dimecres, 3 de febrer del 2016

Infidelidades, mentiras y desconfianza

Reconocer el yerro

La infidelidad es un comportamiento mentiroso que busca una justificación; porque supone traicionar un compromiso adquirido libremente y las mentiras dirigidas a la pareja suelen adornar el proceso mientras es descubierto.

¿Cómo reacciona el infiel cuando percibe que su pareja confía plenamente en él? Transcribo dos fragmentos abordan esta situación.

El primero es de la película Breve encuentro, dirigida por David Lean. Laura, la narradora y protagonista, está enamorada de Alec, a quien conoció en uno de sus viajes semanales a la ciudad. El penúltimo encuentro ha sido intenso y a punto de consumarse el adulterio; la estancia en la ciudad se ha alargado y va a llegar muy tarde a casa. Llama por teléfono a Fred, su marido, para justificar el retraso y, tras colgar se oye la voz de la narradora: “Mentir es terrible y peor cuando sabes que te creen a ojos cerrados. Es tan fácil y tan degradante.” Cuando al poco de iniciarse el film Laura evoca la historia de su idilio advierte que no piensa decírselo a su esposo porque le destruiría.

El segundo está extraído del libro La sinrazón  con el estilo narrativo minucioso e introspectivo propio de Rosa Chacel. Santiago, narrador y protagonista, que está viviendo un romance con Elfriede, una antigua amante que conoció en un país lejano, reflexiona sobre su comportamiento: “Porque la mentira, cuando atraviesa una atmósfera de duda, se mantiene por espíritu de conservación, lucha por su vida, mientras que si cae en un medio de confianza, si chapotea en la aceptación, sin encontrar nada que se le oponga, se hipertrofia, de tanta pasividad. Aquella mentira era una mole huera que podía seguir hinchándose indefinidamente… Si yo hubiera percibido en Quitina un mínimum de duda, mi mentira no me resultaría tan repugnante, vería en ella una faz positiva: la de haber llevado a su alma esa duda que, tengo que confesarlo, hoy por hoy, es lo que impera en la mía. Es decir que, esa mentira, al hacerla dudar, la habría acercado a mi verdad. Pero Quitina había confiado y esto la distanciaba de mí. Su confianza y mi duda eran tan antagónicas como el calor y el frío, como el sueño y la vigilia.”*

Algunos efectos negativos en el causante que aparecen en estos relatos: vergüenza, tristeza, insinceridad, incapacidad de pedir perdón.

¿Y las parejas? ¿Estaban en babia? En el primer caso Fred, enfrascado en sus pasatiempos se le escapan comentarios de su mujer cuando el idilio es incipiente, tan solo cuando ya se ha acabado observa la tristeza en el rostro de Laura mientras esta recuerda el affaire. En el segundo, Quitina sabe lo que ocurre pero no quiere desvelarlo para salvaguardar la estabilidad familiar.

El daño es difícil de reparar, pero el punto de partida es dejar de lado los principales obstáculos: orgullo y prejuicio.


*Rosa Chacel: La sinrazón (1960). Plaza&Janés (1994) – Colección Biblioteca de Autor nº 172/4. Primera parte. 5. Página 198


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