Un bebé invita a
la contemplación. Cuando una compañera de trabajo venía a la oficina con su
bebé recién nacido era habitual que casi todos los empleados dejaran lo que
estaban haciendo para arremolinarse alrededor del bebé y hacerle carantoñas. La
imagen de ese Niño alrededor del cual se configura el belén nos está reclamando
contemplación, que no es la inacción propia de quien se queda pasmado, sino la
actividad interior necesaria para dar sentido a lo que hacemos.
Cuántas veces
andando estresado y preocupado por comidas, regalos y vestuario; he
representado el personaje del caganer: aquel al que el acontecimiento
más maravilloso siempre le pilla al traspié y fuera de sitio.
Deseo que encontréis en medio del barullo de estos
días, momentos de sosiego que os permitan contemplar el misterio de la Navidad.
Amigo Joaquin hermoso tu comentario ,hoy las fiestas no solo las de Navidad todas, solo es consumismo pocos sienten y viven la tradición como antaño ,recuerdo cuando al son de la lotería que se escuchaba por la radio se olía en las calles y los comercios este día tan entrañable y hermoso pero todo cambia para bien o mal y arrastra con la tradición y como antes se vivía ,un abrazo amigo y deseo que siempre podamos guardar ese momento que vivimos la mayoría en nuestros adentros cada año .Un abrazo feliz Navidad . Josefina Borrell
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