En el PP se rasgan las vestiduras
Están enfadados en el PP
porque Ciudadanos no les presta un diputado para poder formar grupo en el
Parlament de Catalunya. Nada nuevo en los manejos políticos, pero mejor es intentar
persuadir que dar por descontado. La rabieta tras la negativa no tiene razón de
ser y les deja peor de lo que estaban: ¿no hacen gala de que hay que cumplir
las normas establecidas? Quizá sería más provechoso centrarse en rentabilizar
al máximo el trabajo de sus cuatro diputados y, tras analizar su descalabro,
ser capaces de elaborar y presentar a la sociedad catalana propuestas
comprometidas y atractivas, si quieren recuperar la confianza que han perdido. Tengo
la impresión de que uno de sus principales problemas es tener un discurso
demasiado supeditado a los dictados procedentes de la sede central de su
partido. Les convendría dejar claro que no son una simple sucursal, como puede
dar a entender el lema escogido para la campaña electoral: 'España es la
solución'.
En el marco de la
escenificación del enojo con el partido naranja el presidente gallego Núñez
Feijóo decía en una entrevista radiofónica (1) que su formación era fiable,
mientras que Ciudadanos era imprevisible por su falta de experiencia de gestión
y por sus alianzas. No sé qué entiende Feijóo por fiabilidad, salvo que lo
circunscribiese a tareas administrativas o contables. En cuanto a la acción
política ha provocado abundante desconcierto, tanto en la morosidad o titubeos
para tomar decisiones cruciales como en el apoyo o promoción de iniciativas
legislativas de difícil encaje en su ideario.
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| Jorge Bustos |
Lo retrataba hace unos
meses el filólogo y analista político Jorge Bustos: “El PP es una maquinaria de poder, que se puede mover a cualquier lado del espectro ideológico con tal de seguir reteniéndolo. Ha pasado, de ser un conservador incendiario, como lo fue en la primera legislatura de Zapatero, a convertir el PP en 2008 en un partido de tecnócratas, en una especie de gestoría de abogados del Estado… La aspiración de Rajoy es resucitar el viejo bipartidismo. Él es un político que no aspira a grandes reformas, porque tiene una mentalidad funcionarial. Él quiere pasar a la historia para que España siga siendo tan reconocible como lo era antes de la crisis. Ese es su proyecto, puramente económico.” (2)
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| Inés Arrimadas y Xavier García Albiol |
Más que perder el tiempo lamentándose,
en Catalunya y España al PP le iría bien cambiar de chip y generar más
confianza de la que ofrecen.




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