dilluns, 26 d’octubre del 2015

Aceptarse para crecer

Un gran reto

Era un matrimonio con el que teníamos muy buena relación desde que se convirtieron en los suegros de mi primo. Siendo ya nonagenarios, la suegra tenía fama de gruñona y quien mayormente padecía y soportaba pacientemente su mal humor era su esposo. En una de las visitas que les realizamos, poco después de una de sus regañinas, me comentó: “Sabes, no me soporto, y como no me soporto, me he vuelto insoportable.” Una frase que ha permanecido imborrable en mi memoria desde entonces.

¡Cuántas veces el mal humor, la agresividad verbal… son consecuencia de no aceptar nuestras limitaciones! Hacemos pagar a los demás que no seamos capaces de dar más de nosotros mismos.
Wayne W. Dyer

Wayne Dyer nos da un diagnóstico: “La lamentación de uno mismo es una actividad inútil que impide que vivas tu vida en forma positiva y eficiente. Te impulsa a tenerte pena a ti mismo e inmoviliza tus esfuerzos por dar y recibir amor. Más aún, disminuye tus oportunidades de mejorar tus relaciones afectivas y aumentar tus relaciones sociales.”*

Alguien me comentó que cuando estaba muy enfadado se miraba al espejo y al ver su cara reflejada le entraban ganas de reírse y se le pasaba el enfado. Quizá sea el momento de hacer caso al conocido refrán: “A mal tiempo, buena cara”.


* Wayne W. Dyer: Tus zonas erróneas -Your Erroneous Zones- (1976) – Editorial Grijalbo (1994) - Autoayuda y superación – Traducción: María Pilar Donoso - 2. El primer amor – Páginas 64 a 66

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