dimarts, 8 de març del 2016

Gestionar la tecnología

Entre la utilidad y la dependencia

José María Pemán cuenta en uno de los relatos que componen el libro Signo y viento de la hora (1) que estaba en la antesala del despacho de un señor importante, donde había otras personas importantes esperando ser recibidas. Le habían comentado amablemente que tendría que esperar un poquito. Durante la espera sonó el teléfono y observó que la secretaria no tardaba en pasar la llamada a su jefe, mientras las visitas seguían esperando. Esta escena se repitió varias veces y valorando las expectativas de ser recibido decidió marcharse y llamar desde una cabina al teléfono del señor importante siendo atendido inmediatamente.

Las novedades tecnológicas inciden en los hábitos y prioridades de las personas. De ordinario no se les puede aplicar una valoración moral por sí mismas, además suelen aportan utilidad y atractivo. El problema surge cuando pasan a ejercer una posición de dominio sobre la persona. En este caso de la utilidad se pasa a la dependencia.

La aceleración en la era de Internet
(José Luis Merino)
El pasado domingo publicabael digital de La Vanguardia un extenso artículo de Xavi Ayén titulado La aceleración provocada por la era digital, a debate. (2) Su contenido me recordó las primeras experiencias con internet a finales del siglo pasado. Me sorprendió entonces la avidez de respuesta que mostraban algunos de mis interlocutores. En ese momento nos comunicábamos por correo electrónico. Con la llegada de las redes sociales y Whatsapp está tensión comunicativa ha crecido exponencialmente. El estudio realizado por el psiquiatra extremeño, citado por Ayén, Jesús de la Gandara, autor del libro Cibernícolas, corrobora esta impresión: ‘El vicio más extendido es el del apresuramiento, que “tiene que ver con la veloz obsolescencia de las cosas y en ocasiones de las personas. Vivimos una sociedad de consumo donde impera lo efímero”.’ Apenas hay tiempo para digerir lo que se transmite y de tanto tragar se puede llegar al empacho.

El tema principal del artículo, a tenor de lo que expresa la entradilla es la absorción de tiempo asociada a las nuevas tecnologías:  ‘Los expertos se enfrentan al reto de explicar cómo las tecnologías que fueron creadas para facilitarnos la vida acaban consumiendo todo nuestro tiempo.’ Tenemos una dilatada experiencia y abundante literatura sobre los efectos de la televisión en la vida familiar. Las nuevas tecnologías tienen una gran capacidad para captar la atención. La exposición a los ordenadores y los Smartphone pueden producirnos efectos hipnóticos, manteniéndonos largo tiempo pendientes de la pantalla. Las redes sociales y la mensajería instantánea puede provocarnos estados de ansiedad, que nos inhabilitan transitoriamente para otras tareas. En este sentido se manifiesta la socióloga australiana Judy Wajcman, de la London School of Economics, citada también en el artículo y autora de Pressed for time: “Muchos sociólogos opinan que el drama de los ciudadanos modernos es encontrar tiempo para sí mismos. Lo que yo llamo la paradoja del tiempo es que todas las máquinas y la tecnología digital que deberían habernos liberado de la presión y el agobio del tiempo, porque nacieron para facilitarnos la vida, en realidad nos han convertido en seres más ocupados que nunca, en vez de liberarnos. Las encuestas indican que nos sentimos más agobiados y ansiosos que antes”.

No ha de extrañar la controversia al valorar las nuevas tecnologías, para algunos son fantásticas y sólo les ven ventajas; otros sólo se fijan en los problemas y alertan de sus perjuicios; y la mayoría valora su utilidad y considera que los efectos serán positivos o negativos en función de su uso. En este sentido Wajcman indica “la experiencia o vivencia que tengamos del tiempo depende, ante todo, del significado y los valores que otorgamos a nuestras actividades, no de la tecnología”.

Aprender a gestionar la tecnología. Quizá sea necesario librar una batalla, más o menos dura, contra la propia tendencia y zafarnos de la presión de nuestro entorno social. El objetivo debería consistir en que la tecnología esté a nuestro servicio y no se convierta en nuestro señor.

(1) José María Pemán: Signo y viento de la hora – Editorial Salvat – Colección: Biblioteca básica Salvat, libro RTV 84 ‘1970’ – Selección de Emilio Gasco ‘El señor que llama por teléfono’ Páginas 66 a 69.

(2) Xavi Ayén: La aceleración provocada por la era digital, a debate. La Vanguardia 06/03/2016 11:24. www.lavanguardia.com/cultura/20160306/40232509338/la-aceleracion-era-digital.html



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