dilluns, 19 d’octubre del 2015

Ideología e irracionalidad

La orientación de la política

El profesor le pregunta al alumno:
- ¡Rápido, rápido! Cuantos son dos y dos.
El alumno contesta inmediatamente:
- Cinco.
Sorprendido el profesor le dice:
- Pero hombre, ¡qué error!, dos y dos son cuatro.
Y el alumno replica:
- Usted qué pedía, ¿rapidez o exactitud?

La respuesta ingeniosa del alumno mueve a la hilaridad, pero en el ámbito de la política, a veces con la inestimable colaboración de los medios de comunicación, no es extraño encontrarnos con episodios en los que se pretende hacer ver lo contrario de lo que parece evidente. George Orwell lo ejemplifica en 1984 en un fragmento que tiene alguna relación con el chiste aunque no tenga ninguna gracia: “Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo. Era inevitable que llegara algún día al dos y dos son cinco. La lógica de su posición lo exigía. Su filosofía negaba no sólo la validez de la experiencia, sino que existiera la realidad externa. La mayor de las herejías era el sentido común, Y lo más terrible no era que le mataran a uno por pensar de otro modo, sino que pudieran tener razón. Porque, después de todo, ¿cómo sabemos que dos y dos son efectivamente cuatro? O que la fuerza de la gravedad existe. O que el pasado no puede ser alterado. ¿Y si el pasado y el mundo exterior sólo existen en nuestra mente y, siendo la mente controlable, también pueden controlarse el pasado y lo que llamamos la realidad?”*

¿Es eso posible? Por supuesto, ejemplos notorios del mismo cariz no nos faltan en la historia y no están muy lejanos en el tiempo, pero también los encontraríamos en la actualidad. Es necesario, para ello, una adecuada dosis de propaganda que repercuta en un estado de sugestión colectiva, como la que formula Andersen en el cuento El nuevo traje del rey, conocido también por El rey desnudo.

Es el peligro que acompaña a la ideología cuando pretende desvirtuar la realidad pasándola por un tamiz que la ahorme a sus postulados. Así lo denunciaba en un artículo el periodista Carlos Esteban: "La ideología, cualquier ideología, es una cárcel mental. Se parece a las antiguas herejías en que escogen una parte de la verdad -a veces importante, a veces nimia - y la convierten en la Causa de Todo. Los ideólogos son, así, monomaniacos. Su Idea lo explica todo, aunque al final no valga la pena la explicación; su concepto de la realidad es total, aunque se trate a menudo de una totalidad diminuta.”***

Cuando oigo hablar a algunos políticos de transformar la sociedad o cambiar la realidad, pienso ¡cuidado!: ¿qué nos van a vender? y ¿cuánto nos va a costar? No es malo tener ideales y hacer de ellos bandera política, siempre y cuando actúen como vectores que orienten pero no interfieran los objetivos que deberían ser prioritarios: servicio a los ciudadanos y buena gestión.

*George Orwell (Eric Blair): 1984 (Nineteen Eighty-Four) 1949 – Salvat – Biblioteca básica Salvat. Libro RTV 78 1970– Primera parte, capítulo VII, página 69 - Traducción Rafael Vázquez Zamora
**El traje nuevo del emperador (Keiserens nye Klæder) también conocido como El rey desnudo, es un cuento de hadas danés escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837 como parte de Eventyr, Fortalte for Børn (Cuentos de hadas contados para niños). Información recogida de es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador

***Carlos Esteban: Ideólogos - Alba del tercer milenio, del 14 al 20 de septiembre de 2007




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