Filtrar la irrelevancia
Buscando imágenes
por internet relacionadas con esta palabra la connotación del concepto es peyorativa. Se la asimila a la pereza, como la de aquel
miembro de la nobleza elegante, cortés y alérgico al trabajo, que comentaba que
a veces tenía la tentación de ponerse a trabajar y cuando le preguntaban: “y entonces,
¿qué haces?”, contestaba, “me echo en la
cama y espero a que se me pase”.
Conocemos el
refrán: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Una invitación a ser
diligentes. Pero, a veces, el problema está en detectar qué es lo que realmente
debes hacer en cada momento.
Estuve unos años
trabajando como operador en el centro de cálculo de una entidad financiera. Nos
llegaban órdenes de trabajo que había que procesar, pero solía pasar que los
responsables después de atender una llamada telefónica interferían en la organización
del operador con una orden de trabajo: “dale prioridad a esto sobre todo lo
demás”. Pero no era extraño que poco después se cursase otra orden del mismo
cariz, que suponía la pérdida de prelación de la anterior. En alguna ocasión la
acumulación de órdenes prioritarias hizo exclamar al operador: “En qué
quedamos, hay todas estos trabajos acumulados que son prioritarios sobre todos
los otros”. La respuesta solía ser: “tú mismo, haz lo que puedas”.
Sin embargo, hay
quien lo tiene más claro. En una reunión en Santiago de Compostela me
sorprendió el comentario de uno de los asistentes hablando de los documentos
que llegaban a su despacho para ser tratados con urgencia. Su lema era “lo
urgente puede esperar, lo muy urgente debe esperar”. Su argumento era que entendía
la urgencia como importancia, lo que significaba que cuanto más perentorio era el
asunto con más detenimiento se había de tratar.
A los funcionarios
de las administraciones públicas se les cuelga el sambenito de usar con bastante
asiduidad la frase “vuelva usted mañana”, que inmortalizó Mariano José de Larra,
para desembarazarse del sufrido contribuyente. También a algunos políticos se
les atribuye el mérito de haber aprendido a tener en su despacho dos montones
de papeles: “problemas que el tiempo aún no ha resuelto” y “problemas que el
tiempo resolvió”. Se supone que es propio de los problemas que escampen.
![]() |
| Nicholas Carr |
Pero las nuevas tecnologías
han incidido para dar otra valoración del tiempo. Las facilidades de
comunicación que nos ofrecen se traducen para muchos usuarios en esperar
respuestas inmediatas a sus requerimientos, una impaciencia que afecta a su
capacidad de concentración. Es un virus contagioso por mimetismo. Nicholas Carr**
lo expresa de esta manera: “Durante los últimos años he tenido la incómoda
sensación de que alguien (o algo) ha estado cacharreando con mi cerebro,
rehaciendo la cartografía de mis circuitos neuronales, reprogramando mi
memoria. No es que ya no pueda pensar (por lo menos hasta donde me doy cuenta),
pero algo está cambiando. Ya no pienso como antes. Lo siento de manera muy
acentuada cuando leo. Sumirme en un libro o un artículo largo solía ser una
cosa fácil. La mera narrativa o los giros de los acontecimientos cautivaban mi
mente y pasaba horas paseando por largos pasajes de prosa. Sin embargo, eso ya
no me ocurre. Resulta que ahora, por el contrario, mi concentración se pierde
tras leer apenas dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo,
comienzo a buscar otra cosa que hacer. Es como si tuviera que forzar mi mente
divagadora a volver sobre el texto. En dos palabras, la lectura profunda, que
solía ser fácil, se ha vuelto una lucha.”
Para alcanzar la
cumbre espiritual Josemaría Escrivá da un consejo: “¿Quieres de verdad ser
santo? -Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo
que haces.” (Camino, 815) Si estamos dispuestos a seguirlo,
quizá hará falta en bastantes ocasiones aprender a procrastinar un montón de ‘ineludibles’ asuntos irrelevantes.
* Enrique
García-Máiquez: Procrastinación,
Revista Nuestro Tiempo, número 685, otoño de 2014.
**Nicholas Carr: ¿Será que Google nos está volviendo
estoopidos? (www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural-revista-arcadia/articulo/sera-google-esta-volviendo-estoopidos/21228)

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada