dilluns, 8 de febrer del 2016

Desprecio por la excelencia

De cara a la galería

Leía hoy una anécdota de George Bernard Shaw*: “un día en el que, ayudado por su secretario, revisaba la correspondencia, abrió un sobre sin remitente del que extrajo una cuartilla doblada por la mitad con una sola palabra: "IMBÉCIL". Al verlo Shaw miró a su ayudante con cara de perplejidad y dijo: ‘En mi vida he recibido muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta’.

Dani Rovira
Las galas de entrega premios, cualquiera que sea el organizador y el motivo de los mismos, es un espectáculo que no me atrae, lo cual también afecta a los Goya del cine español, lo que no impide haber oído reproducidos algunos fragmentos en un programa de radio, entre los que se incluían las palabras que el actor y presentador Dani Rovira dedicó al ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, presente en la sala, utilizando su extenso currículum como motivo de mofa.

Méndez de Vigo y Antonio Resines
En casos parecidos Salvador Sostres suele aludir a la cobardía de meterse con quien sabes que no se va a defender. Rovira sabe que ni el ministro va a tomar represalias ni le va a dedicar un comentario irónico como el de Shaw.

Un colega del presentador, Fernando Fernán Gómez, dijo en la entrevista que dio lugar a la película La silla de Fernando, que para él el mayor defecto de los españoles no era la envidia, sino el desprecio por la excelencia, opinión que ejemplificó Dani Rovira con su intervención.

Quizá quiso parecer ingenioso, pero en el escenario en que se produjo era previsible. Así es que parecía más bien un comentario cara a la galería, congraciándose con un colectivo, con el que probablemente se siente identificado, que suele significarse por su encorsetamiento ideológico.

El ingenio y la creatividad casan mal con el adocenamiento. Congeniar humor y respeto es de genios, espero que Dani Rovira sea capaz de añadir esta cualidad a su pericia interpretativa.




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