Reinterpretar una frase
‘Si vis pacem, para bellum’, si quieres la paz prepárate para la guerra, dice un conocido adagio latino (1). Habitualmente se interpreta esta frase como la necesidad de los Estados de proveerse de armamento y de ciudadanos preparados para usarlo para salvaguardar su integridad y estar en condiciones de repeler cualquier ataque que ponga en riesgo su subsistencia.
Estos últimos días los países en guerra en el este de Europa, tanto el invadido, como el invasor, han reclamado más armamento para conseguir sus antagónicos objetivos; las posibilidades de paz se alejan a pesar de los centenares de miles de víctimas que ya se han producido.
La guerra suele ser el ejemplo más llamativo de falta de paz, pero bien sabemos que hay múltiples situaciones en la vida corriente en las que se generan conflictos y hoy en día se cuenta con herramientas capaces de multiplicar sus efectos exponencialmente. La paz suele ser un bien tan escaso como preciado, al menos teóricamente, pero quizá deberíamos preguntarnos hasta qué punto valoramos y promovemos la paz con nuestra vida.Como advierte el texto conciliar la paz no es algo que viene institucionalizado sino que depende de cada uno de nosotros, que tenemos que luchar contra esas tendencias disgregadoras que una y otra vez aparecen en nuestro interior. Bastaría con recordar las palabras de Jesús: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro» (4). Desde el punto de vista psicológico P. D. Ouspensky dice en una de sus conferencias que para desarrollarnos, para crecer humanamente, necesitamos desembarazarnos de las emociones negativas (5). ¿Qué podemos hacer para revertir estas tendencias que nos quitan la paz y dificultan que seamos difusores de paz? Una posibilidad es reinterpretar el adagio latino: ‘Si quieres la paz, prepárate para la guerra interior contra todo aquello que te dificulta o impide mejorar como persona’.
*Alude al
versículo 17 del capítulo 32
del libro del profeta Isaías: «La
obra de la justicia será la paz, | su fruto, reposo y confianza para siempre».
Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/isaias/
(1) Si vis pacem, para bellum es una máxima
latina que significa «Si quieres la paz, prepárate para la guerra»… deriva de
un pasaje del escritor romano de temas militares, Vegecio, que dice: «Igitur
qui desiderat pacem, praeparet bellum» El dicho es uno de los muchos basados en
el prefacio del libro III de su obra Epitoma
rei militaris, posiblemente escrita alrededor del año 390. Extraído de
https://es.wikipedia.org/wiki/Si_vis_pacem,_para_bellum
(2) Concilio
Vaticano II: Constitución pastoral Gaudium
et spes, número 78
(4) Evangelio según san Marcos, capítulo 7,
versículos 20 a 23. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/marcos/






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