dilluns, 14 de setembre del 2015

Un derecho no debe conculcar otro

¿Médicos y verdugos?

En Estados Unidos, El senado de California ha aprobado una ley que legaliza la eutanasia, cuya entrada en vigor está pendiente de la firma del gobernador.* Se uniría así a los cinco estados** que ya lo habían hecho.

Quizá ocurra como en el caso del matrimonio homosexual y, se vaya produciendo un goteo de estados que se vayan uniendo y al cabo de unos años la Corte Suprema decida su legalidad para toda la nación.

Más allá de las motivaciones anejas a cada caso, las connotaciones morales y las consecuencias que se derivan del hecho de que una persona decida poner fin a su vida, hay que considerar que conceder este derecho supone que un médico u otro miembro del personal sanitario se ha de convertir en verdugo, directo o indirecto, y, además, es posible que se pretenda obligar a estos profesionales a realizar dicha práctica bajo la premisa de que prevalece la voluntad del paciente.

Es una situación triste, pero no conviene dejarse llevar por sensiblerías. El derecho del paciente no puede violentar la conciencia de quienes tienen como referencia el juramento hipocrático, que en uno de sus puntos dice: “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos.”***

(caso relacionado: Un seminarista con el mismo cáncer que Brittany Maynard quiso disuadirla del suicidio con una carta) www.religionenlibertad.com/un-seminarista-con-el-mismo-cancer-que-brittany-maynard-quiso-disuadirla-38536.htm



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