¿Médicos y verdugos?
En Estados Unidos, El senado de
California ha aprobado una ley que legaliza la eutanasia, cuya entrada en vigor
está pendiente de la firma del gobernador.* Se uniría así a los cinco estados**
que ya lo habían hecho.
Quizá ocurra como en el caso del
matrimonio homosexual y, se vaya produciendo un goteo de estados que se vayan uniendo y al cabo de unos años la Corte Suprema decida su legalidad para toda
la nación.
Más allá de las motivaciones
anejas a cada caso, las connotaciones morales y las consecuencias que se
derivan del hecho de que una persona decida poner fin a su vida, hay que
considerar que conceder este derecho supone que un médico u otro miembro del
personal sanitario se ha de convertir en verdugo, directo o indirecto, y, además, es posible que se
pretenda obligar a estos profesionales a realizar dicha práctica bajo la
premisa de que prevalece la voluntad del paciente.
Es una situación triste, pero
no conviene dejarse llevar por sensiblerías. El derecho del paciente no puede
violentar la conciencia de quienes tienen como referencia el juramento hipocrático, que en uno de sus
puntos dice: “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea
más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda
injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de
venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las
mujeres pesarios abortivos.”***
(caso relacionado: Un
seminarista con el mismo cáncer que Brittany Maynard quiso disuadirla del
suicidio con una carta) www.religionenlibertad.com/un-seminarista-con-el-mismo-cancer-que-brittany-maynard-quiso-disuadirla-38536.htm

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