Un ejercicio de vanidad
Estar en su sitio es lo
que se les debe exigir a los diputados y senadores. Hay cauces para cambiar
leyes y procedimientos, aprovéchenlos, busquen complicidades para hacerlo. Respeten
las reglas del juego que les han permitido obtener su escaño y dejen de lado el
narcisismo. Los ciudadanos se merecen un respeto, y ello es muy difícil que lo
desempeñe quien está permanentemente mirándose el ombligo.
Se pueden hacer grandes
cosas cuando hay una sincera voluntad de servicio. Sin embargo, cuando se
pretende servirse del cargo, lo menos malo que se puede ofrecer es mediocridad.

Ole Joaqím mol ven parlat !! una abrassada .
ResponElimina