«¡Dales caña!» se le pedía a Alfonso Guerra en los mítines de su partido y, a tenor de lo que indica la crónica de Roger Pascual, (1) algo parecido se espera de las intervenciones de Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados. He leído su discurso –más bien soflama por el contenido y el tono- en la sesión de investidura: un demagógico totum revolutum plagado de referencias sesgadas, estereotipos, descalificaciones, agravios comparativos… Una exposición cuya base es el lema ‘Catalonia is different’ y cuyo objetivo es desalojar al PP y conseguir un referéndum.
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| Intervención de Gabriel Rufián |
Cada diputado es ante todo representante de los ciudadanos y a ellos se debe en primer lugar. No elude su responsabilidad que la forma de elección distorsione esta premisa. Deberían subsanarse las incoherencias de la ley electoral para permitir que cada señoría pueda ejercer su función sin convertirse, de hecho, en rehén de un grupo político. Pero quizá algunos teman perder el control y apelen a la estabilidad parlamentaria para evitarlo, aunque faciliten con ello que en la tribuna de oradores se escenifiquen espectáculos de tuiterismo político: eslóganes, flashes, ocurrencias, diatribas, exabruptos… un plagio del club de la comedia.
(1) http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/gabriel-rufian-vuelve-revolucionar-congreso-5358148

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