dimarts, 16 de febrer del 2016

Delirios de grandeza

El órdago de Pablo Iglesias

Cuando el PSOE entregó el documento programático que debía de servir de base para la negociación de la investidura de Pedro Sánchez, el dirigente de Podemos Íñigo Errejón comentó que el papel lo aguanta todo, comparando el tema de las puertas giratorias y el fichaje de Trinidad Jiménez por Telefónica. Al presentar Pablo Iglesias el minucioso y osado programa de gobierno de su formación pensé en ese comentario.

Horas antes que Iglesias hiciera pública su propuesta leía el comentario que el pasado domingo hacía el obispo de Terrassa* a sus feligreses aludiendo al síndrome hybris** para encauzar su reflexión. Con este término se hace referencia al comportamiento de quien muestra un orgullo o confianza en uno mismo exagerados, un tipo de mal de altura que afecta especialmente a aquellas personas con altas responsabilidades políticas.

Desde que se celebraron las elecciones Pablo Iglesias ha buscado acaparar el foco del debate político a base de ir lanzando envites hasta llegar al órdago que supone su última propuesta. La estrategia seguida por Pedro Sánchez, que necesita de su concurso para poder alcanzar la presidencia del gobierno, lo ha envalentonado hasta el punto de situar al líder del PSOE ante una difícil tesitura: renunciar a ser presidente o serlo de un gobierno controlado por Podemos.

La confianza que sigue mostrando Sánchez en que habrá acuerdo, puede hacer pensar en que estamos ante la escenificación de un paripé, una especie de MacGuffin hitchcockiano*** que distrae al espectador del estado real de las negociaciones. Sin embargo, un documento tan explícito que se acompaña de una puesta en escena tan manifiesta deja poco margen para permitir retoques significativos.

La política depara muchas sorpresas y no todo está dicho, pero para llegar a buen puerto será necesario que en los políticos involucrados mengüe el nivel de ensimismamiento y crezca ostensiblemente el de cooperación.



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