A
vueltas con Catalunya y la UE
Cuentan
que un conductor oye en la radio: ”alerta a todos los conductores que circulen
por la carretera A en dirección a B, hay un vehículo que circula en sentido
contrario”. Y el oyente radiofónico exclama: “¿Uno? ¡No!, ¡todos!”
Viene a
cuento por las declaraciones de Oriol Junqueras respondiendo al ministro José
Manuel García Margallo indicando que la independencia de Cataluña no implicaría
quedar automáticamente fuera de la UE y demandando "en qué tratado de la
UE, directiva o simple artículo se habla de la exclusión automática de un
territorio"*, que se añaden a las que hizo Artur Mas hace unos días en un
acto de la candidatura ‘Junts pel sí’ en el mismo sentido. Y ello pese a las reiteradas
manifestaciones contrarias de dirigentes de la UE, las más recientes de Angela
Merkel y David Cameron. Junqueras habla de territorios y Mas hablaba de
ciudadanos para decir que si ya están dentro cómo se les puede echar. Pero
resulta que la UE es una unión de estados, con todo lo que ello comporta. Catalunya
y sus ciudadanos están vinculados a la UE en cuanto forman parte de un estado
miembro, España, guste o no.
Siguiendo
su argumento se les puede preguntar a los señores Junqueras y Mas en qué documento
de la UE indica que un nuevo estado, cuyo territorio procede de un estado
miembro, queda automáticamente adherido a la unión.
El
pertinaz discurso de aseverar que se permanecerá en la UE, desoyendo a voces cualificadas
de este organismo, demuestra la obsesión en ‘Junts per sí’ para que cale en la
población esta percepción, utilizando para ello argumentos falaces y
despreciando cualquier juicio desfavorable.
Y si una
vez conseguida la independencia se confirma que Catalunya queda fuera de la UE,
siempre quedará Madrid –léase gobierno español- para echarle las culpas. Pero,
por de pronto, se habrá conseguido el primer objetivo. Luego, ya se verá.
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