Enviado a El Periódico de Catalunya el 12 de noviembre de 2015
¿Dónde hay que firmar?
La investidura del president está otorgando a la Cup un
protagonismo que, supongo, no esperaban. Su actitud firme, al menos hasta ahora,
de votar en contra de la investidura de Artur Mas les ha situado en el ojo del
huracán político catalán. Esta situación también nos ha permitido evidenciar hasta
donde es capaz de llegar el president
con tal de repetir en el cargo. Parece haber asumido la sentencia de Groucho
Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”.
Si la Cup estuviera
estructurada como lo están habitualmente los partidos políticos es muy posible
que ya hubieran llegado a un acuerdo con Junts
pel sí, pero son sus peculiares características las que les permiten en
este caso mantenerse en su posición inicial, pese a las constantes presiones
que están recibiendo.
Desde hace bastante tiempo,
Artur Mas está mostrando una actitud camaleónica, donde los hechos van desmintiendo
muchas de sus declaraciones. No sé si esto es lo que él entiende por astucia.
Por ejemplo, en el primer debate de investidura dijo que no estaba dispuesto a
todo para ser presidente y luego Jordi Turull declaró que no sería un
presidente ‘florero’, pero los últimos movimientos ofreciendo una presidencia
debilitada y moción de censura dentro de diez meses ponen en entredicho las
afirmaciones anteriores.
Quizá al final consiga erigirse de nuevo como president, pero los continuos vaivenes en la conducta de Artur Mas sólo pueden generar desconfianza, y, en este contexto, el govern que pueda formar estará en una situación de permanente inestabilidad, un escenario poco propicio para afrontar los retos políticos y sociales que demanda la ciudadanía.
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