a otros de que matar es moralmente malo?»
Estos cuestionamientos nos impelen a contemplar a la vida
humana en su plenitud y evitar contradicciones. A lo largo de la historia se ha
ido racionalizando de diversas maneras la justificación de la matanza
deliberada de seres humanos, vinculándose en la mayoría de las ocasiones a
cuestiones de seguridad o bienestar. Se considera que aquel que debe ser aniquilado
es alguien molesto, perturbador, por la razón que sea.
Hay un factor psicológico que interviene especialmente cuando se realiza o promueve una matanza masiva: el narcisismo. El narcisismo que Fromm acuñó como ‘maligno’, que «se caracteriza por una voluntad que no se somete.» No hay ninguna referencia superior a la que sujetarse o con la que dialogar: «En mayor o menor grado, todos los individuos mentalmente sanos se someten a los dictados de su propia conciencia. Pero los malos no. En el conflicto entre su culpa y su voluntad, es la culpa la que debe desaparecer y la voluntad ganar.» Esta voluntad no solo quiere ser dueña y señora de quien la posee, sino que además pretende controlar a otros.
Esta voluntad arrogante forma parte del germen sobre el que se asienta la justificación de cualquier matanza masiva de seres humanos a los que se suele despreciar y se trata de deshumanizar socialmente para desactivar cualquier atisbo de escrúpulo moral. Un argumento que se esgrime con frecuencia cuando se trata del ser humano en periodo de gestación en el seno materno, aunque las evidencias científicas corroboren que no es un apéndice de la gestante, sino que se trata de un ser humano distinto de ella.
La legislación sobre el aborto provocado y otros procedimientos de ingeniería genética consideran de hecho –más allá de lo que diga la letra- al ser humano en fase embrionaria como una mercancía, un producto a merced de su propietario. Como tal puede ser desechado por razón de procedencia, calidad u oportunidad dictaminada por la gestante, el laboratorio, el personal sanitario o el entorno. Una vez interrumpido su proceso vital y considerado como mercancía queda expuesto a ser manipulado y utilizado como objeto experimentación, fabricación o comercialización. De no ser porque es promovido con intensidad por altas instancias estatales e internacionales el aborto legalmente provocado entraría a formar parte, en los diccionarios de todo el mundo, de los motivos que incluye la definición de genocidio: 'Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano' (3).
(1) Morgan Scott Peck: El mal y la mentira. Título original: People of the Lie.
The Hope For Healing Human Evil (1983). Editorial: Emecé editores – 1ª edición
(1995). Traducción de Alicia Steimberg. 171 páginas
(2) Ver https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Mỹ_Lai


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