dijous, 5 de novembre del 2015

Dispuestos a pagar un alto precio

Artur Mas y CDC

Hace unas semanas comentaba en Diari de Tarragona que la formación del próximo gobierno catalán dependía de lo que se considerase prioritario. Si lo era la independencia Junts pel sí (JxS) pactaría con la CUP al precio que hiciera falta. Si lo era la investidura de Artur Mas habría nuevas elecciones. Otras opciones de gobierno eran poco probables por la desconfianza de las otras formaciones hacia JxS, que una vez conseguida la presidencia y con mayoría parlamentaria independentista, orientase su acción de gobierno a consumar la secesión.

El 30 de octubre publicaba La Vanguardia una información de su subdirectora M. Dolores García* en la que daba cuenta de las tensiones vividas en el Consell Executiu de la Generalitat tras conocer los consellers el contenido de la declaración que JxS y la CUP han propuesto para debatir y aprobar en el Parlament, que supone de hecho una proclamación de independencia, pues estiman que el Govern sólo está supeditado al Parlament, no reconociendo legitimidad a ningún órgano del estado español. Es significativa la respuesta del president Mas a los reparos de sus consellers: "Entonces, ¿qué me estáis pidiendo?, ¿que haya elecciones?".

En esta tesitura política, me sorprende que, aparentemente, los profundos cambios que se han producido en el discurso político de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) durante los últimos años y la sangría de diputados que han padecido desde que volvieron al gobierno tras las elecciones de 2010 no hayan hecho mella en la militancia de la formación, al menos por lo que se refiere a miembros relevantes.

Se rompió la coalición con Unió Democrática de Catalunya (UDC), partido que ha sufrido una división en sus filas y que a duras penas sobrevive en solitario. Probablemente le costará librarse de la rémora que le supone la vinculación a CDC durante tantos años y auguro que tendrá que superar una travesía del desierto antes de que resuene con nitidez en la sociedad su propio mensaje.

¿Por qué hasta ahora no se atisban de forma pública y notoria discrepancias en CDC? ¿Están todos de acuerdo en la línea política que sigue la dirección o temen algo? El político socialista Alfonso Guerra popularizó la frase: “El que se mueve no sale en la foto.”** ¿Es el poder o mantener un estatus económico el que retiene a aquellos que piensan que se está yendo demasiado lejos? Para mí es un misterio, porque me extrañaría que los pasos que la dirección está dando sean del agrado de buena parte de la militancia.

Un chiste soviético cuenta que estaban reunidos varios miembros significativos del PCUS (partido comunista ruso) en una sala y entró un militante diciendo: “El camarada Stalin ha muerto” y uno de los presentes manifestó: “Uf. ¿Y quién se atreve de decírselo?” A tenor de sus declaraciones, los dirigentes de CDC quieren la investidura de Mas a toda costa y, aunque hoy por hoy parece muy difícil que se produzca, no tiran la toalla. ¿Qué están dispuestos a consentir a la CUP? Pienso que no hay techo si se consigue lo que pretenden. La frase de Mas (ver segundo párrafo) en el Consell Executiu es bastante elocuente. Pero, ¿el futuro político de CDC ha de estar tan condicionado por Artur Mas?

*http://www.lavanguardia.com/politica/20151030/54437553579/mas-consellers-pidiendo-elecciones.html

**http://www.elmundo.es/especiales/2007/10/espana/25aniversario_triunfo_psoe/ayeryhoy/02.html




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