El órdago de
Pablo Iglesias
Cuando el PSOE
entregó el documento programático que debía de servir de base para la
negociación de la investidura de Pedro Sánchez, el dirigente de Podemos Íñigo
Errejón comentó que el papel lo aguanta todo, comparando el tema de las puertas
giratorias y el fichaje de Trinidad Jiménez por Telefónica. Al presentar Pablo
Iglesias el minucioso y osado programa de gobierno de su formación pensé en ese
comentario.
Horas antes que
Iglesias hiciera pública su propuesta leía el comentario que el pasado domingo
hacía el obispo de Terrassa* a sus feligreses aludiendo al síndrome hybris** para
encauzar su reflexión. Con este término se hace referencia al comportamiento de
quien muestra un orgullo o confianza en uno mismo exagerados, un tipo de mal de
altura que afecta especialmente a aquellas personas con altas responsabilidades
políticas.
Desde que se
celebraron las elecciones Pablo Iglesias ha buscado acaparar el foco del debate
político a base de ir lanzando envites hasta llegar al órdago que supone su
última propuesta. La estrategia seguida por Pedro Sánchez, que necesita de su
concurso para poder alcanzar la presidencia del gobierno, lo ha envalentonado hasta
el punto de situar al líder del PSOE ante una difícil tesitura: renunciar a ser
presidente o serlo de un gobierno controlado por Podemos.
La confianza que sigue
mostrando Sánchez en que habrá acuerdo, puede hacer pensar en que estamos ante la
escenificación de un paripé, una especie de MacGuffin hitchcockiano*** que distrae
al espectador del estado real de las negociaciones. Sin embargo, un documento tan
explícito que se acompaña de una puesta en escena tan manifiesta deja poco
margen para permitir retoques significativos.
La política
depara muchas sorpresas y no todo está dicho, pero para llegar a buen puerto será
necesario que en los políticos involucrados mengüe el nivel de ensimismamiento
y crezca ostensiblemente el de cooperación.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada