La amistad y sus exigencias
Una de las sorpresas que me he
llevado al ver crecer a mis hijas ha sido la evolución en la relación con sus
compañeros de escuela. Lo que parecía un fuerte vínculo en parvulario se
desvanecía como un azucarillo en agua si en preescolar seguían caminos distintos.
Los encuentros por la calle tras una temporada sin verse se saldaban con la
pregunta: ¿quién es? En los inicios de primaria la amistad se convertía en un
vaivén: “papá, ¿sabes quién es mi mejor amiga?” y yo, bromeando, repreguntaba:
¿la de esta semana?, porque variaba constantemente. Ya avanzada la
primaria la percepción de la amistad se va consolidando, ya hay amigas hechas
en el colegio que siguen siéndolo aunque ya no coincidan en el mismo centro.
Hay quien presume de tener
muchos amigos, pero en bastantes ocasiones sólo es una afirmación superficial,
porque la amistad se confunde con ser colegas o compañeros.
Se dice que las amistades se
eligen, aunque sería más apropiado decir que son fruto de un proceso tras un
encuentro, casual o no, que va tomando cuerpo con el tiempo por la voluntad
de las partes.
En el siglo IV San Ambrosio,
obispo de Milán, describió en su obra De
oficiis ministrorum** lo que debería caracterizar a
la amistad, del que extraigo unas pinceladas**:
-Sólo es digna la amistad que
favorece las buenas costumbres.
-Si descubres algún defecto en
el amigo, corrígele en secreto, si no te escucha, repréndele abiertamente.
-La amistad ha de ser
constante y perseverante en sus afectos: no cambiemos de amigos como hacen los
niños, que se dejan llevar por la ola fácil de los sentimientos.
-Abre tu corazón al amigo para
que te sea fiel y te comunique la alegría de la vida.
-Respétale como a otro yo, y
no tengas miedo de ganártelo con tus favores, porque la amistad no admite la
soberbia.
-No le abandones en el momento
de la necesidad, no le olvides, no le niegues tu afecto, porque la amistad es
el soporte de la vida.
-En la adversidad se prueban
los amigos verdaderos, pues en la prosperidad todos parecen fieles.
-Que el uno escuche al otro
como a su igual
-La amistad no es mercenaria,
sino que resplandece de dignidad y de belleza.
-Suelen ser mejores las
amistades entre los pobres que entre los ricos. No hay verdadera amistad donde
existen falsos halagos. Sucede a menudo que se es complaciente con los ricos
por adulación, mientras que nadie simula cuando trata con un menesteroso. Así,
la amistad que se ofrece al pobre es más sincera, por ser más desinteresada.
Mucho más
cercano en el tiempo, Roberto Carlos nos deleitaba con una canción, Amigo***, que empieza: Tú
eres mi hermano del alma realmente un amigo. - Que en todo camino y jornada
está siempre conmigo. - Aunque eres un hombre aun tienes alma de niño. - Aquel
que me da su amistad, su respeto y cariño. - Recuerdo que juntos pasamos muy
duros momentos. - Y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos. - Es tu
corazón una casa de puertas abiertas. - Tu eres realmente el más cierto en
horas inciertas.
Referencias de distintas épocas que nos pueden servir de pauta para valorar la amistad.
*C.S.
Lewis: Mientras no tengamos rostro.
‘capítulo XVI’
**San Ambrosio ‘Obispo de Milán’ - De oficiis ministrorum ‘Libro III 124-135. Texto completo en www.mercaba.org/TESORO/Ambrosio/san_ambrosio1.htm, ‘Sobre la amistad’
**San Ambrosio ‘Obispo de Milán’ - De oficiis ministrorum ‘Libro III 124-135. Texto completo en www.mercaba.org/TESORO/Ambrosio/san_ambrosio1.htm, ‘Sobre la amistad’
***Roberto Carlos, Amigo, en www.youtube.com/watch?v=RSOVVs78wr8

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