Debate sobre modelos pedagógicos
Con el inicio del curso
escolar se ha avivado el debate sobre los modelos pedagógicos que se aplican en
las escuelas. Hace unos meses Albert Sáez se refería a ellos en la columna Algo (bueno) pasa en la escuela, (1) donde
citaba a Eduard Vallory, responsable del proyecto Escola Nova 21, que en una
reciente entrevista decía que “intentamos generar un cambio de paradigma, pasar
de la escuela centrada en transmitir conocimientos, a una escuela centrada en
un aprendizaje que sea útil para el día a día”. (2) Asignaturas, exámenes,
trabajo memorístico y deberes, son algunos de los aspectos que se ponen en la
picota. En el mismo contexto, Antoni Burgaya, impulsor del proyecto Summem de la Escola Pia, apostaba hace
unos días “por el aprendizaje interdisciplinario, inclusivo, por competencias y
cooperativo”. (3)
En el conjunto del sistema
educativo coexisten múltiples modelos pedagógicos. Cada uno con defensores,
detractores, propagandistas y simples usuarios. Un buen diseño de los mismos
debería contar para su aplicación con flexibilidad para adaptarse a las
características específicas de cada centro –alumnado, entorno social y
cultural…-; dinamismo para corregir los desajustes e ineficiencias que se
produzcan; apertura para incorporar innovaciones que lo mejoren; y efectividad
en el cumplimiento de los objetivos. Además, su éxito depende en gran medida de
la implicación del conjunto la comunidad educativa: propiedad, dirección,
empleados -profesores y no docentes- y familias.![]() |
| Antoni Burgaya |

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